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Raymundo Riva Palacio

Como en otras ocasiones, el presidente Andrés Manuel López Obrador fue llevado por la prensa a decir cosas que no están seguras, no existen o, incluso, ni siquiera hay intenciones verdaderas de hacer. El viernes dijo que “sería conveniente” una reunión con el presidente Donald Trump después del 7 de septiembre, luego que se cumpla el plazo de 90 días que dio el jefe de la Casa Blanca a México para que reduzca “drásticamente” la inmigración. López Obrador señaló que le gustaría tener ese encuentro como parte de un interés general, porque quisiera “procurar estas reuniones bilaterales” con él y otros jefes de Estado. Esto es falso.

 

López Obrador no sólo siempre dice que “la mejor política exterior es la política interior”, sino que tiene una aversión al mundo. No lo entiende, ni le interesa. No es algo nuevo, sino una constante en su vida pública. Su cosmogonía es local y no ve importancia a desarrollar un trabajo internacional. En el caso de Trump hay un matiz. Aunque en lo privado sus expresiones no son aduladoras, en público extrema precauciones para no confrontarlo. Depender en más del 80% de la economía de Estados Unidos es la razón. Y poderosa sin duda.

 

Su deseo de reunirse con él, no es cierta en estos momentos. Hubo interés verdadero cuando habló en marzo con Jared Kushner, yerno y asesor especial de Trump, a quien se lo sugirió. La respuesta fue que en ese momento no había condiciones para llevarla a cabo, por lo que plantearlo en la Casa Blanca estaba fuera de discusión. Desde entonces no ha habido propuesta de ninguna de las dos partes para ir construyendo las condiciones, para que se reúnan López Obrador y Trump.

 

Lo que mencionó el viernes sobre su interés para hablar con él después de septiembre, es una frase que se ajusta a la línea seguida por López Obrador para no confrontarlo e irritarlo. Colaboradores del presidente admiten que un encuentro con Trump, por lo menos en el corto plazo, no es deseable, y no está en el interés de nadie en Palacio Nacional. La consideración principal es que llevar a López Obrador con Trump es colocarlo en una posición que puede ser contraproducente porque es imposible saber cómo actuará el estadounidense, que suele romper acuerdos o ignorar a sus asesores. Está la experiencia cercana de cómo fue la relación personal con el ex presidente Enrique Peña Nieto, que es algo que no quisieran que se repitiera con López Obrador.

 

Jugar ajedrez con Trump, quien suele utilizar ese tablero como línea de boliche, sería una estrategia más acuerpada si López Obrador entendiera que desarrollar una política internacional activa de su parte, le redundaría en beneficios para lidiar con el presidente estadounidense al ir logrando respaldo a su postura. No es suficiente que el secretario de Relaciones Exteriores, Marcelo Ebrard, sea el que vaya tejiendo esos apoyos en el mundo; los presidentes o jefes de Estados son quienes tienen que concretarlos. Pero la real politik, vigente desde los 70’s, cuando le echó por última vez una mirada al mundo López Obrador, es algo que no le importa, quizás, porque no lo entiende.

 

La mejor demostración de ello fue su falta de interés de ir a las tomas de posesión de presidentes latinoamericanos –donde envió representantes de bajo perfil-, perdiendo la oportunidad para tejer lo que retóricamente dice anhelar, el liderazgo regional, o declinar desde un principio participar en la cumbre de jefes de Estado y de Gobierno del G-20 en Osaka, a finales de este mes, donde dialogan las economías más importantes del mundo.

 

Colaboradores de López Obrador argumentan que no había mucho que hacer en el G-20 porque lo único importante iba a ser el resultado del encuentro que tengan Trump y el presidente chino Xi Jinping, lo cual ciertamente dominará el encuentro, pero bajo esa lógica reduccionista, no iría ninguno de los líderes que estarán en Osaka. López Obrador perdió la oportunidad de haber podido tener reuniones bilaterales y cabildear recursos para el desarrollo económico en Centroamérica.

 

El presidente de México no se siente cómodo en esos entornos. En realidad, no se siente a gusto en ningún ambiente que no domine o donde no sea el centro de atención. No habla nada fuera del español –aunque hay traductores- y tampoco ha tenido ningún roce o experiencia sustantiva, incluso a nivel privado, con el mundo. Pero sobre todo, carece del interés y de la visión sobre lo que es la globalización, que la repudia a partir de una visión anacrónica de la interdependencia, en donde juegan y buscan aprovechar sus ventajas líderes que son verdaderamente de izquierda sin recovecos analíticos sobre realidades que desaparecieron hace décadas.

 

 

López Obrador comete un error. Aislarse lo debilita. No lo ven así en el gobierno, donde tienen una visión sobre dimensionada de lo que son. Un alto funcionario dijo que el no ir a Osaka enviará el mensaje que no están de acuerdo con Trump y mostrará la molestia de López Obrador. Eso no sucederá. El que no vaya será interpretado de muchas maneras, pero esa no. El propio presidente desnuda la sumisión en la que se encuentra. En la conferencia del viernes dijo: “Nosotros estamos dispuestos a dialogar. Sí nos gustaría tener este encuentro, pero yo no fijo la agenda”. Es decir, sí le gustaría, pero él no decide. Su agenda la maneja Trump, y él se ajusta a lo que le digan de Washington. Así no construye respeto. El presidente y el canciller tienen que revisar su estrategia porque el camino que siguen no los beneficiará, reuniéndose o no con Trump.

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Dos más dos son siempre cuatro, meter 120 Millones para recuperar y ganar quizá más del doble es privilegio de buenos negociantes que aprovechan un reglamento amañado y kafkiano. La BUAP es una gran institución, orgullo no solo de Puebla sino de nuestro país, solo que el sueño del entonces Rector José Doger, a mediados de los 90s, de formar un equipo que ascendiera paso a paso de 2ª al Ascenso y de ahí a Primera fue movido, seguramente, más por la afición al futbol que debió dejarse en el nivel Universitario de Ligas de Ascenso pero que la Rectoría se hizo de consejeros que quisieron imitar a Pumas o Tigres con modelos de negocio similares que nunca funcionaron en Lobos, este Consejo, entre los que estaban ex jugadores de la Franja, arma finalmente un equipo Profesional sin Universitarios que va desde comprar una franquicia de 2a que desaparece a los pocos años, porque Rectoría no puede sufragar los gastos para sostenerse en el fut semi-profesional.

OTRA VEZ LA CALENTURA

 

El proyecto “Lobos BUAP” no avanza, hay apariciones y desapariciones fugaces, por ahí se traen la filial del Necaxa, que se convierte en Lobos BUAP con el apoyo y presupuesto del Ayuntamiento y del Gobierno Estatal a cargo del ex Gobernador Mario Marín, aún así el proyecto sigue atorado, va y viene, hasta que en el 2012 arañan el Ascenso perdiendo la final con el León, que así logra el regreso a la Primera después de casi una década de quedarse en el intento. Lobos BUAP mantiene consistencia sin brillar mucho, hasta lograr un inesperado Ascenso a la Primera de la mano de Rafa Puente Jr., echando a los favoritos Bravos FC y Dorados de Culiacán.

 

DESPERTAR A CACHETADAS

Una cosa es soñar, otra lograr y, lo más difícil, quedarse, los Lobos fueron devorados por las exigencias de 1a División que van desde reforzarse para presentar un equipo competitivo, un contrato de Televisión que tardaron en concretar hasta muy avanzado el torneo, principalmente por la falta de arraigo con una afición escasa e indiferente, la apuesta por la Comunidad Universitaria no tuvo un eco real, el Estadio lucía vacío excepto cuando llegaban América, Chivas, Pumas o Cruz Azul, cuyos aficionados siempre fueron mayoría sobre los “Locales” Lobos.

 

Fue un despertar doloroso, a cachetadas, sin arraigo, ni afición, provocó indiferencia de patrocinios, un raquítico contrato de TV, presupuesto limitado y obligados a vivir de jugadores prestados, sin ingresos, la debacle era cuestión de tiempo.

 

EL NEGOCIO DE MÁS DE 120 MILLONES

 

Finalmente llega el descenso del año pasado, aparece entonces un grupo discreto de inversionistas que con el beneplácito de la Rectoría se quedan, beneficiándose del nuevo reglamento arriesgando, esto es un negocio, esos 120 millones.

La pregunta hace un año era simple ¿A qué se quedan en Primera si no tienen ni afición, ni proyecto, un bonito Estadio pequeño no futbolero, tampoco hay presupuesto amplio para operar

La respuesta llegó hace unas semanas cuando se conoce que no hay plantel propio, se le debe dinero a jugadores que son prestados, se va el Técnico Paco Palencia y se “filtran” negociaciones del “Grupo Inversionista” para venderlo a otra plaza, confirmándose lo que suponíamos, el equipo se armó con lo indispensable para quedarse un año solo a sobrevivir, salvar la categoría con un modelo de trabajo que daba risa, sin jugadores propios, solo algunos de nivel y muchos de medio pelo prestados, el único objetivo salvar la categoría, vender más caro, recuperar la inversión y adiós. Aquello de un Patronato estilo Pumas fue solo un disfraz en una plaza sin afición, ni arraigo, ejemplo de todo esto fue el llamado “Derby” Poblano en el Estadio de la BUAP, el 31 de marzo pasado, la tribuna no llegó ni a la mitad y asistieron más aficionados de la Franja que de Lobos.

Al final los inversionistas y sus comparsas recuperan sus 120 mdp, venden en sobreprecio, más de dos veces la inversión, la franquicia se va a Cd. Juárez en donde sí hay afición de sobra, una temporada extra en Primera para un equipo que nunca debió ascender, donde un grupo de visionarios por el negocio invierte fuerte, recupera y gana, círculo perverso aprovechando un reglamento también amañado y perverso, así de fácil…

 

 

Vía: Reporte Indigo

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Resultado de imagen para moviendo ideas bruce

 

 

En mi hambre mando yo...

 

La última y nos vamos...

 

 

Resulta que de la nada, alguien publica de manera “repentina” una nota donde afirman, que la gobernadora Martha Erika Alonso de Moreno Valle “sospechaba su muerte”.

 

Así como lo lee, a casi seis meses de su muerte, un medio digital, sorprende a todos con la súper noticia de que había sobre la señora, una amenaza directa de muerte.

 

Por qué no lo dijeron antes, por qué el día del funeral, donde Luis Banck se tiró a matar, señalando de asesino al gobierno federal, no lo denunció, acaso el no era lo suficientemente cercano a la señora?.

 

Por qué no los más cercanos a Moreno Valle, que eran los mismos que a la gobernadora, no dijeron nada de una revelación tan seria de su “ama” a la hora que iniciaron las investigaciones?.

 

Por qué todos corrieron a abandonar la nave como ratas espantadas, si bajo su manga tenían el as de esta supuesta confesión, de amenaza de muerte de la señora, que además en ese momento hubiera sido la mejor bandera en su lucha.

 

Pero si todo esto resulta estupido, imaginé usted a los más cercanos colaboradores, que decían amarla sobre todas las cosas, diciéndole a su patrona “no lo hagas, no lo grabes, no denuncies, vayan a pensar mal” jejejeje

 

De risa loca pensar qué habiendo la mínima duda, no se hubiera tomado el testimonio grabado de la señora, porque eso habría servido para ayudar a evitar que atentaran contra ella, si era el caso y se hubiera convertido en el seguro de vida inmediato, para el Morenovallismo.

 

Sin duda, los estertores del Morenovallismo aún se sienten, se ve como poco a poco deja de existir, pero hay que decir que a pesar de estar moribundo, no deja de luchar y aunque sea de manera estupida trata de ganar un poco de vida, aunque para eso tenga que argumentar las cosas más inverosímiles y gastarse los últimos pesos que le quedan, en notas más que ridículas.

 

 

DEJEN EN PAZ A LOS MUERTOS.

 

 

 

Bruce Julis

 

#AxolotlMedia

 

@PerroRon1

 

 

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El mundo al revés por Ernesto Villanueva

 

Como es sabido, Dulce María Silva Hernándezcontrajo nupcias con César Yáñez, cercano colaborador del presidente @lopezobrador, quien fue motivo de polémica tras su lujoso enlace matrimonial el pasado 29 de septiembre seguido de una publicación en la revista de sociales Hola. (https://www.proceso.com.mx/554070/la-boda-de-yanez-un-desliz-aristocratico-en-el-entorno-juarista) Ese evento, se ha dicho reiteradamente, no fue hecho con recursos públicos. Eso no implica, empero, que haya sido moralmente correcto.

La mínima sensibilidad política aconsejaba hacer un evento con dosis de austeridad para embonar con la prédica y práctica del entonces equipo de transición. Evidentemente Yáñez no podía llamarse a sorpresa, pocos como él, sabían de primera mano las nuevas formas y modos de hacer política de @lopezobrador. Ese hecho le ha costado al cercanísimo colaborador del presidente de México tener un bajo perfil y estar fuera del círculo cercano del entorno presidencial.

 

Las cosas, empero, no se han quedado ahí. Ahora Dulce María Silva Hernández sale a la palestra en un tema que entra en los límites de la legalidad: el tráfico de influencias. Esta figura es una de las formas en que toma forma la corrupción. En efecto, a decir de los abogados encabezados por David Iduarte García, expertos en derecho penal, quienes llevan un proceso legal relacionado al crimen organizado (causa penal 916/2019CJP). Una de las presuntas responsables en un gigantesco caso de fraude, Erika Sayuri García Chávez, ha obtenido la libertad provisional por gestiones de Dulce María Silva Hernández que, de acuerdo al dicho de los abogados de la causa, ha hecho en nombre de su esposo César Yáñez en su natal estado de Puebla, por supuesto al margen de la ley.

 

 

La acusación no es menor. Interferir con el curso legal de un proceso judicial al amparo de su relación con un colaborador presidencial coloca a Silva Hernández en una frágil posición que en nada ayuda a su esposo, vistas además la serie de conductas que han sido objeto de críticas en el entorno de MORENA y en porciones significativas de la opinión pública. César Yáñez y su esposa deben esclarecer estas prácticas que, por supuesto, eran parte de los usos y costumbres del régimen anterior, pero- se supone- no lo son en la 4T.

 

 

Silva Hernández y César Yáñez han mostrado en el pasado desdén por la tónica del nuevo gobierno, ese hecho alberga dudas razonables sobre esta presumible incursión para torcer el actuar de las autoridades jurisdiccionales y de procuración de justicia, como sostiene el abogado poblano David Iduarte García. César Yáñez es un personaje percibido como leal y honesto, pero estas conductas llevadas a cabo, con o sin su consentimiento, erosionan sus bonos y dificultan su inserción en la 4T en los términos que se avizoraban antes de su boda. Peor aún, lo ponen al filo de actualizar diversas hipótesis de la Ley General de Responsabilidades.

 

@evillanuevamx

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Sumario

 

Diversos colectivos se han pronunciado por la presunta ilegal detención del activista y defensor de derechos humanos de migrantes, Cristóbal Sánchez, a quien le reitero mi solidaridad y reconocimiento por su trabajo por los demás y quien- hasta donde sé- ha hecho su labor dentro de la ley. La historia y testimonios de este caso pueden verse en www.cristobalpromigrante.com

 

 

 

 

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Pues resulta que nadie se lo contó al juglar, todos los vimos. La alcaldesa por fin se puso a trabajar y al más puro estilo de su amiga Sheinbaum, se puso unos guantes y se puso a limpiar (literal) los pisos del Centro Histórico.

 

Vaya show.

 

La política de la foto y el circo.

 

Mientras a los comerciantes los traen jodidos con el ambulantaje y el cobro de piso, la alcaldesa se toma fotos limpiando la vía pública. ¿No es esto un chiste?, ¿y las naranjitas para qué están entonces?

 

Pero quizá la suerte de lo pipopes cambie ahora que llegó Luis Miguel Barbosa a la gubernatura porque por parte del Gobierno interino, el apoyo para la alcaldesa fue nulo. Digo, siendo del mismo partido, aunque no del mismo equipo, tendrán que coordinarse y al fin podrán decirle cómo se hacen las cosas. Al menos, si es que el nuevo 01 de la SGG desea sucederla, tendrá que entrarle al quite para que los votantes no vuelvan a castigar a MORENA.

 

La foto con sus guantes de limpieza preocupa demasiado. O regala el sueldo a sus asesores (si es que tiene) o los tiene de aviadores o están peor que ella. Algo tendrá que pasar porque el costo político fue alto para ella y su partido, sacaron menos votos que en la elección anterior y esos errores no se perdonan, ponen en riesgo el proyecto PRIMORATO no se perdona.

 

MORENA se ha dado cuenta que le ha salido muy cara la inexperiencia de la alcaldesa. Piden sus destitución y aunque esto no sucederá, si pone en riesgo los planes políticos de sus jefes.

 

Desconozco si alguien que no odie a los pipopes le diga a la alcaldesa que la violencia está desatada (justo ayer unos extorsionadores prendieron fuego a un local de la 46 poniente por haber denunciado el cobro de piso), que los baches han aparecido de nuevo y ya la alcanzó la época de lluvias, que el servicio de limpia está para llorar entre otros muchos males más porque parece que no.

 

Faltando poco para julio, la esperanza para los pipopes se hace presente.

Mi cuenta en tuiter: @Marcplo20

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La inseguridad en los tiempos de Pacheco Pulido.

 

Escribe: Adán Morales/@adangio

 

La vida en Puebla puede valer un carro, un celular o hasta un reloj. Por cualquiera de estos objetos o quizás hasta menos, personas han sido asesinadas.

El caso más reciente es el de la abogada Nancy Álvarez González quien el sábado pasado salió de su casa ubicada en Cholula, para llevar a su hija al examen de admisión de la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla (BUAP), la mujer de 44 años de edad conducía un automóvil Volkswagen Vento e  hizo una parada para comprar lápices a su hija en Farmacias Guadalajara  y ahí fue abordada por los asaltantes que la hirieron en el rostro para después llevarse el auto, la abogada todavía alcanzó a bajar de su auto y pedir auxilio herida de muerte.

El gobernador interino Guillermo Pacheco Pulido hasta donde se sabe no ha emitido ningún comunicado, ni tuit,  en donde dé al menos un pésame. Tampoco hay que sorprenderse, Pacheco Pulido fue sacado de su retiro político como parte de una manipulación de políticos para hacerse del poder y la primera aduana era colocarlo como gobernador interino aprovechando su  buena imagen, por lo que los resultados de buen gobierno para Puebla no eran de esperarse en este interinato.

 

El crimen organizado en Puebla cobró auge desde el marinismo, cosa que no implica que hubiese nacido en ese periodo, sino un poquito antes.

 Las leyendas de las avionetas que aterrizaban en las pistas clandestinas con droga durante el Bartlismo no pueden pasar desapercibidas y mucho menos los narcos viviendo tranquilamente en este estado, pero la degradación en los sistemas de seguridad y un gobierno incompetente o cómplice, se dispararon desde que el Morenovallismo se asentó en Puebla.

 

 Desde entonces, la espiral de inseguridad se volvió incontenible. Se incrementaron los robos a los ductos,  homicidios dolosos, el robo, los secuestros, el derecho de piso, el asalto al transporte,  al transeúnte  y las extorsiones; inicialmente en la zona del triángulo rojo para después irse extendiendo como la humedad en todo el estado.

Los reportes en la SGG no son menores,  los alcaldes son víctimas de los criminales, así como los comerciantes a quienes cobran derecho de piso. Si no pagan los balacean e incendian sus negocios o privan de su libertad a los propietarios para asesinarlos como mensaje de escarmiento para quien desee imitarlos.

 

Hoy los delitos van a la alza y sin visos de contención.

La mala gestión del gobierno interino debe ser  el principal factor de la crisis de seguridad que se vive en Puebla. El gobernador no  toma las decisiones de fondo, sino un triunvirato formado por los titulares de la: SGG-SFA y el grupo JV, pero estos estaban más preocupados por el resultado de las elecciones y ahora por colocar posiciones al interior del futuro gobierno.

 

 

Este triunvirato es el responsable de la coordinación entre las corporaciones de seguridad estatal y municipales, en donde de entrada a los alcaldes les han apretado el cinturón en materia de recursos. El resultado ha sido el desinterés de los alcaldes por definir una estrategia clara y eficiente para combatir el crimen organizado.

Pacheco Pulido es uno de los gobernadores peor calificados, con problemas de seguridad y confianza. A este gobierno interino la inseguridad lo está devorando. Y a él ni a nadie en su gabinete parece importarle que Puebla se siga pintando de rojo.

 

 

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Raymundo Riva Palacio

Las autoridades migratorias en Estados Unidos siguen muy sorprendidas porque la migración indocumentada hacia ese país es extraordinariamente anómala. El diario The New York Times reportó este domingo que en ciudades tan distantes como San Antonio y Portland, en Maine, en la frontera con Canadá en la costa este, arribaron inmigrantes procedentes del Congo y de Angola después de un recorrido que los llevó primero a Ecuador, y de ahí hacia el norte a pie o en autobús a través de Colombia, Panamá, Costa Rica, Nicaragua, Honduras, Guatemala y México, por donde cruzaron la frontera con Texas. Son parte de los más de 144 mil inmigrantes capturados en mayo que ocasionaron la reacción del presidente Donald Trump contra México, y que provocó una de las declaraciones más inverosímiles, por cuando a candidez y reconocimiento de incompetencia que se hayan escuchado en la política mexicana: “No sé por dónde pudieron pasar”.

 

La perla es de la secretaría de Gobernación, Olga Sánchez Cordero, la responsable de la política migratoria hasta hace unos días, cuando si no formal pero sí factualmente, la despojaron de esa responsabilidad. El presidente Andrés Manuel López Obrador se había tardado. La forma como manejó Gobernación el fenómeno migratorio fue un desastre, y peor aún, está demostrado que la política de puertas abiertas con visas humanitarias disponibles para todo aquél que quisiera viajar a México, detonó la más grande crisis en las relaciones bilaterales de México con Estados Unidos que se recuerde en una generación, incluida una tragedia humanitaria de niños en la frontera entre los dos países, y provocó la pérdida de soberanía mexicana, al haberse tenido que tomar decisiones que se acomodaran a los dictados de la Casa Blanca.

 

La primera víctima visible fue Tonatiuh Guillén, cuya gestión como comisionado del Instituto Nacional de Migración se volvió insostenible. El viernes pasado, de manera escueta, el INAMI informó de la renuncia de Guillén, sin ninguna explicación sobre los motivos de su salida. El final de Guillén y su breve paso por la administración pública es la derrota completa de la Secretaría de Gobernación que encabeza Olga Sánchez Cordero, donde la ingenuidad de sus funcionarios le permitió a Guillén impulsar la política de brazos abiertos a quien quisiera viajar a México rumbo a Estados Unidos, otorgándoles visas humanitarias, techo, comida y protección de la Policía Federal. El ex comisionado no actuó de manera unilateral. Dentro de Gobernación existió el consenso de que ese debería de ser el camino, sin alcanzar a ver las consecuencias de su reduccionistas visión del fenómeno.

 

López Obrador no puede decirse sorprendido. La división dentro de su gobierno entre las dos posiciones antagónicas sobre qué hacer, entre Gobernación y la Secretaría de Relaciones Exteriores se arrastró por meses. En no pocas reuniones de evaluación estratégica sobre el creciente fenómeno, expuesto de manera amenazante con represalias económicas por la ex secretaria de Seguridad Territorial, Kirjsten Nielsen en febrero, y subrayado por el consejero y yerno de Trump, Jared Kushner, directamente al presidente en marzo, Guillén fue la cara beligerante de Bucareli.

 

Cuando le exigían al ex comisionado explicación del porqué habían desarrollado esa política de brazos abiertos, expresaba como valor supremo la protección de los derechos humanos, sin matices. Cuando le exponían que ello podría tener repercusiones y reacciones por parte de Estados Unidos, respondía que no importaba, pensando que lo iba a doblegar. La soberbia de Guillén fue la ceguera de Gobernación, montada en un gobierno naciente donde la incompetencia por desconocimiento de su desconocimiento que lleva a tomar decisiones sin contemplar los diversos escenarios, provoca reveses costosos.

 

El presidente es quien más los ha tenido. Todos sus compromisos de campaña sobre cómo iba a lidiar con Trump han sido modificados radicalmente. Toda su bravuconería se volvió docilidad. Toda la fortaleza prometida se convirtió en una debilidad, que al tener cerradas las opciones por los flujos de migración inéditos en la Historia entre los dos países, se volvió una vulnerabilidad. El secretario de Relaciones Exteriores, Marcelo Ebrard, ganó 45 días de tiempo, quizás hasta 90, con la negociación en Washington. Sabe que la prórroga de la imposición unilateral de aranceles podría extenderse más allá del plazo acordado con Estados Unidos, pero será una amenaza permanente durante toda la campaña presidencial, que termina en noviembre del próximo año.

 

La urgencia por evitar los aranceles se resolvió temporalmente con la militarización de la frontera sur y convertir a seis mil elementos de la Guardia Nacional en coadyuvantes del INAMI, reforzado con 647 elementos de la Policía Federal, que comenzaron a desplegarse en Chiapas este fin de semana disfrazados como agentes migratorios, para ir en busca de los migrantes que se hayan quedado varados o se perdieron en territorio mexicano, y llevarlos a la frontera con Guatemala.

 

 

Las maromas de Ebrard habrían sido innecesarias porque también se pudo haber evitado la crisis con Estados Unidos. Dejemos lo retórico, porque lo que falta, aunque parezca una obviedad, es lo que viene. Sabemos las tareas encargadas al gabinete de seguridad y que el presidente nombró a Francisco Garduño, militante de Morena sin experiencia en el tema migratorio, como sustituto de Guillén, manteniendo el papel periférico del INAMI en donde debía ser cabeza, que funcionará como una ventanilla administrativa. La estrategia y las decisiones tampoco caerán en Sánchez Cordero o el subsecretario de Derechos Humanos, Alejandro Encinas, otro de los arquitectos de esta crisis, lo que lleva a pensar si su permanencia en el gabinete se volvió ociosa y es tiempo que, ante la nueva realidad, los cambios en el gabinete que vienen, comiencen por ahí.

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Raymundo Riva Palacio/ EJE CENTRAL

La nueva guerra comercial declarada por Estados Unidos contra México es todo menos comercial. Coyunturalmente está la motivación electoral, que entiende bien el presidente Andrés Manuel López Obrador y su gobierno, por lo que busca una solución política-diplomática que negocie este miércoles el secretario de Relaciones Exteriores, Marcelo Ebrard, con el vicepresidente Mike Pence y el secretario de Estado, Mike Pompeo, quien tiene encima las presiones del sector empresarial estadounidense y los republicanos en el Capitolio, que ven contraproducente nuevos aranceles para consumidores y electores en ese país. Pero aún si eso sucediera, será insuficiente y efímero, porque la estrategia es equivocada y no ataja el problema de fondo.

 

El presidente Donald Trump lo ha dejado muy claro con gritos, ataques, mentiras, amenazas y actos despóticos en una serie de tweets que escribió viernes, sábado, domingo y lunes, donde volvió a hablar de que México está gobernado por los jefes de los cárteles de las drogas y los coyotes, que “invaden” a Estados Unidos con sus productos y con inmigrantes y criminales. El elefante en la sala es la seguridad, señalado por Trump desde hace al menos dos años, y centrado por su primer secretario de Seguridad Territorial y luego jefe de Gabinete de la Casa Blanca, John Kelly, quien hablaba de la seguridad integral regional entre Estados Unidos, México y Centroamérica. Trump se siente agraviado porque ve retrocesos.  Esto no lo ha asimilado por López Obrador, ni se ha percatado de los errores políticos en los que ha incurrido. Uno fundamental es el repudio a la Iniciativa Mérida. El presidente dijo a principios de mayo que no continuaría con ella y que cambiaría la ayuda policial y militar por cooperación económica. Por ignorancia, desconocimiento o tozudez, ignoró el origen de la iniciativa y la forma como se inyectaron recursos para construir Plataforma México, una potente base de inteligencia criminal –desmantelada por el gobierno de Enrique Peña Nieto-, los  equipos tácticos para enfrentar al crimen organizado, la capacitación de policías, creación de unidades para compartir inteligencia de calidad, y mejoras en el sistema de procuración de justicia.

 

Nadie en el equipo del presidente, parece, ha sido capaz de analizar lo que el repudio de la Iniciativa Mérida significa, y persuadirlo que lo que quiere con ella no sólo es un rasgo que va más allá de la ingenuidad, sino revela su incomprensión a las prioridades de Estados Unidos. No son las mismas que las mexicanas, pero entendiéndolas podría reformular de manera más inteligente las prioridades de su gobierno. Por ejemplo, la insistencia ingenua que Estados Unidos aporte recursos directos para atacar las causas de la violencia en Centroamérica.

 

El desarrollo centroamericano es secundario para Washington, como acaba de demostrar al apoyar a Guatemala únicamente en materia de seguridad. La política exterior no se sustenta en la buena fe, como cree López Obrador, ni es ética, ni se inspira en la religiosidad. Escribir un memorando al pueblo estadounidense para pedirles que cuiden la “buena y sagrada” relación con México es fútil. En cambio, anunciar que no combatirá al crimen organizado, ni perseguirá a los jefes de los cárteles, o darles amnistía a los narcotraficantes, porque son víctimas del neoliberalismo, son ofertas que han alarmado a Washington, de donde están viajando regularmente funcionarios, militares y miembros de las agencias de  inteligencia a México, para medir la profundidad de esa oferta pro-criminal de López Obrador. Un eje del discurso de Trump tiene origen en estas temerarias declaraciones del presidente mexicano. 

 

López Obrador piensa que el problema del narcotráfico es el consumo –cierto-, y que al estar en Estados Unidos el mayor mercado de consumidores, el problema es de Trump, no de él. Sin embargo, las cosas no funcionan tan básicamente. Si Norteamérica tiene las economías más integradas del mundo, el problema de uno también es del vecino. Por lo tanto, México no puede abstraerse del fenómeno del narcotráfico y las externalidades que produce, como lo está haciendo López Obrador.

 

Lo que necesita es que Estados Unidos se haga corresponsable en estos temas, que cancela cuando repudia la Iniciativa Mérida, donde vuelve el problema sólo mexicano, como exhiben los tweets de Trump; si no existe ese mecanismo, tampoco hay una contraparte permanentemente sentada en la mesa, como había sido por años. Se ha perdido la paridad, como muestran los desaires del secretario de Estado, Mike Pompeo, al secretario de Relaciones Exteriores, Marcelo Ebrard, o la lejanía del yerno y responsable de la política con México en la Casa Blanca, Jared Kushner.

 

No ayudan las deficiencias del diseño institucional del actual gobierno. El subsecretario para América del Norte en Relaciones Exteriores, Jesús Seade, sólo atiende el tema del acuerdo comercial. No ve seguridad, ni migración, ni otro de las decenas de temas que involucran la relación con Estados Unidos y Canadá. Más aún, no tiene contrapartes dentro del gobierno mexicano, como anteriores subsecretarios tenían con otras áreas de la administración. En síntesis, nadie atiende los temas a nivel técnico y operativo.

 

 

López Obrador requiere de mayor sofisticación para entender a Trump y a Estados Unidos. A su favor es que no tiene que ser él quien comprenda el discurso y las acciones en Washington, siempre y cuando haya en su equipo quien lea bien los tweets, entienda sus significados, haga sinapsis y traduzca correctamente las cosas al presidente. Por lo que se ve hasta ahora, no existe tal traductor, o quien lo pueda hacer, no está en el entorno del presidente. Así no va a solucionar las cosas con Trump y mucho menos persuadirlo. Predicarle al presidente de Estados Unidos, como hoy lo hace López Obrador, es tan equivocado como pensar que puede caminar sobre el mar.

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Raymundo Riva Palacio

El secuestro y asesinato del joven Norberto Ronquillo galvanizó la zozobra en la Ciudad de México por los altos índices de criminalidad. Claudia Sheinbaum, la jefa de gobierno, ha dicho que las cifras crecientes de violencia se magnifican porque en la anterior administración se habían “maquillado”, y el presidente Andrés Manuel López Obrador salió a arroparla el martes, convirtiéndola en víctima de “grandulones abusivos” –que no identificó- mientras la sociedad seguía llorando a Norberto. Algo está muy mal en esta díada de la retórica contra realidad, el eterno dilema de la Cuarta Transformación. Los datos, sin embargo, son alarmantes.

 

El Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública reportó que el secuestro, el detonante de la inquietud en la capital federal, bastión de López Obrador, se elevó 271 por ciento en el primer cuatrimestre de este año, superando casi 10 veces el promedio nacional. Vivimos el peor momento desde 2009, al haber subido los secuestros de 1.5 por mes en el primer cuatrimestre de 2018, a 6.5 en el mismo periodo de 2019. Lamentablemente, no es el único delito descontrolado.

 

En la edición de 152 ejecentral, se registra que de diciembre del año pasado a abril de 2019, las mayores tasas de crecimiento delictivo son robos a transporte público, transporte individual, robos a casas, a negocios y a transeúntes, considerados como robos patrimoniales. Pero en homicidios dolosos, como en secuestros, las tasas son inverosímiles. Las tres alcaldías que más altos índices tienen de son Iztacalco, Iztapalapa y Tlalpan, donde el incremento de ese tipo de homicidios fue de 165, 162 y 157 por ciento. En el resto de la capital, el aumento fue de 100 por ciento promedio.

 

Sheinbaum tiene un problema con su equipo de seguridad y se anticipan cambios para la próxima semana. Sin embargo, hay otros factores ajenos al fenómeno de la violencia que inciden en la inseguridad. Por un lado, el recorte presupuestal draconiano que impuso el gobierno de López Obrador. Los fondos para seguridad pública en la Ciudad de México se redujeron 53 por ciento, y las alcaldías con mayor disminución, Iztapalapa, Cuauhtémoc y Gustavo A. Madero, son donde mayor número de secuestros se ha registrado. Por el otro, la coincidencia en el crecimiento de la incidencia delictiva con el nivel de desempleo creciente (5.3% de diciembre a marzo), y la pérdida de poder adquisitivo, ante la disminución de salarios en la administración pública y los despidos.

 

Se puede plantear como hipótesis de trabajo que la externalidad de la austeridad republicana impulsada por el presidente López Obrador, ha tenido un alto costo en materia de seguridad y los crecientes índices delictivos. No puede ser asumido como el único factor, porque también existe la larga curva de aprendizaje del equipo de seguridad de Sheinbaum, que llevó decisiones estratégicas fallidas, como la disminución de patrullajes en la Ciudad de México y la cancelación de unidades móviles de policía –internamente le dijeron a los policías que no servían para nada-, y al despido masivo de jefes policiales, bajo la concepción, imbuida desde la Presidencia, que todo el pasado era corrupto y había que erradicarlo.

 

En cualquier caso, el tipo de delito que ha subido exponencialmente es el patrimonial, o secuestros como el del joven Ronquillo, que tiene una tipología que se imita el método de un secuestro exprés, que siempre se ha asociado con necesidades económicos en la sociedad. La desaceleración general de la economía ha provocado que las actividades productivas tengan un atorón, por lo que las empresas han tenido que recortar sus costos laborales, añadiendo presión a la tasa de desempleo, al no absorber personal despedido del gobierno central. En el caso de la Ciudad de México, decisiones de la jefa de gobierno como parar la industria de la construcción, no sólo impactó en todo el conjunto de la economía capitalina, sino que provocó desempleo en estados colindantes de la capital.

 

Luchar contra la corrupción y los excesos es una política necesaria como principio, pero a la luz de los resultados, su instrumentación ha sido un desastre. Reducir a rajatabla los presupuestos en materia de seguridad trasciende a la Ciudad de México. La Secretaria de Hacienda recortó 3.8% el presupuesto dedicado a la seguridad pública en el país, que incluso ya había sido aprobado. La necesidad de ajustar el gasto por todos lados para transferir recursos al plan de rescate financiero de Pemex, sin afectar los programas prioritarios del presidente –Tren Maya, Santa Lucía y Dos Bocas-, han llevado al gobierno a una contradicción de la cual no se ve cómo va a salir. Presiones adicionales tendrá en los próximos 45 días al tratar de reducir significativamente el flujo migratorio, con el respaldo de seis mil elementos de la Guardia Nacional desplegados en la frontera sur.

 

Si en estos momentos esa fuerza significa el 40% del total de elementos de la Guardia Nacional, ¿qué sucederá en el territorio que vigilaban previamente? Los índices de violencia y crimen seguirán subiendo. La Ciudad de México es el microcosmos que tiene que ver el presidente López Obrador para convencerse de que su política de austeridad sin matices, aunque correcta en concepto y visión, tiene costos muy altos al carecer de una planeación estratégica, lo que ha llevado a la deshidratación del gobierno.

 

 

El problema, como se aprecia en la capital federal, es que su intransigencia está costando más vidas, más violencia, más inseguridad, más incertidumbre y más miedo. El camino es equivocado en su diseño y debe modificarlo porque ni él ni el país irán así a ningún lado.

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Víctor Sánchez Baños/EJE CENTRAL

Cuanto mayor es la dificultad, mayor es la gloria.

Marco Tulio Cicerón, 106- 43 a. C.; escritor, político y orador romano.

 

En Puebla, los priistas están que el sol no los calienta. El motivo es simplemente el desinterés de Claudia Ruiz Massieu de luchar para ganar las elecciones locales. Enviaron a un personaje quemado el ingeniero agrónomo zootecnista, egresado de la Universidad de Chapingo, Alberto Jiménez Merino.

Atrás de éste personaje esta Mario Marín, el exgobernador cuestionado y perseguido judicialmente por graves acusaciones de abuso de autoridad contra una periodista y escritora, Lidia Cacho, que descubrió una red de políticos pederastas.

Además, Claudia dejó en manos de él todo el dinero de la campaña y no se utilizó un solo centavo, como denunciaron a este columnista militantes priistas. El objetivo de Claudia fue precisamente acabar con lo que queda del Revolucionario Institucional, a pesar que de las 5 alcaldías que estaban en juego, ganaron 4.

 

El líder local, Lorenzo Rivera, llega cuando estaba totalmente “arreglado” por el Comité ejecutivo Nacional, sólo presentó el rostro para recibir los insultos de la militancia.

Es muy claro que si Ruiz Massieu quería hace historia en Puebla, únicamente se unirían fuerzas PRI, PAN, PRD y Movimiento Ciudadano, era juntar fuerzas con Enrique Cárdenas Sánchez, quien tiene un prestigio ganado en la comunidad poblana, para ganar cerradamente los comicios frente a Miguel Barbosa de Morena.

Es cuestión de matemáticas. Se sabía que juntos lograrían una mayor oportunidad para triunfar. Además, de todo mundo es sabida la alianza entre el PRI y el PAN, a la que califican PRIAN. Quítense las máscaras.

 

El resultado final, si se saca de la ecuación a Jiménez Merino, sería la suma de la alianza PAN, PRD y MC, con 33.23 y el 18.45 del PRI, lograrían 51.68, que arrasarían al 44.67 de Barbosa. ¿Los “experimentados” estrategas priistas, no se dieron cuenta de las ventajas en los municipios que ganaron como Ahuazotepec, Cañada de Morelos, Mazalpiltepec y Ocuyucan? Todo hace indicar que hubo alguna negociación de espaldas a la militancia priista. Bueno, por lo menos eso sospechan los militantes locales.

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