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LUIS VIDEGA-CALLES Y MEADE OBREGÓN

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‪‎PUNTOSSOBRELASÍES‬

LUIS VIDEGA-CALLES Y MEADE OBREGÓN

imagen autor
RAMÓN ALBERTO GARZA/reporte indigo
@ramonalberto

 Nov 27, 2017
 Lectura 3 min
 

El símil no podría ser mas desafortunado. Luis Videgaray elogiando a su amigo José Antonio Meade, comparándolo con Plutarco Elías Calles.

 Para el canciller instalado como el poder in péctore del sexenio peñista, Meade es a la par de Calles el único que tiene una larga trayectoria de servicio en cuatro secretarías de Estado, antes de ser electo presidente.

 Pero Calles no fue cualquier presidente. Fue  que vino a poner orden entre los revolucionarios que se disputaban el poder, creando el PNR (Partido Nacional Revolucionario) que se transformaría en el PRI.

 Una de las sombras de Calles será la de ser uno de los principales sospechosos del asesinato de Álvaro Obregón, su sucesor.

 Fue aquel intento de imponer un Maximato, en donde Calles buscó instalarse como el Jefe Máximo.

 Quizás en el inconsciente de Videgaray, la emergencia del nombre de Calles le recordó la disputa por el poder en 1928, que acabó en un episodio sangriento en el que un hermano político –Calles-  indujo la desaparición de Obregón por la ruta del asesinato.

 En este caso, Calles no es Meade, sino Videgaray. Y el traicionado Obregón es el secretario de Hacienda, a quien su amigo el canciller recela por su cercanía a conquistar la Presidencia y definir la supremacía política del uno sobre el otro.

 En los tiempos de Obregón, la Guerra Cristera dio el pretexto para que un cristero como José de León Toral asesinara al distinguido comensal en La Bombilla.

 En los tiempos actuales, la defensa de Videga-Calles a Meade Obregón se hacía necesaria frente a los embates no de los cristeros, pero sí de la “nomenklatura”, el viejo PRI que pretende imponer la presidencial de Miguel Ángel Osorio Chong.

 Y en este intento de “asesinato político”, todavía no consumado hasta conocer quien será el candidato, y de cara a la inteligencia del presunto conspirador –que es Videga-Calles, sólo existen dos posibilidades.

 Una, que fuera un “asesinato por mutuo acuerdo”, premeditado, para descarrilar a quien tiene las mayores simpatías que es “Meade Obregón”, porque él preferiría la dirección del Banco de México. Solo por ello pactaría esa auto-inmolación.

 Dos, que celoso de que su amigo y hermano intelectual despuntara con las simpatías que él no logró en todo el sexenio, Videga-Calles recreara La Bombilla en la comparecencia con el cuerpo diplomático.

 Y en una mansalva de elogios inoportunos, que sonaban a albazo y a crimen de Estado, Videga-Calles asesinaba las aspiraciones de Meade Obregón, ajeno al complot conspirador que lo “despistaría”.

 La respuesta se tendrá cuando se conozca la decisión sobre quién será el candidato del PRI seleccionado por Peña Nieto.

 El actual presidente puede revertir esta misma semana este asesinato tan diplomático que conmocionó a la clase política.

 Meade no está muerto, pero sí en quirófano. Esperando ser trasladado a sala del PRI o a la sala del Banxico.

 Luis Videgaray, Aurelio Nuño, Enrique de la Madrid, José Narro y Enrique Ochoa aguardan como alternativa en la sala de espera.

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