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Sin pruebas #Puebla

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Por Alejandro Mondragón

El presidente electo, Andrés Manuel López Obrador, ya lo sabe. Se lo informó personalmente su hijo y operador político.

Andrés Manuel López Beltrán fue enviado directamente a Puebla, tras los comicios y el zafarrancho en el hotel MM, para corroborar si hay pruebas del fraude electoral.

Yeidckol Polevnsky, líder nacional de Morena y el hijo del tabasqueño son los más cercanos a Luis Miguel Barbosa; fueron quienes lo invitaron a renunciar al PRD.

Así que no había mejor embajador ante los titubeos de Yeidckol en los medios nacionales sobre el caso Puebla.

Y el hijo le dijo al padre: “Pá, no hay pruebas del fraude electoral en Puebla”.

Jurídicamente no se tienen todas las actas que acreditan la victoria de Barbosa a la gubernatura, porque tampoco se cubrió la totalidad de las casillas.

Quizá eso explique que el punto toral de la impugnación contra el triunfo de Martha Érika sea el asunto del rebase de los topes de campaña.

“Martha Érika sería la gobernadora”, subrayó.

 

Lo que también aportó fueron datos duros sobre lo que ocurrió en torno al proceso electoral y que ha sido evidencia en medios y observadores: robo con violencia de urnas, intimidación a funcionarios de casilla, manejo irregular de paquetes electorales, contradicción en las cifras oficiales, se infló la votación, fallaron los protocolos de seguridad para vigilar los comicios, se pudo haber clonado el PREP y alterar las sábanas con el cómputo afuera de los centros donde sufragaron los poblanos.

Y en realidad lo que se tiene es la vox populi: Moreno Valle manipuló la elección para que ganara su esposa.

Pero esa afirmación es igual a la de Salinas mandó a matar a Colosio; Mario Marín es el culpable del Lydiagate; y Peña Nieto llegó a la presidencia con sobornos de Odebrechet.

Eso se dice en todos lados, pero la verdad jurídica es otra.

Se requieren pruebas, aunque quienes históricamente como villanos políticos ganan la verdad legal, en los hechos terminan arrinconados en el descrédito social y la protesta popular.

El punto es que el caso Puebla alcanzó su nivel más alto de escándalo nacional, cuya resolución se dará por la vía política.

Quizá por eso las reuniones de Porfirio Muñoz Ledo con magistrados del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación.

López Obrador no va querer perder esta jugada electoral, porque sabe que si Rafael Moreno Valle, a quien considera un perverso, se sale con la suya se lo enfrenta dentro de seis años.

 

Qué le parece.

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