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Humberto Aguilar Coronado*

 

El sábado 31 de agosto, la Cámara de Diputados debería haber votado la integración de la mesa directiva que fungiría como tal el segundo año de ejercicio constitucional. Ese día, escribí un tuit: “En el Congreso lo que vale es la palabra, el cumplimiento de los acuerdos y el respeto irrestricto a la ley”.

 

Y lo escribí, sabedor de que ninguna de las tres se iba a cumplir porque ya se había anunciado que Morena, el partido que por sí mismo puede modificar el marco legal secundario, no iba a respetar el acuerdo ni iban a cumplir la ley orgánica del Congreso al no votar para que un integrante de la bancada del Partido Acción Nacional lograra la mayoría calificada necesaria para presidir.

 

Pero vayamos por partes.

 

1) La ley orgánica del Congreso en su artículo 17 expresa que la elección de la mesa directiva para el segundo y tercer año de ejercicio de la legislatura deberá garantizar que la Presidencia de la mesa directiva recaiga en un integrante de los dos grupos parlamentarios con mayor número de Diputados que no la hayan ejercido. Esto, nítidamente quiere decir que es al PAN al que le corresponde Presidir la mesa directiva durante el segundo año legislativo porque como Grupo Parlamentario, representa la segunda fuerza política.

 

2) Acuerdo. Para someter a consideración del pleno de la Cámara de Diputados la planilla o planillas por las que se deberá de votar, la Junta de Coordinación Política (que es la expresión de la pluralidad y el órgano colegiado en el que se deben impulsar los entendimientos y convergencias para estar en la posibilidad de alcanzar los acuerdos para que el pleno pueda adoptar sus

 

decisiones), debe presentar el acuerdo respectivo. Acuerdo que se presentó con la planilla integrada por un Diputado del PAN como Presidente.

 

3) Palabra. Para que se pueda cumplir con el acuerdo de la Junta de Coordinación Política y con lo que marca la Ley Orgánica del Congreso, se debe respetar la palabra empeñada por los coordinadores de los Grupos Parlamentarios, palabra que entiendo, fue empeñada por los Coordinadores en los primeros días de la legislatura para que Morena presidiera el primer año de ejercicio, y el PAN, el segundo año que empezó el 1 de septiembre.

 

Los resultados de la votación en el pleno en la sesión preparatoria del sábado 31 de agosto son conocidos. No se alcanzó la mayoría calificada y, por lo tanto, no se eligió al Presidente de la Mesa Directiva para el segundo año de ejercicio Constitucional. De acuerdo a la ley, es el actual Presidente de la Mesa Directiva (el Diputado Porfirio Muñoz Ledo), quien seguiría presidiendo, por lo menos hasta el día 5 de septiembre, fecha que marca la propia ley orgánica para que se puedan alcanzar los entendimientos necesarios.

 

Con este resultado, no se cumplió con el acuerdo político y no se cumplió la palabra. Se tenía que esperar al jueves 5 para ver si los Diputados de Morena cumplían con la ley, o si seguirían el camino de reformar -por la vía rápida-, la ley orgánica para que un Diputado de Morena pudiera ser elegible como Presidente, con lo cual, se violentaría la convivencia parlamentaria, haciendo efectivo que #MorenaNoCumple.

 

De haber sido así, se hubiera impuesto el ala radical de Morena, despreciando el respeto a las minorías, respeto que, por cierto, la izquierda siempre reclamó. De esta decisión dependía que el Caos en la Cámara de Diputados no se hiciera presente.

 

Que pena por los que ante reclamaban el respeto a las minorías.

 

Que pena por los que antes se proclamaban como demócratas.

 

Que pena por la Cámara de Diputados con mayoría morenista.

 

Que bueno que todavía existen hombres de estado.

 

De mi parte, un reconocimento a Porfirio Muñoz Ledo por su retiro de la mesa directiva para evitar una crisis constitucional.

 

El Caos pudo haber llegado, pero con su decisión, se abre la posibilidad del acuerdo parlamentario, para transitar institucionalmente.

 

Que bueno por la Cámara de Diputados.

 

Que bueno por la democracia.

 

Que bueno por México.

 

 

Mi cuenta en tuiter: @Tigre_Aguilar_C

 

 

 

*Es Politólogo y Maestro en Negociación y resolución de conflictos por la Universidad Carlos III de Madrid.

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El zafarrancho azul.

 

Me lo contó toooodo El juglar.

 

La cosa estuvo así:

 

Zaldívar le ganó a Alcántara.

 

¿Por? Chucho Zaldívar aprendió mejor a su jefe, el ex 01 QEPD. Y logró negociar de igual manera con un Lalo Rivera que una Ana Tere, con un Tigre que con un Pablo R; Alcántara no, él trabajó como lo hace el titular la SGG, le recomendó cash, cash y cash. Por eso el día de la elección al saberse derrotados repartían despensas y... cash.

 

Así, con este contexto, me contó El juglar que llegó temprano, 7:50am para ayudar y ver de paso tooodo el show que los panuchos estaban por hacer.

 

Empezó a llegar la gente; los tamales, el atole, las mesas de registro listas pada empezar a recibir a toda la militancia "libre y entusiasta". Después de las 10am ya se empezaban a ver las estrellas del panismo: Ana Tere, El Tigre, Lalo R; todos saludaban y sonreían. De pronto, una batucada con una bailarina abriendo camino de no malos bigotes bailaba, agitaba la bandera con una "A" de Alcántara. Su candidato entró saludando y reconociendo a su gente, y a sus votos, pues los había uniformado. Todos los "suyos" usaban una playera que tenía la leyenda: "no a los mismos de siempre" (¿neta?)

 

Para las 1130am dio inicio la Asamblea azul, gente de seguridad privada cuidaba la puerta pues nadie que no se hubiera registrado pudo pasar. Empezaron los discursos y otro acierto de Chucho Z., eligió a Lalo R. como su orador mientras que Alcántara había elegido a Gerardo Maldonado (¿netaaaa?)

 

Lalo R, obviamente se llevó las palmas mientras que Gerardo fue un poquito menos gris que de siempre.

 

Dos golpes fueron suficientes para que Chucho Z. triunfara; el primero, cuando afirmó que él nunca había militado en otro partido, porque recordemos que Alcántara alguna vez fue verde y, el gancho al hígado que dobló al contrincante cuando grito: “Aquí no queremos a MORENA”, ¡madres! el salón casi en su totalidad empezó a corear “FUERA MORENA, FUERA

 

MORENA”. La columna del periodista Rodolfo Ruíz había sido demoledora. Del discurso de Alcántara nadie se acuerda.

 

Así seguía la tradicional Asamblea panucha, la gente llevada a votar, votó, comió y enseguida empezó a retirarse; el salón, ya semivacío, esperaba el resultado de la contienda. Pablo R, líder aún del PAN municipal y Paco Fraile como representante del PAN estatal estaban en lo suyo, firmando papeles y papeles. De pronto, en medio del salón se escucharon gritos y porras en favor de Chucho Z., era un hecho, había ganado. Los colegas de los medios corrieron hacia el punto pada tomar la mejor foto. Las redes sociales empezaron a hacer lo suyo, dar la nota de que Chucho Z. era el ganador de la lucha por el PAN municipal poblano, se decretó un receso para terminar de contar y firmar máásss papeles; en eso, un tal Oscar Rojas subió al presidium a vociferar que había fraude, y con boletas en mano "demostraba" que no se habían tomado en cuenta estos votos que llevaba en la mano. Una persona, otra, le arrebató los documentos y empezaron a empujarse y a gritarse: No me toques, tú quién eres y esas mariconadas. Todos empezaron a subirse al ring, perdón, al presidium, para tratar de ayudar en el zafarrancho azul mientras que otros solo observaban y tomaban fotos del show. Paco Fraile solo pedía calma pero los poquitos asistentes no dejaban de gritar: FUERA MORENA, FUERA MORENA. Las cosas medio se empezaban a calmar hasta que Fernando López, por su gran tamaño y famoso por haber golpeado a su esposa, logró y colarse hasta la mesa del presidium y ahí pedía se revisaran esas actas que estaban enseñando. Pablo R. y Paco F. no tuvieron de otra más que abrir de nuevo las urnas y revisar si había anomalías. La cara de Chucho Z. empezó a cambiar, empezaba a enfurecer y fue cuando el grupo de su esposa le aconsejaron se lo llevaran para no cometer un error que le costara el triunfo.

 

Al minuto, #LordMamila, alias Pedro Gutiérrez, clásico en su estilo, queriendo llamar la atención a toda costa, intentó subir también para mostrar las boletas que habían sido encontradas en el baño del Italian Coffe de la esquina del Salón Country (más imaginación par favaaarrr), todas ellas a medio doblar y todas marcadas en favor del candidato perdedor Alcántara. Casi sube cuando Mario Riestra le cerró el paso y le decía que todos eran amigos,

 

que él no podía subir y no era el modo de impugnar; los ánimos volvieron a calentarse porque unos trataban de bajar a #LordMamila y otros lo trataban de subir; a media escalera los medios le preguntaban qué era lo que señalaba y mostraba y #LordMamila tuvo sus 5 minutos de fama.

 

La gente ya no se sentaba, iban de un lado para el otro tratando de ver lo que pasaban en el centro del presidium con el empleado de la SGG, Fernando López, o en la escalera con

 

#LordMamila.

 

Pasaron los minutos y por fin, llegaron a un acuerdo, el PAN y la Comisión correspondiente revisarían las actas y darían cabida a la impugnación.

 

Ya habiéndose calmados los ánimos, Pablo R. se apuró a terminar la sesión y así lo quiso hacer pero Paco F. pidió el micrófono para dar un mensaje, un lastimero mensaje: (Palabras más, palabras menos) “Me siento avergonzado”, afirmó. “Esto ya no cabe en el PAN y quien quiera impugnar que sea a través de los medios correspondientes”.

 

Ya con todo en orden y calma, una tensa calma, El Juglar se retiró con la sonrisa en la boca, había nota y no había sido un domingo perdido.

 

Al salir por la puerta trasera, vio a los operadores de Alcántara quejándose con un Paco F. que solo ponía cara de Y yo qué necesidad.

 

La SGG de la mano de #LordMamila famoso por sus escándalos, Fernando Lopez, panista operador del Srio. de SGG y de la esposa de Joel Figueroa, otro emoleado deL Srio. lo habían logrado, dejar en mal a los panuhos. Ahora está por resolverse la impugnación. A punto de vista de El juglar, no cree proceda. Las pruebas, el cómo las encontraron, quién y la hora; son tan poco imaginativas que las desestimarían en cualquier momento. Así la nueva guerra, MORENA vs el PAN, la 4T contra el Yunque.

 

 

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Raymundo Riva Palacio

 

Cuitláhuac García, el gobernador de Veracruz, no es más torpe porque el día no tiene más horas, ni luce más ignorante, porque prefiere guardar silencio. Su desgracia es que encabeza el estado más violento del país, y la desgracia es que es protegido del presidente Andrés Manuel López Obrador, que pagó la confianza y el respaldo que le ha dado, con el escarnio masivo de las redes sociales. El gobernador le dijo al presidente una mentira sobre la masacre del martes en Coatzacoalcos, y el presidente la repitió al país desde Palacio Nacional. Algo tiene que hacerse con el gobernador, por su incapacidad de mando, falta de liderazgo, incompetencia como político, y lastre para López Obrador. Pensar en un proceso de destitución en el Congreso, debe ser una opción.

 

Veracruz necesita de un gobernador que gobierne. Requiere de un líder que tenga a su equipo cohesionado, y no como sucede ahora, en pugna permanente con el fiscal Jorge Winkler, que se ha trasladado a la falta de colaboración entre él y el secretario de Seguridad Pública, Hugo Gutiérrez Maldonado, a quien ha sostenido el gobernador, respaldado por el presidente, pese a haber sido destituido en 2016 en la procuraduría de Nuevo León por presunta extorsión. El dislocamiento del gobierno tiene a la violencia como su principal externalidad.

 

Es insólito que un estado donde la seguridad es la prioridad máxima, el gabinete de seguridad esté peleado entre sí, al grado de no hablarse entre ellos. Veracruz arrastra la violencia desde los gobiernos de Javier Duarte y Miguel Ángel Yunes, pero se volvió campo de batalla entre el Cártel Jalisco Nueva Generación y Los Zetas desde diciembre pasado, coincidiendo con la llegada de García al poder.

 

Regresaron las matanzas, primero en Minatitlán, donde 14 personas -incluido un bebé- fueron asesinadas en abril, y el martes en Coatzacoalcos, donde hasta hoy suman 26 víctimas de un atentado en un table dance donde un grupo armado presuntamente vinculado al CJNG tiró granadas, incendió la puerta y bloqueó las salidas de emergencia. En delitos de alto impacto como secuestro y robo con violencia, Veracruz está en los peores lugares del país.

 

Según la consultora GLAC, en el primer semestre de este año Veracruz estaba en el último lugar de secuestros; hasta abril, la tasa por 100 mil habitantes era de 1.87 secuestros, contra la media nacional de 0.45. La incidencia delictiva se incrementó este año en 122%, y la gestión de García ha sido tan ineficiente, que la Cámara Nacional de Comercio y el Consejo Coordinador Empresarial locales, propusieron un juicio político contra él y el alcalde de Coatzacoalcos, Víctor Carranza, impuesto por la secretaria de Energía, Rocío Nahle, que presume tener el control de ese municipio.

 

El descontrol que tiene el gobernador en el estado no puede ser escondido por los esfuerzos presidenciales en la comunicación política. Ni siquiera en ese campo pudo ser capaz García, y proporcionarle información fidedigna a López Obrador sobre lo que sucedió en Coatzacoalcos la víspera. En su conferencia de prensa, el presidente aseguró que el presunto autor material de la masacre había sido puesto en libertad por la Fiscalía de Winkler. Documentos que se hicieron públicos casi inmediatamente después de la afirmación del presidente, revelaron que fue la Fiscalía General la que puso en libertad al presunto asesino porque los delitos por los que lo habían detenido no eran graves, sin verificar sus antecedentes.

 

Esa falla en el área de inteligencia y la ausencia de una verificación en las bases de datos policiales, devolvió en la calle a quien presuntamente provocó la muerte de decenas de personas, como aparente represalia porque en ese bar de mala muerte en Coatzacoalcos, “Caballo Blanco”, no vendían productos con el sello del CJNG. Cuatro días antes, el 24, de acuerdo con el portal e-veracruz.mx, el mismo grupo privó de su libertad y asesinó a Agustín Javier Ronson, junto con otra persona, por esa razón. Un dramático video sobre su asesinato, por ahorcamiento, comenzó a circular desde este miércoles en las redes sociales.

 

Tras el secuestro del dueño del “Caballo Blanco”, la Marina detuvo en Coatzacoalcos a uno de los líderes del CJNG. Cualquiera con un mínimo de conocimiento de los grupos criminales, podría haber visto que la suma de los dos eventos anticipaba que habría una reacción criminal. Eso fue lo que sucedió el martes. El CJNG volvió a dar una muestra de fuerza y poder frente al Estado y el estado. Fue en Coatzacoalcos, donde el deterioro ha sido continuo desde diciembre y que junto al cercano Minatitlán, la zona petrolera, se ha vuelto en campo de batalla de los cárteles de la droga.

 

El estado es ingobernable. Los empresarios han emprendido el éxodo, los robos a la industria se multiplican. Sólo en Coatzacoalcos, de acuerdo con la ONG Ciudadanos Unidos, hasta junio había desaparecido entre el 30 y el 40% del sector productivo, ante la exigencia del derecho de piso. García no ha hecho nada para frenar el éxodo empresarial. Tampoco los cuerpos de seguridad vislumbraron el riesgo de lo que se venía acumulando.

 

 

La violencia se ha extendido, y la procuración de justicia es inexistente. El gobernador, protegido por el presidente. García se ha convertido en un lastre para López Obrador y lo está arrastrando políticamente. Tiene que sacudírselo. Ese pie con gangrena le va a subir por el cuerpo a menos que se lo corte. Tener un pelele en un estado problemático no le funcionó, pero es mejor pagar el costo que el Congreso, dominado por Morena, lo lleve a juicio político y lo destituya, a que siga contaminando la cruzada de López Obrador.

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EL juglar

 

Me contó el Juglar que El Colegio de Puebla o el COLPUE como se le conoce, nomás no tiene suerte. Deberían pensar seriamente en cambiar de residencia o darle una limpia porque al pobre COLPUE le llega caaada titular, que da pena.

 

Resulta que le llegó al Juglar un correo y solo de leerlo quiso llorar. 

 

Vayamos por partes:

 

Después de algunos años de luz bajo la tutela de Don Melquiades Morales y Rafael Moreno Valle, llegó al COLPUE la “Florecita” Pepe Alarcón bajo el mandato de Tony Gali, fue entonces cuando empezó la mala racha y el debacle de esta institución. Moviendo Ideas exhibió varias de las tranzas de la “Florecita”, bajo el pretexto de su "preocupación por la educación” se autorizó un salario por 100 mil pesos mensuales y varios lugares por ocupar: Direcciones Académicas, Administrativas y hasta chofer para el chofer; dobleteos de salario por parte de su equipo, como el del Lic. Tiglat que cobraba en el COLPUE y en la SEP al mismo tiempo.

 

Cuando pensamos que no podía ser peor y la “Florecita” salió por la puerta chica para irse al ICATEP, el COLPUE quedó a merced de Omar Alvarez Arronte, otro priista que en el ocaso de su carrera, pasó de manera gris y sin importancia por las instalaciones de la institución. La misma cosa, contratos de compra inflados, trabajo para sus amigos y derroche tras derroche.

 

Como siempre, al paso de estos 2 Presidentes, solo los verdaderos maestros e investigadores, los verdaderos administrativos solo han observado como la institución se deteriora cada día y, con la esperanza de que la 4T. termine de instalarse en Puebla, ruegan que ahora les cambien al ooootro priista que llegó a relevar al gris Alvarez Arronte; nada más y nada menos que Antonio Hernández Y Genis. ¿Las razones? Solo estas según la denuncia anónima de parte de sus trabajadores:

 

-DESDE EL INICIO DE LA ADMINISTRACIÓN DEL LIC. TOÑO HERNÀNDEZ Y GENIS, EL COLEGIO ES UN DESASTRE.

 

- ALEJANDRO MORALES CRUZ E IGNACIO HERRERA BRAVO LUGO, SON LOS FIELES OPERADORES DEL LIC. TOÑO QUIENES A PUNTA DE FALTAS DE RESPETO SE DIRIGEN AL PERSONAL.

 

- EN EL CASO DE LAS MUJERES, EL ACOSO ES EXORBITANTE, SON PERSONAS ENFERMAS. SE EXPRESAN DE ELLAS DE LA PEOR MANERA, PARA ELLOS LAS MUJERES TRABAJADORAS DEL COLEGIO SON UN SIMPLE OBJETO PARA PRESUMIR O A QUIEN BUSCAN PARA INTENTAR ACOSTARSE.

 

- ERIKA BAUTISTA, ALIADA Y AMANTE DEL DIRECTOR FINANCIERO, IGNACIO HERRERA BRAVO LUGO, ES QUIEN LE AYUDA EN LAS TRANZAS DEL COLPUE.

 

- LLEVAN GASTADOS MÁS DE 8 MILLONES DE PESOS EN SOLO 6 MESES, ADQUISICIONES DE PROYECTOS O SERVICIOS LOS CUALES NI SIQUIERA SE HAN LLEVADO A LA PRÁCTICA; EL NÚMERO DE ALUMNOS INSCRITOS NO LLEGA NI A 10 EN ESTE CICLO ESCOLAR; COMPRA DE COMPUTADORAS, TELEVISIONES CON SOBRECOSTO O EQUIPO QUE FUE COMPRADO Y QUE NI SIQUIERA SE ENCUENTRA EN LAS INSTALACIONES.

 

-EL ANTERIOR SECRETARIO DE FINANZAS, ESTEFAN CHIDIAC, REALIZÓ UNA AMPLIACIÓN AL SUBSIDIO DEL COLPUE Y TAL PARECE QUE EXISTE UN HOYO NEGRO CON ESTA ADMINISTRACIÓN, NADIE SABE EN QUÉ SE GASTA. SEGURAMENTE AL SECRETARIO DE FINANZAS, PARA AUTORIZAR ESA AMPLIACIÓN, LE TOCÓ UNA REBANADA DEL PASTEL, Y NO SOLO A ÉL, SINO TAMBIÉN EL ACOSADOR DEL PRESIDENTE TOÑO HERNÁNDEZ, AL RATERO DIRECTOR FINANCIERO, IGNACIO HERRERA Y AL SUPUESTO GURÚ ELECTORAL, ALEJANDRO MORALES.

 

Hasta aquí el resumen de la denuncia anónima.

 

Bien valdría la pena que la 4T. y el Mtro. Melitón revisaran con lupa al COLPUE y a esta administración porque van 3 presidentes priistas que sin saber del tema, solo han utilizado el dinero para sus fines extra personales, sin dejar de lado que el acoso a mujeres por parte de Toño Hernández e Ignacio Herrera es algo muy serio.

 

Por último otro dato que le pasaron al Juglar. Su desprecio y misógina hacia las mujeres es tal, que hace algunos años tanto el presidente como el operador financiero, apostaron en una partida de dominó quién se llevaba esa noche a la Sta. Cristina, como era de esperarse ganó el patrón y estrenó amante.

 

Pobre COLPUE, tan lejos de la 4T. y tan cerca de del PRI.

 

Pd.- Si alguien conoce a la Sta. Cristina, avísele que el CONALEP está a punto de inhabilitarla.

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Raymundo Riva Palacio

 

La fotografía en Palacio Nacional es histórica. El presidente Andrés Manuel López Obrador, todo poderoso, con el empresario más rico de México y uno de los más acaudalados del mundo, Carlos Slim, a sus pies y bailando la música que le tocaban en el Salón de la Tesorería. El poder económico, como tantas veces lo ha dicho López Obrador, subordinado ante el poder político. La mañaneradel martes es, en este sentido, una nueva prueba material del argumento, que se comenzó a construir en la praxis cuando de un manotazo sobre la mesa, canceló la obra del nuevo aeropuerto internacional de Texcoco. Desde ese momento, López Obrador estableció los términos de su relación con el sector privado, que ha sido consistente, congruente y clara.

 

Aquello fue una demostración de fuerza. Nunca más los empresarios volverían a formar parte de la toma de decisiones, ni mucho menos, como dejó entrever, ser ellos quienes gobernaban al presidente. Cuando canceló Texcoco, contra el consejo de sus cercanos, Slim ofreció una conferencia de prensa donde criticó la decisión y dijo que eso sería frenar el crecimiento. Este martes, dijo que el crecimiento era “intrascendente”, y que lo que se necesitaba era una inversión masiva en proyectos públicos. Notable la maroma del ingeniero, quien pese a conocer hace casi 20 años a López Obrador, no lo conoce. O no cree lo que dice, y trata de endulzarle el oído con un objetivo particular, sin entender que la abyección es una actitud que el presidente no aprecia.

 

Slim fue el invitado de honor en la mañanera, donde se anunció el acuerdo gasero. Una de sus empresas era una de las cuatro que fueron amenazadas por el director de la Comisión Federal de Electricidad, Manuel Bartlett, con llevarlas a un litigio, pero su contrato era tan marginal en cuanto al total de los siete gasoductos en conflicto, y tan baja la escala del negocio para su conglomerado, que era la que menos presionaba. Pero la ascendencia de Slim sobre los empresarios tenía otro peso, que fue el que utilizó el presidente, como símbolo de consenso y concordancia, durante el evento en Palacio Nacional.

 

Ahí, el presidente lo llamó al atril cuando quiso, y le pidió que hablara. Slim se fue de más en sus declaraciones, como el calificar de “intrascendente” el crecimiento. Si el ingeniero lo hubiera dicho a lo largo de su vida, como otras de sus posiciones polémicas, como la que tiene sobre la informalidad, habría mostrado congruencia. Pero sus expresiones han estado en las antípodas y, más en prejuicio de su imagen, dio la impresión de haber querido quedar bien con el presidente, respaldando su dicho del viernes pasado en Tabasco, donde en reacción al informe del INEGI sobre el crecimiento en el segundo trimestre, declaró que el crecimiento no importaba porque había desarrollo, mejor distribución de la riqueza -donde Slim también tiene puntos de vista divergentes-, y mayor poder adquisitivo.

 

“¿Qué tiene que hacer entonces un empresario?”, preguntó un miembro del Consejo Coordinador Empresarial. En primer lugar, no pelearse con el presidente, tenga su empresa o no relaciones comerciales con el gobierno. En segundo lugar, tener una comunicación fluida y franca. Un empresario sí puede contribuir a la buena marcha del gobierno y del país, pero no mediante la adulación, sino a través de una comunicación abierta y honesta, no de sumisión sino de interlocución.

 

En parte tiene razón López Obrador al desconfiar del sector empresarial, y no sólo por sus prácticas. Hubo muchos gobiernos donde algunos empresarios sentían que eran ellos quienes gobernaban, no el presidente, pero el presidente se dejaba intimidar. No es fácil confrontar a alguien cuyo poder económico puede mover el PIB, pero tampoco puede haber nadie por encima del jefe del Ejecutivo. Este tipo de relación puede no ser siempre fácil para ninguna de las dos partes, pero es de respeto mutuo y de certidumbre: cada uno sabrá que lo que le dicen es lo que piensan y no tratan de engañarlo. La palabra es un activo y tiene un alto valor.

 

Pero moverse un empresario por el camino de buscar quedar bien, lisonjero y agachado, no los lleva por buen camino. Un gran ejemplo es el de Claudio X. González Laporte, una de las figuras más notables del empresariado mexicano en más de 40 años, con quien tiene viejas fricciones López Obrador, hasta integrarlo a “la mafia del poder”. La antipatía entre ambos siempre ha estado presente, pero en las últimas reuniones con el Consejo Mexicano de Negocios, en las fotografías y en las declaraciones González Laporte se ha mostrado meloso. Poco le ha servido. No hay ningún empresario como él y su hijo Claudio X. González Guajardo, fundador de Mexicanos Contra la Corrupción y la Impunidad, que hayan sido identificados más veces por el presidente como sus adversarios, enemigos de su gobierno y saboteadores de su proyecto.

 

 

Hay empresarios que en el último año han intentado por diferentes maneras ser bien vistos por el presidente, comprando equipos de béisbol, el deporte de López Obrador, o pagando coberturas en revistas del corazón para algunos de sus cercanos. Hay otros que le han dado cobertura retórica, justificando todo lo que hace, porqué y cómo lo hace. En el péndulo de la interlocución, se fueron hasta la genuflexión. No se ayudan, porque esa actitud no cambiará lo que López Obrador ha sido siempre. Pero tampoco apoyan al presidente, porque muchos de ellos no son sinceros. Si quieren contribuir realmente por el país, que dejen de lanzar besos y tomen acciones. Por ejemplo, un diálogo respetuoso y sincero, sin alabanzas ramplonas.

 

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Por: Humberto Aguilar Coronado

 

Recordar los hechos de la política mexicana de los años 80 es recordar el fenómeno del preso del sexenio. Todos los Presidente de la República emanados del PRI, desde Miguel de la Madrid hasta Peña Niesto, utilizaron la justicia penal para concretar venganzas, para obsequiarle a la opinión pública una presa apetitosa o, también, para minar el poder de los enemigos del régimen o de sus proyectos clave.

 

Así, recordamos a Jorge Díaz Serrano, Director de PEMEX en el sexenio de José López Portillo y, por ello, administrador poderosísimo de la fuente de riqueza más importante que ha tenido el país, que fue encarcelado durante el gobierno de Miguel De la Madrid. A Joaquín Hernández Galicia, la Quina, líder histórico del sindicato petrolero, que fue encarcelado durante el sexenio de Carlos Salinas de Gortari. Raúl Salinas, el hermano del ex presidente, que fue el preso insignia del sexenio de Ernesto Zedillo y la maestra Elba Esther Gordillo, la presa del sexenio de Peña Nieto.

 

Es fácil identificar la naturaleza política de esas medidas penales si observamos que el otro dato revelador es que esos personajes alcanzaron su libertad al concluir el periodo de gobierno del Presidente respectivo.

 

Casi puedo imaginar la psicología de los desafortunados que asumían que les tocaba desempeñar un rol en el engranaje que hacía funcionar el sistema político mexicano y que, una vez cumplido su papel y alcanzado su propósito, podrían libre y tranquilamente disfrutar el resto de su vida, con un alto costo en su reputación, pero en absoluta tranquilidad y con los suficientes recursos económicos.

 

En el caso del Presidente emanado de MORENA, parecía que no iba a utilizar el populismo penal para arrancar su gobierno. los datos apuntaban en esa dirección: 1) la fortaleza de legitimidad derivada del resultado electoral parecía que demostrar que era innecesario acudir a esa práctica; 2) los discursos como candidato, Presidente Electo y como Presidente Constitucional, insistían rotundamente en que no se ejecutarían actos de venganza política a través de las instituciones de procuración de justicia; 3) las maniobras ilegales y tramposas del gobierno de Peña Nieto en contra del candidato Anaya a través de la PGR que acabaron favoreciendo a MORENA permitieron que los analistas imaginaran un pacto implícito entre Peña Nieto y López Obrador para no perseguirlos penalmente durante el gobierno de este último.

 

Al inicio de la nueva administración fuimos testigos de los principales efectos de las acciones de gobierno. Todas ellas fueron exitosas en hacer crecer los niveles de popularidad y aceptación del Presidente. El gobierno envió sus mensajes principales a través de la cancelación del Nuevo Aeropuerto y a través de las medidas de austeridad salarial. El

 

reforzamiento de su popularidad hicieron suponer que este gobierno no utilizaría la justicia como arma política.

 

Esta creencia se basaba en otro ingrediente de naturaleza estructural. En la última década México ha invertido enormes esfuerzos, legislativos y administrativos, humanos y presupuestales, para construir un Sistema de Justicia Penal que permitiera, entre muchos otros propósitos, impedir el uso político de las instituciones de justicia y seguridad. Este sistema se basa en la Presunción de Inocencia y la excepcionalidad de la Prisión Preventiva, a partir de las cuales el ingreso de una persona a prisión supone una decisión objetiva, plenamente justificada y, por lo tanto, incuestionable.

 

Que el nuevo sistema de justicia penal funcione supone, entre otras cosas, que el respeto al Estado de Derecho consolide el principio de Seguridad Jurídica. Es decir, que todo mundo tenga la posibilidad de prever, estimar y calcular razonablemente bien cuáles serán las consecuencias jurídicas que se pueden esperar de una situación.

 

El lunes 12 de agosto, Rosario Robles, su defensa, los especialistas y los medios de comunicación estimaban que lo esperable, lo previsible de la audiencia inicial de vinculación a proceso era que, en efecto, Rosario Robles fuera vinculada a proceso pero que no se dictara prisión preventiva.

 

Las razones en que se fundaban estas previsiones eran, primero, que los hechos de la acusación no están, en lo general controvertidos y la

 

disputa se reduce a determinar si constituyen o no una conducta delictiva (Robles y su defensa sostienen que los hechos que se le imputan, siendo en general ciertos, no constituyen actos delictivos), por lo que era previsible que fuera vinculada a proceso para que un Juez determine lo conducente y, segundo, que el delito imputado no se incluye en el catálogo de los que permiten la prisión preventiva oficiosa y que la acusada, se presentó voluntariamente a declarar.

 

Por ello resultó sorpresiva la decisión del Juez Delgadillo de decretar la prisión preventiva justificada en contra de Rosario Robles por existir datos de los servicios de inteligencia de la Fiscalía que señalaban que se había tramitado una licencia de conducir con un domicilio diferente al que informó Robles y que ello justificaba el riesgo de fuga.

 

En medio de la sorpresa por la decisión del Juez surgieron un dato y tres reacciones que ponen en duda toda la credibilidad sobre la limpieza jurídica del proceso en contra de Rosario Robles.

 

El dato: El Juez es sobrino de la Senadora por Morena Dolores Padierna.

 

Las reacciones a partir del dato del parentesco del Juez.

 

1. El Ministro Arturo Zaldívar, Presidente de la Corte, tuvo que salir a defender la independencia del Poder Judicial y justificar que el expediente no pudo haber sido asignado a ese juez en particular por la voluntad o decisión de alguien.

 

2. El Presidente López Obrador tuvo que salir a garantizar que la prisión preventiva no era un acto de venganza orquestado desde la Presidencia; y

 

3. La Senadora Padierna tuvo que salir a señalar que el parentesco del juez no lo vuelve corrupto.

 

Lo cierto es que los dos meses (seguramente serán 6) de prisión preventiva de Rosario Robles tienen toda la apariencia de una venganza política que le cobra a la señora Robles las deudas de los escándalos de Bejarano, la traición a Andrés Manuel López Obrador y, seguro lo más grave, el apoyo incondicional al proyecto del PRI de Enrique Peña.

 

Ni México, ni el Presidente necesitaban esto. Sin embargo, parece que estamos viviendo un nuevo Gatopardismo que actualiza la famosa frase de la novela de Lampedusa: “Si queremos que todo siga como está, es necesario que todo cambie”.

 

 

Mi cuenta en tuiter: @Tigre_Aguilar_C

*Es Licenciado en Ciencia Política y Master en Negociación Política por la Universidad Carlos III de Madrid, España

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 Escribe: Humberto Aguilar Coronado*

 

Después de muchos años, quizá 9, regresó la competencia en el Partido Acción Nacional, y con ella, la democracia interna que tanto orgullo nos daba en el pasado.

 

Los trágicos acontecimientos del pasado 24 de diciembre, trajeron consigo nuevos acomodos políticos entre los militantes del partido que decidieron quedarse a dar la cara por el PAN.

 

No estoy seguro en cuantos municipios de Puebla hubo contienda interna para la renovación de las dirigencias municipales, pero como es lógico, la que mayor interés despertó fue la renovación de la dirigencia en el municipio de Puebla, en donde, después de que se publicara la convocatoria, se supo que por lo menos unos 8 militantes alzaron la mano para presidir el partido.

 

Al final, se registraron dos candidatos: Jesús Zaldívar y Eduardo Alcántara.

 

El primero, apoyado por un número importante de liderazgos y militantes de antes, que habían dejado de participar durante muchos años porque las decisiones se tomaban en forma vertical, y militantes de hoy que, convencidos en el discurso de inclusión presentado, se sumaron a la candidatura con entusiasmo.

 

El segundo, apoyado por una parte importante de la militancia, pero señalado por no pocos, de que en su equipo cercano se encontraban varios elementos identificados por su cercanía histórica y ahora laboral, con el Secretario de Gobernación. Señalamiento que, seguramente afectó severamente su imagen.

 

Me centro en los discursos, porque me parece que ahí está la diferencia en el resultado obtenido, al margen de que el candidato perdedor está en su derecho de impugnar el resultado.

 

Jesús Zaldívar expresó tres puntos importantes:

 

1) La afirmación de que viene de una familia orgullosamente panista, y su orgullo de jamás haber militado en otro partido político, en una clara alusión a la pertenencia en el pasado de Eduardo Alcántara al Partido Verde Ecologista.

 

2) La reafirmación de su lema de campaña: “En el PAN cabemos todos”, mandando un mensaje claro de que en el PAN poblano, se acabaría la exclusión de todos aquellos que no piensen igual que la dirigencia, y la inclusión de todos aquellos que por alguna razón se habían alejado.

 

3) La firme convicción de trabajar para que en las elecciones del 2021, el PAN vuelva a recuperar la capital poblana y la mayoría de los distritos locales y federales.

 

Por su parte, Eduardo Alcántara centró su discurso en:

 

1) La crítica al lema de campaña de su contrincante, al señalar que: “no es cuestión de caber, si no de estar”

 

2) El señalamiento de que ya estuvo bien de que las decisiones siempre las tomen los mismos. Seguramente no se acordó que quien tomó las decisiones en el partido los últimos nueve años, pues ya no está.

 

3) Su intención de que el PAN recupere en el 2021 los espacios electorales perdidos, único asunto en el discurso en el que ambos candidatos coincidieron.

 

Al final, los delegados numerarios votaron y su voto se contó, arrojando como resultado una diferencia a favor de Jesús Saldívar de más o menos 200 votos, es decir, una diferencia de casi el 10% con respecto a los votos emitidos (2392), con lo que los Panistas, tenemos nuevo Presidente en el Comité Municipal.

 

Por mi parte, creo que lo mejor de este proceso interno, es que se volvió a los orígenes, es decir, a la contienda democrática interna, a la competencia real y al trabajo con los militantes del partido en busca de su apoyo y de su voto.

 

Me parece un buen reinicio. Bien por el PAN.

 

Si el candidato que perdió decide impugnar, existen las instancias al interior del partido para dirimir esas controversias. De ser así, bien por el PAN. Que se resuelva con apego a la legalidad y en su caso, que se sancione a quien quiso cometer fraude electoral o a quienes quisieron lastimar la imagen pública del partido.

 

 

 

Mi cuenta en tuiter: @Tigre_Aguilar_C

 

*Es Licenciado en Ciencias Políticas y Master en Negociación y resolución de Conflictos por la Universidad Carlos III de Madrid.

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El escritor odiaba la proximidad y se libraba de casi toda presencia humana, en el sanatorio

 

 

Podría traer un gato que me librara de los ratones, reflexiona convaleciente Kafka en Zürau, pero, entonces, quién me salvaría del gato. Kafka odiaba la proximidad y se libraba esos días de casi toda presencia humana, en el sanatorio. No le molestaba la presencia de los ratones al caminar, pero sí dentro de su cuarto: los imaginaba en la noche royendo sus dientecitos frente a su cuerpo dormido. Kafka, el habitante de la noche, temeroso de volver a ella.

 

Me subo al autobús. Todo esto viene a cuento. El camión se va llenando, infestando de ratones de todas las nacionalidades y continentes: estadounidenses, chinos, árabes, latinoamericanos. Ratones negros y amarillos y azules. La última comunidad posible era la de los ratones, pensaba K. Y de pronto, a mi lado, viene a sentarse una ratona vieja, delgadísima –de Kenia o Nigeria,– con el pelo blanco apenas oculto por una pamela roja que casi no cabe en el autobús.

 

Es Josefina, me digo, la reina de los ratones. La última protagonista de un texto de K. Me saluda y se sienta con su cuerpo ágil con sus dientes de roedora. Su saludo es apenas un gesto: no tiene palabras.

 

La reina del canto se ha quedado sin voz, recuerdo. Para qué sirve alguien cuya única morada son las palabras si ya no tiene boca para proferirlas. Josefina extrae un gigantesco abanico, lo bate con soltura y no sólo se da aire, sino que me inunda a mí de una brisa fresca.

 

La puerta del autobús se estropeó. Nadie ayuda al chofer que la patea para obligarla a cerrarse. Josefina ensaya un falsete. Ni un sonido sale de su boca que se ha asombrado de la efectividad karateca del conductor. La puerta se cierra y entonces de su enorme cartera carmesí Josefina extrae unos también improbables por gigantescos anteojos que le ocultan no sólo los ojos pequeñísimos, sino su rostro entero.

 

Queda la boca muda como único recuerdo de que atrás de esa máscara se esconde ella, como si supiese que la vergüenza la sobrevivirá como a José K.

 

El autobús se vacía y las voces del mundo se bajan de allí y regresan a sus madrigueras. Somnolienta y cansada como una vieja catedral, Josefina también baja. No la sigo, pero la imagino abriendo con dificultad la puerta de su apartamento, sirviéndose una pequeña copa de oporto en su sala, brindando por la insólita gravedad del silencio mientras sorbe el licor para quedarse dormida en el sofá.

 

Sin fuerzas, siquiera, para irse de una buena vez a la cama. A ella, a diferencia de Franz Kafka, no le da miedo la noche. No tiene fuerzas para sentirlo. Como tantos inmigrantes ha hecho de este país el suyo, pero sin sentirlo propio. Trabajó como todos los ratones. En ocasiones ha podido mandar dinero de vuelta a su país. En otros momentos, no. Apenas le ha alcanzado para pagar la renta y la escasa comida y las pocas prendas que la visten. Ahora está enferma y también debe cuidar sus recursos porque no tiene seguro médico y debe pagar parte del programa de ayuda que le cubre las medicinas y los tratamientos. No tiene miedo de morir. Tiene miedo de quedar enferma, de no poder pagar el hospital, las operaciones.

 

Está sola y por eso ya no canta. Josefina esta noche sólo duerme. Ni siquiera sueña.

 

POR PEDRO ÁNGEL PALOU

COLABORADOR /EL HERALDO DE MÉXICO

 

@PEDROPALOU

 

 

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Se lo contaron al Juglar y él se pregunta ¿ingenuidad o interés?

Una extraña alianza entre el Oficial Mayor de SEP, José Guadalupe Sánchez Aviña y la Contraloría Municipal a través del Sub. Víctor Díaz Flores viene caminando desde hace unos meses.  

 

Vayamos por partes.

 

El Dr. Pepe Sánchez, como su grado académico lo indica y como el personal que lo rodea lo describe, es un académico con el 0.0% de experiencia en cuestiones de administración o gestión pública, muy 4T. digamos. Académico que por cierto, manchó su trayectoria por andar de grillo en la Ibero, y eso que los jesuitas son bastante grillos. Por qué a los académicos se les meterá la espinita de ser políticos, sepa´. Por eso, este Dr. en Educación especializado en crear investigadores (¡?¡?¡?!) pues ahora no le queda de otra más echar manos de sus conocidos en el Ayuntamiento para sacar la chamba. ¿Por qué? Porque como no puede, dado que es especialista en crear investigadores, se está jalando a trabajadores del Ayuntamiento del área de contraloría, varios de los cuales ya están operando en la SEP y obviamente, cobrando doble, en Ayuntamiento y SEP.

 

El líder del equipo que dobletea la chamba es nada más que el Sub. Contralor municipal, Víctor Díaz Flores. Quien además, muy inteligente, ordena auditorías a diferentes áreas del municipio para después vender las consultorías que realiza su propio despacho para lograr aprobarlas. Puede parecer un negocio redondo peo El juglar confía aún en la 4T poblana pero yo me pregunto: ¿ingenuidad o interés?

 

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Raymundo Riva Palacio.

 

1er. TIEMPO: Hay caras que nunca se lavan. La ideología mata principios, cuando menos en la moral del presidente Andrés Manuel López Obrador, quien durante más de una década ha abrigado a Manuel Bartlett y lo ha convertido en uno de sus más fieros gladiadores en defensa de los recursos naturales de México. Bartlett es todo lo que la izquierda repudia por su participación tortuosa y negra durante el proceso electoral que culminó la noche del 6 de julio de 1988, cuando oficialmente Carlos Salinas derrotó a Cuauhtémoc Cárdenas y Manuel Clouthier en la contienda presidencial. 

 Aquella elección ha perdurado en la memoria política como fraudulenta, que poco importó a López Obrador cuando, al coincidir en el tema energético en 2008, comenzó una relación política a la cual Bartlett le había hecho un guiño dos años antes, cuando pidió el voto por López Obrador en repudio al candidato de su partido, el PRI, Roberto Madrazo, y del PAN, el partido en el poder, Felipe Calderón. Bartlett atravesaba por un proceso de reinvención política, después de haber sido señalado como el arquitecto del fraude electoral en 1988 y señalado en Estados Unidos por un testigo protegido de la DEA, Víctor Harrison, de tener relaciones con el narcotráfico. Las acusaciones de Harrison se cayeron, pero las sospechas sobre Bartlett, nunca. Una vez, incluso, cuando le preguntaron al entonces embajador de Estados Unidos en México, John. D. Negroponte, si Bartlett podía entrar a Estados Unidos, respondió que sí, pero lo que no sabía era si podría salir. Bartlett, un francófilo, siempre ha visto con recelo a Estados Unidos, y trasladó sus fobias norteamericanas a toda una generación de políticos educados en las universidades Ivy League que lo desplazaron del poder. Quien fue secretario de Gobernación, de Educación y gobernador de Puebla, tenía muy poco de vida útil dentro del PRI sin tener edad para el retiro, por lo que comenzó a coquetear con López Obrador, quien lo arropó para que la coalición Movimiento Progresista que hizo al tabasqueño su candidato presidencial, lo postulara como plurinominal al Senado por el PRD, el PT y Movimiento Ciudadano. Las contradicciones no eran sujeto de análisis. El PRD nació del impulso de Cárdenas, primera víctima del fraude del 88, y el PT había nacido de la mano de Raúl Salinas, hermano del expresidente, con el aval de Fernando Gutiérrez Barrios, sucesor de Bartlett en Bucareli.

 

2do. TIEMPO: La pulverización de la memoria. Para 2006, Manuel Bartlett seguía luchando para que su mala fama como el “mapache” en las elecciones presidenciales de 1988, se olvidara. La reinvención se ancló en su oposición a las reformas energéticas de Ernesto Zedillo, de Felipe Calderón y de Enrique Peña Nieto. Bartlett cuestionaba las reformas porque eso significaría, aseguraba, “privatizar y desmantelar” a Pemex, que era el argumento central del discurso más vehemente y encendido de Andrés Manuel López Obrador, por años el líder de la izquierda social. El intento por acallar los gritos de fraude electoral contó con el respaldo inopinado de Carlos Salinas, quien como expresidente escribió un libro voluminoso en el que abordó las elecciones del 6 de julio para defender la legalidad y legitimidad de su victoria. Bartlett era beneficiario directo de ese alegato. Después de todo, la noche del 6 de julio en la Secretaría de Gobernación, desde donde en ese entonces se manejaban los procesos electorales, con sólo 2% de los votos contados y resultados preliminares que reflejaban que Cárdenas estaba aplastando a Salinas en las urnas, el presidente Miguel de la Madrid le ordenó que dejara de dar resultados. Bartlett obedeció y las computadoras en Bucareli, donde iban apareciendo, se quedaron negras. De ahí vino la famosa “caída del sistema” que Bartlett matizó años después señalando que se “calló” —la orden dictada por De la Madrid— pero no se cayó. Treinta y un años después, Francisco Cantú, profesor asistente en la Universidad de Houston, publicó hace unos días una investigación persuasiva en la American Political Science Review, una de las publicaciones más respetadas por los politólogos en el mundo, que se titula “Las Huellas del Fraude: Evidencia de la Elección Presidencial en México de 1988”, donde utilizó nuevas herramientas de análisis computacional para revisar las votaciones de aquella jornada. A través del uso de una nueva base de datos con imágenes de más de 50 mil votos disponibles de aquella elección a la que le aplicó un sistema de detección computarizado para reconocer problemas con las imágenes, identificó alteraciones flagrantes en casi un tercio de las boletas en el país. Dicho de otra manera, encontró fraude electoral en  30% del voto, que iban de manipulaciones fraudulentas de 3% en la Ciudad de México, al 66% de alteraciones en Tlaxcala. La mayoría de las alteraciones las encontró en el sur del país en los enclaves priistas, donde estaban los caciques que respondían a las exigencias, manotazos y amenazas de quien era el secretario de Gobernación en ese año, Manuel Bartlett. El fraude, recuerda Cantú, no nació y murió el 6 de julio. Se comenzó a fraguar en 1987.

 

 

3er. TIEMPO: El plan estratégico del “mapache” electoral. En 1987 el PRI se fracturó por última vez. La Corriente Democrática ideada por Rodolfo González Guevara, en ese entonces embajador en España, pero que como subsecretario de Gobernación, bajo Jesús Reyes Heroles, fue pivote en la construcción e implementación de la Reforma Política que legalizó a la izquierda y abrió la puerta a la democracia una década antes, sumó apoyos para realizar oposición al PRI desde adentro del PRI —inspirado por la corriente crítica de Pablo Castellano dentro del PSOE— que encontró en Cuauhtémoc Cárdenas y Porfirio Muñoz Ledo dos simpatizantes que proporcionaron el combustible y prendieron la mecha de la insurgencia político-electoral. El quiebre dentro del PRI llevó a una Reforma Política en ese año, en el que, recuerda el politólogo Francisco Cantú, se crearon los incentivos para el fraude electoral de 1988. Esa reforma le dio el control del proceso electoral a 300 consejos distritales que, entre sus atribuciones estaba recontar los votos con el consentimiento del partido en el poder y, dado el caso, “ajustar” el resultado final. De esa manera, dice Cantú, hubo una casilla donde el candidato del partido oficial, Carlos Salinas, tuvo 73 votos, pero le añadieron el cero para dar 730. Otra, el PRI obtuvo 232 votos, pero el resultado final fue de mil 422. Lo que documenta Cantú es un fraude nacional operado desde Bucareli, en el despacho del secretario de Gobernación, Manuel Bartlett. El trabajo de Cantú aporta por primera vez evidencia científicamente probada de qué sucedió en aquella elección en la que Salinas ganó con 50.4% del voto, delante de Cárdenas que tuvo 31.1% y Manuel Clouthierque llegó a 17.1 por ciento. Si el politólogo encontró alteraciones en 30% de los votos, probablemente Cárdenas habría sido Presidente de la República. Bartlett se le atravesó y las familias Cárdenas y Clouthier jamás lo olvidaron. Millones de mexicanos tampoco, pero quien importa hoy en día, López Obrador, sí. El Presidente le ha dado toda la confianza para hacer lo que quiera Bartlett como director de la Comisión Federal de Electricidad, soslayando por completo el oscuro historial de un político altamente educado, inteligente y sofisticado, vestido de demócrata, cuando pocos hay como él que tanto daño le han hecho a la democracia mexicana.  

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