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Se equivocan quienes piensan que el cargo del senador con licencia Javier Lozano Alarcón lo mantiene alejado de los reflectores, pues me atrevo a pensar que como titular  de la Oficina del Gobernador tendrá encomiendas de alto nivel y los reflectores mediáticos por si solos lo enfocaran.

 

MOVIENDO IDEAS –ADÁN MORALES

 

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Además,  sin demeritar el gabinete que presentó el cuasi gobernador Tony Gali,  sólo Diódoro Carrasco (Secretario General de Gobierno) y Javier Lozano Alarcón podrían considerarse pesos completos y con capacidad de negociar lo que sea y con quien sea.

 

Lo anterior no es algo inusual, en todos los gobiernos existe esta constante, siempre hay algunos más fuertes que otros.

 

Hace algunos meses se vislumbraba que Javier Lozano Alarcón sería el hombre que encabezaría la Secretaria General de Gobierno del gobierno Galista, sería la mano poderosa y la mano negociadora de la política interna del estado y que desde ahí construiría su plataforma para la gubernatura del 2018.

 

Sin embargo la versión no creció más, y es que Lozano Alarcón prefirió evitar el desgaste que significa la titularidad de la dependencia. Lo sorprendente sucedió hace unas semanas y es que de manera asombrosa fue anunciada su llegada a la Jefatura de la Oficina del Gobernador. No es necesario recordar que, producto de su talento, el sexenio Calderonista enfrentó  severas crisis con el SME y Aeroméxico; además sus frases han sido inmortalizadas: “Copelas o cuello” o la última joya: “Y luego, ¿robar o qué?”. Pero lo anterior no importa, él siempre cae parado.

 

Lo que resulta interesante es que la posición que asume Lozano Alarcón será clave en el próximo gobierno, estará muy cerca de Tony Gali, le hablará al oído y jugará al límite de  esa pequeña línea que separa la dependencia laboral de la emocional, es decir, aquella que divide a un amigo y cómplice de un súper asesor. De darse la primera (amigo y cómplice) estaremos en presencia de algo así como el  síndrome de Estocolmo. En donde el gobernante será rehén de su funcionario.

 

Y en un año previo  a las elecciones federales esto no es cosa menor.

 

La llegada de Lozano Alarcón generará enconos al interior del grupo gobernante. Pues acostumbrado a las delicias del poder desde su posición construirá y negociara su futuro. ¿Qué tendrá en mente? ¿Pensará que puede aspirar a la gubernatura? ¿Se verá en el 2018 como el sucesor de Luis Banck? ¿Tendrá su mirada puesta en una Diputación plurinominal?

 

Lo único cierto es que el senador con licencia no renunció al senado de manera gratuita y sin haber negociado previamente algo.

 

Está por demás decir que su jugoso sueldo en el senado (157 mil pesos) será bastante inferior a lo que pueda ganar en el gabinete de Tony Gali (no más de cien mil pesos)

 

Por lo pronto hay que estar pendientes de las declaraciones y los tuits del senador, que si algo tiene es que no da paso sin huarache.

 

Aquí les dejamos una breve semblanza del nuevo Jefe de la Oficina del Gobernador.

 

El senador con licencia es abogado por la Escuela Libre de Derecho. Actualmente estudia la Maestría en Comunicación Política y Gobernanza Estratégica por The George Washington University. Se desempeñó como Contralor General de Petróleos Mexicanos (PEMEX); Oficial Mayor de la Secretaría de Comunicaciones y Transportes (SCT), Subsecretario de Comunicaciones de la misma dependencia; Presidente de la Comisión Federal de Telecomunicaciones; Subsecretario de Comunicación Social en la Secretaría de Gobernación; así como Secretario del Trabajo y Previsión Social. A su paso por el Senado de la República ocupó la Presidencia de la Comisión de Comunicaciones y Transportes.

cargo del senador con licencia Javier Lozano Alarcón lo mantiene alejado de los reflectores, pues me atrevo a pensar que como titular

 de la Oficina del Gobernador tendrá encomiendas de alto nivel y los reflectores mediáticos por si