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#LosPuntossobrelasíes

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La democracia exige ganar una elección y hay que vestir al candidato para que convenza de que es la mejor opción. Y ese camino lo tiene avanzado López Obrador

 

Imaginen, solo con el propósito de jugar a la política ficción, que estamos en diciembre del 2017. Son los momentos de las definiciones  de los presidenciales 2018.

El eje central de todas las campañas, es impedir que Andrés Manuel López Obrador se adueñe de Los Pinos.

El PRI definió ya a su candidato. Es José Antonio Meade. No es priista, pero su imagen de experiencia y honestidad, le dan un enorme handicap sobre los demás.

Lo tiene todo para ser un buen presidente. Su experiencia con los gobiernos priistas y panistas, en cuatro secretarías de Estado, lo definen como el de mejor y mas completa trayectoria. Pero existe un escollo a vencer.

La democracia exige ganar una elección y hay que vestir al candidato para que convenza de que es la mejor opción. Y ese camino lo tiene avanzado López Obrador.

Al mismo tiempo el PAN se fractura. Con Margarita Zavala o con Ricardo Anaya, el quiebre azul es inevitable. Difícil sanar heridas en pocos meses.

Con una diferencia. Aún sin la candidatura, la ex Primera Dama pesa y puede jugarla como independiente. Y ahí se abre la oportunidad que hoy solo parece ficción.

¿José Antonio Meade y Margarita Zavala juntos rumbo al 2018? ¿Y por qué no?

El actual secretario de Hacienda ya lo fue también con Felipe Calderón. Y su relación con el ala itamita del PAN es inmejorable. Pregúntenle a Ernesto Cordero.

Para suavizar el factor PRI, se convence al Partido Verde, al Panal y Encuentro Social de ir en un bloque aliancista, que permita la inclusión de otras corrientes.

Margarita se suma al proyecto Meade a cambio de la promesa de ser la líder del Senado o la secretaria de Desarrollo Social.

Pero esta semana apareció un nuevo factor. Se abrió la posibilidad de incluir un nombre más en la fotografía de esa posible alianza: el de Ricardo Monreal.

Confrontado con López Obrador, el expriista y experredista es rescatado por su viejo partido, el PRD, que para sobrevivir tiene urgencia de no perder la Ciudad de México, hoy pronosticado para Morena.

El PRI y el bloque calderonista del PAN, con Margarita Zavala, prometen apoyar a Monreal y al PRD para retener la capital, a cambio de que se sumen al frente presidencial del candidato no-priista Meade.

Si se concretara, los anuncios tendrían tres rostros. El del candidato Meade al centro, el de una líder conservadora como Margarita a la derecha y el de un líder progresista como Monreal a la izquierda.

La fotografía acaba por condimentarse con un empresario de prestigio a la derecha de Margarita y una intelectual liberal a la izquierda de Monreal.

Y así, la experiencia y la buena imagen del priista no-priista, la popularidad de la panista -ya no-panista- y el mítico nombre del morenista, -no morenista- podrían ser el coctel para hacerle frente a López Obrador.

Sobran los que podrán decir que es un sueño guajiro. Pero basta ver las alianzas del 2006 y 2012 para entender que lo que lucía imposible, la amenaza de perder el poder lo hicieron realidad.