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Raymundo Riva Palacio/ Eje Central

1er. TIEMPO: El futuro es como el pasado. Hace casi dos décadas, Rosario Robles era presidenta del PRD y el candidato a la jefatura de gobierno de la Ciudad de México por ese partido era Andrés Manuel López Obrador. Las arcas perredistas ya no tenían dinero, y ella había encontrado quién financiara las actividades proselitistas del partido. “Ya sé quién nos puede ayudar con recursos”, le dijo Robles a López Obrador, quien fiel a su forma de ser, respondió: “No me digas, no me interesa, sólo resuélvelo”.

Eso hizo Robles. El empresario argentino naturalizado mexicano, Carlos Ahumada, se convirtió en el mecenas del PRD, salvador de Robles y su amante, a la que subía y bajaba de sus aviones y tenía excesos como, una vez cuando la estaba enamorando, la llevó en avión en Toluca y cuando bajó le tenía preparada una cena con una mesa iluminada con velas en medio de un jardín junto al mar en Punta Cana, en República Dominicana.

Bajo el abrigo de Ahumada se cambió de un departamento modesto a una enorme casa en San Ángel Inn que había sido propiedad de Diego Rivera, y comenzó a moverse en un BMW con chofer. El dinero le llovía del cielo y ella lo cambiaba por ropa y bolsas de marca. Robles cayó de la gracia de López Obrador y del PRD, al que llevó a una fuerte derrota en las elecciones intermedias de 2003, lo que aceleró el conflicto. Con más deudas, Ahumada la llevó con el enemigo histórico del entonces jefe de gobierno, el expresidente Carlos Salinas, a quien en Londres le pidió dinero para salir de las deudas del partido. Salinas le dio las llaves de la puerta de los gobernadores Arturo Montiel, del estado de México, y René Juárez, de Guerrero, para que le ayudaran en sus tribulaciones financieras. Se convirtieron a cambio, ella y su amante, en instrumentos del expresidente para descarrilar las aspiraciones presidenciales de López Obrador. No lo logró, pero arruinó la vida empresarial de Ahumada y provocó la expulsión de Robles del PRD, quien se fue a refugiar con otro amigo de Salinas, el entonces gobernador del estado de México, Enrique Peña Nieto.

 

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2O. TIEMPO: Aquellos días felices en Toluca. Cuando cayó de la cima de la izquierda, donde militó y fue una eficiente activista, Rosario Robles fue presentada con el gobernador mexiquense, Enrique Peña Nieto, por el expresidente Carlos Salinas. Robles comenzó a trabajar con él en programas sociales y fue construyendo una amistad bañada por el cariño. Trabajó en su campaña presidencial y cuando ganó la elección y fue a saludarlo, le dijo no saber cómo felicitarlo, si de tú o ya, como futuro mandatario, de usted.

Peña le dijo “háblame de tú”, le dio un abrazo y le plantó un beso en la mejilla. Rosario Robles formó parte de su gabinete como secretaria de Desarrollo Social y la cercanía con el presidente evitó que el entonces secretario de Hacienda, Luis Videgaray, convenciera a Peña Nieto del desastre en la dependencia a su cargo y la removiera.

Por razones que no tenían que ver con las quejas de Videgaray, Robles fue enviada a la Secretaría de Desarrollo Agrario, Territorial y Urbano, donde la polémica la siguió. Como pocos en el gabinete peñista, la prensa no ha dejado de señalar presuntos actos de corrupción por donde pasa, que ella ha toreado siempre. Sin embargo, la Rosario Robles que una vez en la casa de Salinas se puso sobre el pecho la banda presidencial del exmandatario para ver cómo se le veía, y la soberbia de la primera parte del sexenio, dejó de tener ese tipo de desplantes hace tiempo. Varios de sus compañeros en el gabinete han visto un proceso de aislamiento en eventos públicos, acentuado tras la salida de su principal apoyo, el exsecretario de Gobernación, Miguel Ángel Osorio Chong.

Ese proceso ha ido acompañado, como lo han notado miembros del gabinete, por un creciente nerviosismo de la secretaria que no lo ha podido ocultar. Desde hace meses, en su equipo hay preocupación porque les finquen responsabilidades por corrupción, que llevaron a su hombre de todas las confianzas de los dineros, Emilio Zebadúa, hermano de quien fue el tesorero del PRD cuando se metió en problemas de recursos, a buscar abogados que lo defiendan para lo que piensa viene sobre ese grupo. 

 

3er. TIEMPO: El tiempo se agota. Las cosas parecen estar maduras para que comience el calvario político-judicial de Rosario Robles. Una revelación el martes en el periódico Reforma sobre el presunto desvío de más de 700 millones de pesos que iban dirigidos a más de 70 proyectos en la Sedesol y Sedatu que terminaron en la panza de cuentas de banco ubicadas en 10 domicilios, hizo estallar la bomba.

En el Senado y la Cámara de Diputados, los legisladores de oposición tomaron la tribuna y se acercaron a los micrófonos de los medios para pedir que se castigara su corrupción y le exigieron al presidente electo, Andrés Manuel López Obrador, que no perdonara los abusos y que le aplicara la ley. Robles aprovechó una conferencia de prensa para decir una vez más que es inocente, que no hay investigaciones en su contra y que las auditorías que se publicaron, han sido superadas.

Robles dijo que las acusaciones en su contra se deben a que su nombre “vende”. Se le olvida a la secretaria que lleva dos décadas metida en oscuros episodios financieros, donde han sido más las presiones para que no se abra una investigación en su contra, que el deseo de transparentar sus gestiones.

Ella siempre se enoja cuando se insinúa que vive bajo sospecha y es agresiva con quienes dudan de ella. No se le han quitado esos arrebatos emocionales, aunque de acuerdo con sus compañeros de gabinete, la mujer que conocieron hace tiempo ya no existe. Las preocupaciones la han absorbido y busca siempre tener el más bajo perfil posible. Así navegará hasta el final del sexenio, porque en el próximo, se está comenzando a perfilar, será una de las que finalmente investiguen las autoridades federales por arriba y por abajo.

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Las modificaciones significarán retos para el sector más dinámico de nuestra economía y para el futuro Gobierno.

 

Las nuevas condiciones aceptadas por México y Estados Unidos en contenido regional para el sector automotriz enfrentarán al futuro Gobierno y a automotrices en México a una importante configuración que implicará desafíos fuertes, si se quieren evitar riesgos para la industria más dinámica de nuestra economía, advierten ya los expertos.

El gobierno estadounidense no logró imponer su primera y muy agresiva demanda sobre el contenido regional en este sector, pero si logró que éste pasara del 62 al 75%. Un incremento considerable si se toma en cuenta que por casi todos los 12 meses que ha durado la negociación, el sector automotriz había exigido que este apartado se mantuviera sin cambios.

En este nuevo acuerdo también se incluyó la parte salarial: a partir del 1º de enero de 2020, cuando entre en vigor el acuerdo, el 40% del total tendrá que provenir de zonas de altos salarios (donde se pague al menos 16 dólares la hora) para evitar aranceles.

Hasta ahora los representantes del sector automotriz han mantenido silencio sobre estas modificaciones, pero queda en el aire la pregunta de qué tanto podrán afectar a sus números. Por lo pronto el mercado ya comenzó el análisis y no todo es miel sobre hojuelas para el país.

 

Los retos

Este sector representa más de una tercera parte de toda nuestra producción manufacturera y es una de las ramas de la economía mexicana que muestra superávits importantes en la balanza comercial. Basta mirar los resultados del primer semestre del año: un avance de 16.4% al acumular un total de 39,187 millones de dólares, el avance más alto para un periodo similar desde 2011, de acuerdo con datos del Banxico.

En un primer análisis, el economista Jonathan Heath, muestra preocupación. Explica a LPO que se tendrá que hacer una revisión minuciosa por empresa y ramificación, pero apuesta a que la gran mayoría de las empresas no cumplirán con las reglas. "Entonces tendrá que haber una adecuación, y eso implica necesariamente utilizar menos contenido mexicano y más de EU".

Para el director del Instituto para el Desarrollo Industrial y el Crecimiento Económico (IDIC), José Luis de la Cruz Gallegos, estos cambios implicarán para México que se reconfigure su manera de producción y su estrategia industrial. "Son retos que no se ha cumplido en el pasado y que ahora tendrá que asumir el próximo Gobierno".

  De no lograrse estas reconfiguraciones, advierte, sí habrá impactos. ¿Cuáles podrían ser? Heath señala que podría verse menos inversión "y posiblemente hasta cierta desinversión". No descarta que en adelante se vean menores tasas de crecimiento en la producción y en autopartes. "Se va a reducir el dinamismo de lo que había sido uno de los sectores más dinámicos en los últimos ocho años", dice en diálogo con LPO.  

En ese escenario, recuerda que el objetivo primordial de Donald Trump es cambiar la balanza y reducir ese superávit que nosotros tenemos con ellos en lo automotriz. "De cumplirse eso va a impactar no solo en menor crecimiento, sino en el tipo de cambio, lo que a su vez tendría impactos inflacionarios. En fin, se verá en varias ramas variaciones que podrían ser mínimas, pero es un hecho que no se quedarán en cero", alertó el experto.

 

Y es que "el hecho de que se incrementen los requerimientos de contenido implica que tanto México y EU deban disminuir la importación que realizan de insumos intermedios que fundamentalmente llegan el Pacífico-asiático", precisa de la Cruz Gallegos.

 

Ildefonso Guajardo, Luis Videgaray y Donald Trump. 

Precisamente una alerta que se prende es que este escenario podría impactar en los precios de los automóviles "y con eso la demanda de vehículos nuevos incluso podría disminuir", advirtió por su parte el analista Carlos Norman de Grupo Financiero Ve por Más.

En esta misma línea, el directivo del IDIC señala que para que no se repercuta en los precios, se deberán generar estos insumos a precios competitivos. "Eso implica alta competitividad y que otros sectores influyan positivamente, por ejemplo, disminuir costos de energía, de transporte -modernizar vías de comunicaciones y aumentar seguridad- e incrementar la innovación tecnológica".

A todo eso, se agrega el asunto salarial. El problema es que la brecha entre ambos países es muy grande. En México en algunas ramas automotrices el pago ronda por mucho los diez dólares por hora, a penas por arriba de la mitad de lo que se percibe en EU.

En ese escenario, los analistas descartan que México incluso pudiera acercarse un poco con una mejora salarial. Para lograrlo, en algunos sectores el país tendría que incrementar el valor agregado y acaso, disminuir costos en otros rubros como costos de energía o transporte.

Aunque las empresas ya evalúan otras opciones. En esta parte Alán Hernández, analista del sector de Signum Research, explicó que hay empresas como Nemak o Gissa que están evaluando expandirse en Estados Unidos. "Hay que recordar que les dieron un plan de cinco años en que los aranceles no aplican, por lo que tienen tiempo para incrementar su capacidad en ese país", agregó.

 

"Me parece que este nuevo acuerdo obliga a una reconfiguración del sector porque de otra manera puede representar desafíos importantes, concluyó de la Cruz Gallegos.

 

 

Vía: LPO

 

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La madrugada del pasado 12 de septiembre estuvo a punto de ocurrir una tragedia humana en la colonia Villa Frontera, Puebla.

En ese lugar se registró una impresionante fuga de gas, provocada por una toma clandestina en el tramo LPG ducto Cactus-Guadalajara.

Tuvieron que ser desalojadas 1,200 familias de nueve colonias, los usuarios y locatarios de la central de Abasto y 200 pacientes del Hospital Norte. La Secretaría de Educación Pública de Puebla suspendió clases en 76 escuelas.

 

Nube de gas, la foto

Las fotografías de la fuga de gas son impresionantes. La densidad del gas fugado era extrema. El riesgo de un estallido estuvo latente.

Pudo haber ocurrido una tragedia humana de proporciones inimaginables.

El personal de Pemex logró controlar el boquete y se conjuró la que pudo ser una de las peores tragedias de los últimos años, derivada de la ambición desmedida de los criminales que han encontrado en el huachicoleo una jugosa fuente de ingresos.

Todo este cuadro de terror tiene su origen en la creciente impunidad.

Todos coinciden en que debe aplicarse la ley y deben ser castigados ejemplarmente los delincuentes.

Deben intervenir todas las autoridades policiacas y actuar de manera coordinada con las judiciales para que los responsables no evadan la justicia.

Al mismo tiempo, se convoca a los ciudadanos a que denuncien cualquier actividad relacionada con este ilícito, no sólo por sus implicaciones económicas sino sobre todo por la seguridad de sus familias, su vida está en riesgo.

 

Huachicol gasero

El huachicoleo del gas se ha convertido en una industria ilícita con alto grado de sofisticación, con personal especializado para ordeñar los ductos, con unidades robadas y clonadas, talleres clandestinos y hasta una cadena informal de distribución.

En el mercado formal operan 400 compañías distribuidoras; es un sector empresarial 100% mexicano.

Los distribuidores formales de gas han registrado 200 robos de auto tanques y semi remolques desde el año 2017.

 

Cifras negras

Según el presidente ejecutivo de Amexgas, Jaime Ayala, se pierden 1,100 millones de pesos por mes, de los cuales 70% son mermas para Pemex y 30% restante lo pierden los distribuidores privados.

El robo de gas se registra principalmente en la Ciudad de México y los estados de México, Morelos, Querétaro, Hidalgo, Guanajuato, Puebla, Tlaxcala y Veracruz.

Puebla es la entidad que registra 1,000 tomas clandestinas, el mayor número registrado en cualquier estado de la República.

El robo ha crecido a tal grado que la afectación en algunos mercados pasó de 5% en el 2017, a cerca de 15% a nivel nacional en lo que va del presente año.

En los últimos dos meses, tan sólo en el Triángulo Rojo, región en la que colindan Puebla, Tlaxcala y Veracruz, el robo ha crecido en 56.3%, pasando de 40 millones de pesos al 30 de mayo pasado, a más de 62 millones de pesos en agosto del presente año.

La industria calcula que el robo de Gas LP en esta región es de 23,000 toneladas mensuales, mientras que a nivel nacional, la cifra asciende a 58,000 toneladas, lo que representa 1,102 millones de pesos en pérdidas para Pemex y las empresas cada mes.

El robo total del combustible equivale, aproximadamente, a un total de 2 millones 320,000 servicios de distribución que llegan a los hogares y ponen en riesgo a millones de familias.

 

Gaseros: SOS

Los empresarios del gas piden que las autoridades actúen en las calles, no sólo a través de medidas administrativas.

Se necesita que se pongan de acuerdo la Comisión Reguladora de Energía, ASEA, Tener y la Policía Federal Preventiva, la Gendarmería, la Policía estatal, municipal y de protección civil y Pemex, para que todos definan un protocolo de actuación.

Hacer conciencia cívica para que la gente pueda diferenciar entre los buenos y los malos.

Ahora ni siquiera por el precio se les puede diferenciar, porque los huachicoleros lo equipararon al precio oficial para evitar que los identifiquen.

 

Conclusión

El problema es muy grave y el origen, igual que con el robo de gasolina, es la impunidad. La coordinación entre autoridades y el castigo de los responsables debe aplicarse cuanto antes, so riesgo de que cualquier día se registre una tragedia humana que todos vamos a lamentar.

 

ATISBOS

 

IEnova, dirigida a partir de este mes por Tania Ortiz Mena, tiene planes impresionantes. Para el 2020 tendrá cinco terminales de recibo, almacenamiento y entrega de refinados en operación en México. Por lo pronto, la adjudicación del espacio comercial viene avanzando bien y esta semana anunció la firma de dos contratos, uno con BP y otro con Chevron para que dichas empresas aprovechen las terminales en Baja California y Sinaloa para almacenamiento de combustibles. Ello se suma al contrato que cerró el año pasado con Valero para las terminales de Veracruz, Puebla y el Valle de México. Entre todas ellas suman un almacén de 5 millones 400,000 barriles y una inversión de aproximadamente 600 millones de dólares.

 

 

 

/eL economista
 
 

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Raymundo Riva Palacio

Elba Esther Gordillo reapareció este lunes en público por primera vez desde febrero de 2013, cuando fue capturada por un comando especial de la Marina en el aeropuerto de Toluca y se declaró, con su exoneración judicial en la mano, inocente y víctima de acusaciones falsas. La maestra estaba aquél febrero en San Diego y viajaría a Guadalajara para una reunión con el Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación, pero hizo escala en Toluca a petición del entonces secretario de Hacienda, Luis Videgaray, quien le dijo que quería cenar con ella para platicar. Cuando los comandos de la Marina la encañonaron, cayó en cuenta de la trampa.

Videgaray, con quien no tenía una relación fácil, es uno de los enemigos con quien tiene facturas por cobrar. Pero aquella celada no es la razón central de su animadversión con Videgaray, sino su papel central en la Reforma Educativa, al considerarlo su arquitecto, aunque sin restarle responsabilidad a Aurelio Nuño, a quien el entonces presidente electo, Enrique Peña Nieto, le encargó la elaboración del anteproyecto de la Reforma Educativa. Según allegados de la maestra, Nuño no tenía vida propia, sino era dependiente del ex secretario de Hacienda.

Nuño trabajó la Reforma Educativa durante todo el periodo de transición con Fernando González, yerno de la maestra, que había sido subsecretario de Educación Básica en el gobierno de Felipe Calderón. Según González, la posición que siempre mantuvo como representante de la maestra, era que no se oponía a la Reforma Educativa, sino a cómo la pensaban implementar. La evaluación de los maestros no debía ser el punto de partida, sino el destino, y una verdadera reforma no debía circunscribirse a la parte administrativa, como inicialmente se enfatizó. La relación se fue deteriorando y las diferencias entre ellos creciendo.

La maestra Gordillo fue narrando a sus cercanos desde la cárcel, cómo fue viendo en las acciones del equipo de Peña Nieto, que el objetivo era ahogarla y desmantelar el sindicato. Ella no sabía, en ese entonces, que la Unidad de Inteligencia Financiera de Hacienda estaba revisando sus cuentas desde el primero de diciembre. Ella inició varias acciones de radicalización, analizadas como actos de soberbia por el equipo del ya presidente –y por algunos miembros de la República de las Opiniones, como el que esto escribe-, de manera intuitiva. El lance más importante fue la entrevista que concedió a Adela Micha, una semana antes de su detención, donde dijo frases como “entré por el excusado y salí por la puerta grande”, para describir su paso por el magisterio.

Aquella entrevista le generó muchas críticas, y fue analizada en Los Pinos por el presidente Peña Nieto, Videgaray, Nuño, los entonces secretarios de Gobernación, Miguel Ángel Osorio Chong, y de Educación, Emilio Chuayffet, el entonces procurador general, Jesús Murillo Karam, el ex director del CISEN, Eugenio Imaz, y el ex director de Comunicación Social de Los Pinos, David López. La conclusión fue que había “enloquecido” y había que proceder en su contra. El presidente tenía dudas, por cercanía y auténtico cariño hacia la maestra, pero su equipo, de forma unánime, sugirió proceder en su contra. Ahí se tomó la decisión.

Gordillo todavía está muy lastimada por Peña Nieto, pero no se encuentra en la primera parte de la lista de sus desafectos. Videgaray y Nuño la encabezan, pero muy cerca se encuentra Osorio Chong, con quien tenía la relación más cercana del futuro gobierno, y a quien su hija Mónica Arriola, en ese entonces senadora, recurrió en aquellos primeros días de crisis. Osorio Chong fue el único puente que tenía la familia de la maestra con el gobierno peñista, y él se asumía como el contrapeso de Videgaray y Nuño frente a la maestra. Sin embargo, no tardaron mucho en darse cuenta que su posición era hipócrita. El entonces secretario de Gobernación procuró a Othón Francisco de León, hijo de Arriola y nieto preferido de la maestra, y lo invitó a colaborar con él. Pero después lo dejó a su suerte, de acuerdo a miembros de la familia de la maestra.

Hay cosas que no perdona Gordillo, como las traiciones. Bajo ese tamiz, Osorio Chong la traicionó, al igual que Videgaray, que le tendió la trampa y Peña Nieto, para quien trabajó en la campaña y con quien desarrolló una cercana relación personal, pero luego la encarceló. En el cajón de los traidores, la maestra ubica también a Juan Díaz, quien la sustituyó en la presidencia del sindicato y que era la persona en la que había pensado como su relevo, y a Luis Castro, el presidente de Nueva Alianza, el partido que fundó, que tuvo fuertes choques con su hija Mónica. Con Nuño y con Enrique Ochoa, el ex líder del PRI que fue quien redactó buena parte de la Reforma Educativa, incluido el punto donde se le quita el control de las plazas magisteriales al sindicato, los agravios son políticos por la forma como se comportaron en las negociaciones con su yerno González.

 

Por esto último sonaron más fuerte sus afirmaciones este lunes cuando reapareció ante la opinión pública en un salón atiborrado de prensa y simpatizantes. “Recuperé la libertad y la Reforma Educativa se ha derrumbado”, exclamó. En ese sentido, es justicia poética para ella, después de lo que describió como “una persecución con mentiras”. Los jueces le dieron la razón jurídica. La rebelión contra la Reforma Educativa, le dio la razón política. La vida continúa, dijo la maestra en su mensaje del lunes. Pero esa vida no será igual para todos. Sus enemigos lo saben.

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twitter: @rivapa

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PUNTOS SOBRE LAS ÍES

LA ROÑA DE NO-ROÑA

imagen autor
RAMÓN ALBERTO GARZA/REPORTE INDIGO
@ramonalberto

 Sep 6, 2018
 Lectura 4 min
 

Gerardo Fernández Noroña es ave –o debemos decir buitre- de tempestades. Un amargo ajonjolí de todos los moles, a quien como alguien por ahí dijera, “ningún chile le acomoda”.

Personaje mítico de la tragicomedia política mexicana, el legislador de izquierda está convertido hoy en el boicoteador número uno de la llegada de Morena a la Presidencia de la República y al control de las Cámaras de Diputados y de Senadores.

De a tiro por viaje, el diputado Fernández Noroña aparece en escena para disputar como reventador con fuero las cámaras y los micrófonos de los medios de comunicación, ávidos de difundir su resistencia a una transición institucional.

Lo hizo en la apertura del periodo de sesiones, en donde exigía a gritos la palabra y el morenista Porfirio Muñoz Ledo como presidente de la Cámara de Diputados lo conminó a enterrar la “democracia colérica”.

Lo volvió a hacer en Palacio Nacional, cuando Fernández Noroña quiso entrar por la fuerza, sin invitación, a la lectura del sexto informe. Y atacó a sus correligionarios Muñoz Ledo y Martí Batres por asistir. “¡Traidores!”, les dijo. Y el Estado Mayor lo sometió.

Pero nada de eso es nuevo en el ahora diputado del PT –afín a Morena- que se dice incondicional del presidente electo Andrés Manuel López Obrador, pero que en la realidad luce como su incondicional enemigo.

Su carácter iracundo, su misoginia, su desprecio por los desvalidos, ya son leyenda.

Hace algunos años dijo que la diputada Ruth Zavaleta “entregó el cuerpo por un huesito”.

Esa misoginia se ratificó cuando a algunos personajes, hombres, los intentó insultar diciéndoles: “meas sentado, como vieja pendeja”.

Y su insensibilidad por los mexicanos con capacidades diferentes se evidenció cuando tuiteó: “Yo soy tu padre, no tu abuelo, pero me saliste Down. Perdóname. Jejejeje”.

Quizá cuando eran aplastada la oposición, los desplantes de Fernández Noroña servían para atraer a los cámaras y ganar espacio de debate en los medios. Se entiende, aunque no se justifica.

Pero ahora la izquierda que él representa, la de Morena y el PT, ya son gobierno. Desde el primero de septiembre dominan el poder legislativo y a partir del primero de diciembrela presidencia de la República.

Pero Fernández Noroña, al igual que muchos otros izquierdistas radicales, sin lado, solo saben ser oposición gritona, de la que exige el patíbulo para todos los que no piensen como ellos o los que en su lista sean calificados por el sumario tribunal de su retorcida mente como corruptos.

No entienden que después de unas elecciones democráticas, sin protestas, el presidente electo Andrés Manuel López Obrador esté tendiendo la mano a quienes fueran en otro tiempo sus adversarios.

Y reniegan que el tabasqueño se siente a dialogar y a construir puentes, lo mismo con el presidente saliente Enrique Peña Nieto, que con los empresarios o con políticos definidos como “anti-lopezobradoristas”, como el nuevoleonés Jaime “El Bronco” Rodríguez.

La diferencia entre López Obrador y Fernández Noroña es que el presidente electo entendió que ahora el cambio está en sus manos, en el poder de promulgar leyes con el poder que dan el tener la presidencia y la mayoría en el Congreso.

Si hoy el cambio no se da, no será por falta de quorum, que fue el pretexto que les sirvió a Vicente Fox y a Felipe Calderón para decir que sin mayoría en el Congreso todo era inútil.

Si la Cuarta Transformación tropieza, será, entre otras cosas, porque se asfixiará, boicoteada por extremistas políticos como Gerardo Fernández Noroña.

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Raymundo Riva Palacio.

 

1ER. TIEMPO: Cuando los extremos se tocan. Hay todavía quien se pregunta por qué el presidente electo, Andrés Manuel López Obrador, escogió a Manuel Bartlett como próximo director de la Comisión Federal de Electricidad. Las grandes interrogantes no son sobre su capacidad técnica o financiera, sino por su pasado. Toda esa carga le volvió a caer a Bartlett, quien lleva todo lo que va del siglo en purificarse. “Inteligente y astuto”, “duro y sin sentido del humor”, es como los servicios de inteligencia de Estados Unidos veían a Bartletten los años ochentas, cuando era el poderoso secretario de Gobernación del presidente Miguel de la Madrid. El 24 de mayo de 1987, el legendario columnista Jack Anderson y su brazo derecho, Dale Van Atta, publicaron en The Washington Post y otros 450 periódicos en Estados Unidos, que Bartlett era a quien mejor veían los servicios de inteligencia para ser el siguiente presidente de México. Había dos razones por las cuales lo catalogaban  de esa forma. Una era que había manejado elecciones, “limpias o fraudulentas” desde 1981, por lo que tenía el apoyo del PRI, y la otra era que tenía su propia base institucional al disponer de extensos expedientes de los líderes políticos y de cualquier que tuviera influencia en México.  Bartlett era considerado un activo de la CIA y veían que, de llegar a la Presidencia, sería lo mejor que podría pasarle a los intereses de Estados Unidos. En un extenso documento de la agencia fechado el 24 de febrero de 1984, ampliamente censurado, mencionaban por ejemplo el choque entre el secretario de Gobernación y el líder del PRI, Adolfo Lugo Verduzco, que estaban obstaculizando la mejoría de la imagen del partido, afectada por la recesión económica. “Debido a que las decisiones se toman de arriba hacia abajo”, decía la CIA, “últimamente será el presidente De la Madrid quien decida qué rumbo tomar”. De la Madrid se deshizo de Lugo Verduzco dos años después. Bartlett gustaba en Washington por su compromiso en el combate de los grupos de izquierda. Informes de la CIA describen cómo ordenó intervenir en las elecciones sindicales para impedir que tomara control la izquierda y mantuvieran el liderazgo aquellos afines al gobierno, y cómo buscó desacreditar al sindicato de electricistas porque estaba apoyando financieramente a la guerrilla salvadoreña. Bartlett, un conservador de mano dura. Qué mejor perfil querían.

 

2O. TIEMPO: La opción por la mano dura. A finales de 1984, el entonces director de la CIA, William Casey, circuló un informe de 33 páginas, muchas de las cuales se mantienen hoy todavía clasificadas como “secretas”, donde se hacía una estimación —como se refieren a su actualización analítica sobre un país— de México. Sobre la base de informes previos enviados por la Estación de la CIA desde el inaccesible piso cinco de la Embajada de Estados Unidos sobre Paseo de la Reforma, hablaba de la pérdida de legitimidad del gobierno y del PRI, y los riesgos de que se diera una desestabilización. Al mismo tiempo, resaltaba que el presidente Miguel de la Madrid, que enfrentaba una crisis económica, se había inclinado por una política de mano dura, que encabezada el secretario de Gobernación, Manuel Bartlett. La CIA subrayaba la debilidad institucional de los cuerpos de seguridad federales, estatales y municipales, que tenían que ser apoyados o remplazados por soldados. Sin embargo, excluía a la Dirección Federal de Electricidad, a la que describía como “la fuerza de seguridad interna civil más efectiva, subordinada a Manuel Bartlett, con mil 300 agentes de campo en su cuartel general en la Ciudad de México y en cada uno de los estados”. Añadía el informe: “La principal responsabilidad de la DFS es monitorear a los disidentes y a los grupos de oposición con el propósito de descubrir e investigar posibles actos de subversión. La DFS no duda en realizar cateos y decomisos, o incluso detenciones e interrogatorios a individuos sospechosos de subversión”. La DFS tenía una relación intensa con la CIA —como hasta hoy día—, y el secretario de Gobernación era el enlace con el jefe de Estación. Compartían información, como la que apareció en la estimación sobre México, de quienes en la izquierda habían ido en 1982 a un curso de adoctrinamiento en Cuba, y quiénes, intelectuales y periodistas, seguían sus líneas ideológicas. Para la CIA, Bartlett era el hombre de mayor confianza en el gabinete de De la Madrid, donde no reparaban en la visión neoliberal del entonces secretario de Programación, Carlos Salinas, con quien compitió por la Presidencia, sino descansaban en quien estaban seguros, defendería sus intereses por coincidir política e ideológicamente con ellos.

 

 

3ER. TIEMPO:  El auto proclamado “animal político”. El 3 de octubre de 1986, la columna de Jack Anderson y su brazo derecho, Dale Van Atta, habló sobre el hoy famoso episodio donde el director de la Dirección Federal de Seguridad, José Antonio Zorrilla, había ido a la revista Proceso a amenazar a su director, Julio Scherer, si osaba publicar un reportaje sobre cómo el secretario Manuel Bartlett había utilizado sus influencias y poder en Venezuela para que secuestraran a dos sobrinos de él que se habían involucrado en una secta y los regresaran a México. La relevancia de aquella columna, además, era que la CIA estaba enterada que no sólo era la amenaza, sino una entrega de dos millones de pesos, seguida por otra de cantidad similar, si Scherer no publicaba nada. Proceso no lo hizo, pero no porque cambiaran el silencio por el dinero. El propio Zorrilla, decía el informe de la CIA, se ufanaba de haber silenciado al semanario, “sin que le costara un peso”. Zorrilla era un soldado de Bartlett, a quien la CIA consideraba “el hombre de hierro” del presidente Miguel de la Madrid, y su posible sucesor. Un expediente en la CIA decía que “se describía a sí mismo como un animal político”, y que tenía el oído del presidente en una amplia gama de temas. “Como jefe de la campaña de De la Madrid en 1981 y 1982, y líder de facto del PRI, Bartlettestableció el control sobre muchos de los mecanismos del partido, y dirigió el fraude electoral en la campaña presidencial. En un informe del primero de junio de 1987, prólogo de la sucesión, se analizaban los precandidatos. De Carlos Salinas afirmaba que sería el mejor capacitado para mantener la política económica; de Alfredo del Mazo, secretario de Energía, afirmaban que sería el más proclive a gobernar con una mano “populista”; Bartlett, “sería posiblemente más conservador que De la Madrid”. Todos los informes de la CIA, mostraron a Bartlett como su hombre favorito para llegar a Los Pinos. No sucedió, pero siempre lo protegieron. Después de todo, les hizo muchos servicios, en coincidencia política e ideológica, quien fue uno de sus más importantes activos.

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@rivapa

 

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Tatiana Clouthier/El Financiero
 

Acabo de visitar Cholula, Puebla, y me llevé varias sorpresas. La primera es, de alguna manera, una similitud en cuanto al “manejo” de resultados electorales. Explicaré en un momento.

 

Antes de hablar de ello, debo decir que Cholula está impactante y merece una visita por muchos motivos, que van desde lo turístico, pasando por lo cultural y lo administrativo, y, por qué no decirlo, hasta lo político.

 

Reconozco la gran labor que ha hecho la administración saliente en cuanto a la recuperación y buena administración de la ciudad.

 

Por un lado, se ve desde que uno llega a su centro histórico y el propio primer cuadro de la ciudad, que sus espacios han sido recuperados y por ello fue declarada “Pueblo Mágico”. Los colores de sus hermosas casas antiguas, los grandes portales de su plaza, los jardines en el mismo lugar invitan a querer estar ahí y detenerse a comprar una nieve, un camote tradicional o pasear simplemente para admirar la estructura de su iglesia.

 

Por otro lado, ni qué decir de sus danzantes originarios y cómo han tomado la cultura como un pretexto para involucrar a jóvenes y recuperar tradiciones de antaño.

 

Cholula también pone el ejemplo en un moderno y simpático transporte turístico, que rompe todos los esquemas en cuanto a medio ambiente y contaminación visual.

 

Concluyo que este municipio es ejemplo de lo que sí se puede hacer cuando un alcalde entiende que debe hacer rendir el dinero para cumplirle a sus votantes.

 

Cholula es parte de Puebla, ese lugar que quiere parecerse a Nuevo León en el sentido de que tiene gran parte de la industria, pero que ha vivido con sus gobernadores un atraco al traer una armadora de carros, Audi, y en Nuevo León, Kia. También sus gobernadores tienen un alto sentido de querer controlar los medios de comunicación, cada quien a su estilo. Y, por último, se quieren parecer en el objetivo de burlar el resultado del proceso electoral.

 

Por ejemplo, en Puebla, Morena ganó 19 de 22 diputaciones locales y ocho de 12 federales. También ganó las dos senadurías y muchas alcaldías, y ni se diga el arrastre que tuvo Andrés Manuel López Obrador.

 

Por todo lo anterior, es casi imposible pensar que la gente haya votado por la candidata del PAN a la gubernatura. De hecho, desde el inicio, el proceso estuvo afectado por violencia y denuncias.

 

Hoy en Puebla se busca violentar la decisión de la ciudadanía; es decir, imponer un gobernante a modo, en lugar de respetar el deseo de las mayorías expresado en las urnas.

 

Y así como ocurre en Puebla, pero con otros métodos, parece que se quieren hacer las cosas en Nuevo León en dos municipios relevantes del estado: Guadalupe y Monterrey. En ambos lugares, los resultados electorales se han cambiado en la mesa “jurídica”, mas no en las urnas.

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Por Alejandro Mondragón/ Status 

El rector Alfonso Esparza no está considerado remotamente como opción de Morena y el lopezobradorismo para la gubernatura interina, en caso que el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación resuelva la anulación de la elección.

La contundencia de la afirmación parte del presupuesto que Esparza ha sido y es uno más de las posiciones del ex gobernador Rafael Moreno Valle por mucho que haya respaldo a los candidatos de Morena, particularmente Luis Miguel Barbosa y Claudia Rivera.

“Ningún personaje del poder institucional podría obtener gubernatura interina, porque toda la estructura formal e informal está controlada por el morenovallismo”, estableció una fuente.

Al Portador publicó hace días que Esparza realizaba labores cabildeo e incluso ahora intensificó su campaña de imagen en medios de comunicación como un factor de estabilidad entre el morenovallismo y Morena.

 

La BUAP forma parte del saqueo de recursos universitarios, mediante más de 250 facturas utilizadas por empresas fantasmas, las cuales usan la misma cadena fiscal del SAT.

Esparza se ha visto envuelto en escándalos de corrupción y sus principales en denuncias de acoso sexual y laboral, las cuales han sido calladas con millonarios pagos a medios.

La opción para un interinato, en la óptica del nuevo grupo del poder que encabeza AMLO, es una figura de la sociedad civil, ajena a la estructura institucional de poder del morenovallismo.

 

El Tío Poncho ya prepara su imagen para un encuentro sobre el tema de la educación que podría encabezar en octubre López Obrador en Puebla, acto que seguramente estará enmarcado con protestas ciudadanas por los resultados electorales del 1 de julio.

 

LA BUAP REAL

Uno de los opositores a la supresión del examen de admisión en la BUAP para ampliar la oferta escolar, como lo planteó López Obrador, fue precisamente el rector.

En su campaña de imagen promueve una calidad educativa que en los hechos esconde la corrupción en diversos niveles, particularmente los institutos incorporados, donde los suyos se han enriquecido por años.

En el Instituto de Estudios Superiores de la BUAP, a cargo de Manuel Sandoval, hay todo un escándalo por abusos y malos tratos.

A los padres de familia cobran 7 pesos por un curso de tesis de Ingeniería Civil que no aparece en el reglamento de pagos, además de obligar a los alumnos a cubrir viajes y cenas de graduación que no quieren.

Hay un rechazo absoluto a los excesos que no ve la calidad educativa de Esparza. Malos tratos y prepotencia de los directivos son la constante.

A los estudiantes los obligaron a pagar un viaje que sirvió para que los directivos llevaran hasta sus amigos. Tuvieron que cubrir fotografías y anillos de graduación, la cena y el mentado curso. Todo bajo la amenaza de no titular a los revoltosos.

 

Todo esto que le cuento figura en la denuncia que se presentó este fin semana ante los llamados derechos universitarios de la BUAP.

 

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PUNTOSSOBRELASÍES

ESCUCHEN A PORFIRIO

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RAMÓN ALBERTO GARZA/reporteindigo
@ramonalberto

 Sep 3, 2018
 Lectura 4 min
 

Nadie puede regatearle a Porfirio Muñoz Ledo el mérito de ser el primer legislador rebelde que increpó un informe presidencial. Fue en 1988, en el ocaso del sexenio de Miguel de la Madrid.

Una de las mentes más brillantes de la política mexicana contemporánea, con sobrados méritos en cuatro legislaturas, el servicio diplomático y distintas secretarías de Estado, preside hoy el arranque de la singular e histórica Legislatura 64.

Singular porque es la primera vez que un partido de izquierda, Morena, logra la mayoría, relegando a los tradicionales partidos del poder -el PRI y el PAN- a reinventarse como minoría.

Por eso sorprendieron los agresivos desplantes de los legisladores de Morena en la apertura del periodo de sesiones del pasado sábado, en el que fue glosado el sexto informe de gobierno del presidente Enrique Peña Nieto.

Porque contra lo que debería esperarse, los diputados morenistas exhibieron frente a sus rivales un comportamiento de oposición y no de ser los nuevos depositarios del poder en México.

Los insultos violentos y tribales con los que los legisladores de Morena inundaron el recinto de San Lázaro alcanzaron lo mismo a la priista Claudia Ruiz Massieu, al panista Juan Carlos Romero Hicks, al emecista Dante Delgado, al ecologista Carlos Puente, al perredista Ricardo Gallardo y al independiente Emilio Álvarez de Icaza.

Esos morenistas evidenciaron la conducta de quienes no se dieron cuenta que con su enorme triunfo en las urnas, siempre a lomo de la enorme popularidad de Andrés Manuel López Obrador, tienen que dejar de ser puberta oposición para intentar convertirse en maduro gobierno.

¿Acaso desconocen los legisladores morenistas que ellos son y serán, al menos en los próximos tres años, quienes no tienen que disputar espacios, sino administrar el poder para cambiar las cosas?

¿Cuál es entonces la urgencia de salir como pandilleros políticos de antaño para acallar a las voces que hoy, como lo fueron ellos ayer, son ahora minoría?

Si ostentan legítimamente el control de las Cámaras, esos morenistas tienen la facultad para promover leyes, modificar rumbos, frenar abusos o sancionar excesos a través de la Auditoría Superior

¿Por qué entonces con tanto poder como lo tienen, se exhiben como una tribu desaforada, como una turba exaltada, como si las minorías que hacían legítimo uso de la palabra les fueran a despojar de su dominio?

Por eso deberían reflexionar en las sabias palabras que en esa misma sesión inaugural pronunció su compañero de causa y de partido, Porfirio Muñoz Ledo: “Hemos trascendido una época electoral. Ya no estamos en campaña”.

Todavía más puntual, el primer rebelde legislativo les recordó: “Estamos en la hora de la reconstrucción nacional, no en la de una democracia colérica”.

Muñoz Ledo recalcó: “Esta es la hora cero de la nueva República. Somos depositarios de los mas profundos anhelos del pueblo mexicano. No lo defraudemos”

Por desgracia la sensación de esa primera escaramuza de los mayoritarios morenistas no es positiva.

Se exhibieron como adolescentes contestatarios que no entienden que el pueblo les otorgó con su voto su pasaporte a la mayoría de edad. Algo que por lo visto todavía no entienden.

Difícil reto tienen por delante el presidente electo Andrés Manuel López Obrador, la dirigente morenista Yeidckol Polevnsky, y el pastor Mario Delgado.

Si esa madurez que solo se alcanza con la responsabilidad que te otorga el ser mayoría no se refleja en la tribuna, sobrarán las voces disidentes que le recordarán a los mexicanos: “Se los dije”. ¿Así debuta la Cuarta Transformación?

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PUNTOSSOBRELASÍES

¿QUIÉN SE COMIÓ AL PAN?

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RAMÓN ALBERTO GARZA/reporte indigo
@ramonalberto

 Ago 13, 2018
 Lectura 3 min
 

Pasada la masacre electoral del primero de julio en la que Morena aplastó con el 53 por ciento de las preferencias electorales, los otros partidos destapan el reparto de culpas y anuncian -desde la desesperación- sus refundaciones.

El pasado fin de semana le tocó al PAN hacer el recuento de sus daños, en una catarsis de nueve horas en las que desfilaron decenas de oradores apuntando culpables y proponiendo mágicas fórmulas para el relanzamiento.

Pero mientras ninguno de los jerarcas panistas reconozca que la gran derrota 2018 está mas allá del horizonte de una alianza, mal operada por su líder Ricardo Anaya, el debate será estéril.

Al PAN se lo comió aquel primer acuerdo de 1976 en el que sus patrocinadores empresariales pactaron con el PRI para retirar a su candidato Pablo Emilio Madero y dejar solo en la boleta a José López Portillo.

Al PAN se lo comieron las concertaciones en el sexenio de Carlos Salinas, cuando, tras los jaloneos de la elección de 1988, se gestaron muchos gobernadores panistas, incluido Vicente Fox.

Al PAN se lo comieron Vicente y Marta Fox, quienes traicionaron el Sexenio del Cambio al convertir la acogedora cabaña presidencial de Los Pinos en el epicentro de sus incestuosas relaciones con el nunca desmantelado PRI. Fueron comparsa y fachada.

AL PAN se lo comió el pactó fundacional del PRIAN que, de la mano de Elba Esther Gordillo y de Carlos Romero Deschamps, llevaron en el 2006 a Felipe Calderón a la presidencia. La prioridad era frenar al perredista Andrés Manuel López Obrador.

Al PAN se lo comió el pacto que los panistas Fox y Calderón hicieron con Joaquín “El Chapo” Guzmán para hacer de su cártel el monopolio de la droga, un acuerdo que bañó de violencia, corrupción y sangre –y no precisamente azul- a la nación entera.

Al PAN se lo comieron los evidentes negocios que se destaparon en los sexenios azules, desde el cierre del Fobaproa, las aduanas, la compra de gas natural y la tecnología de seguridad, entre muchos, fueron alimentados por los apellidos Sahagún, Bribiesca, Mouriño, Gil Díaz, Herrera y García Luna.

Al PAN se lo comió el cumplimiento del acuerdo del Pacto 2006 que devolvió Los Pinos al PRI, que instaló a Enrique Peña Nieto en la presidencia, con quien cogobernaron bajo los apellidos Cordero y Gil Zuarth.

Al PAN se lo comió su papel de comparsa principal en los acuerdos para las llamadas reformas estructurales, necesarias sin duda, pero que terminaron en destinos muy alejados de lo que se buscaban.

Al PAN se lo comió su papel de comparsa principal en los acuerdos para las llamadas reformas estructurales, necesarias sin duda, pero que terminaron en destinos muy alejados de lo que se buscaban.

Al PAN se lo comió la maldición que predijo Carlos Castillo Peraza, el último de sus ideólogos: por ganar el Gobierno, vamos a perder al Partido.

Y ese color azul, que por décadas significó la esperanza de un equilibrio político, acabó sepultado por los colores rojo y verde, no precisamente del PRI.

El rojo, por el baño de sangre en el que hundieron a México; y el verde, por el color de los dólares que, al igual que al PRI, los convirtieron en cómplices de la más impune corrupción.

Culpar sumariamente a Anaya es lo sencillo. Pero si acaso el Joven Maravilla es solo la última mordida de un PAN hecho migajas.

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