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"El diagnóstico de AMLO fue el correcto, pero equivocó la estrategia"

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Eduardo Gamarra nació en Bolivia y vive en Estados Unidos desde 1975. Él mismo reconoce que se siente muy viejo para regresar a su tierra. Es doctor en ciencia política por la Universidad de Pittsburgh y uno de los especialistas en política latinoamericana más respetados del mundo. Ha escrito una docena de libros sobre la región y actualmente es profesor en la Florida International University.

 

Gamarra recibió a LPO en un su despacho en el campus universitario a las afuera de Miami. 32 grados centígrados que con la humedad se sienten como 40. El campus en el verano permanece activo gracias a algunos estudiantes, tortugas, y numerosos patos que deambulan por los jardines.

 

En junio Florida se convirtió en el epicentro político de Estados Unidos cuando 20 candidatos demócratas a la presidencia se reunieron en Miami para el primer debate de las elecciones primarias. Días antes, Donald Trump estuvo en Orlando para el lanzamiento de su campaña por la reelección.

 

No es accidental. Bajo el complicado sistema electoral estadounidense, existen 538 votos electorales divididos entre los 50 estados de la unión. El candidato presidencial que obtenga 270 o más votos electorales, gana la presidencia. Florida tiene 29 votos electorales. Encima, Florida es considerado uno de los estados "morados", con alrededor de 4 y medio millones de demócratas registrados y 4 y medio millones de republicanos, más 3 millones que se identifican como independientes. Es clave para definir la elección presdiencial.

 

En 2016 los pronósticos le daban el triunfo en Florida a Hillary Clinton. El cálculo era que millones de latinos no darían su voto a Trump. El cálculo falló, y rumbo a 2020 los demócratas quieren evitar la misma catástrofe.

 

 

 

¿Cuánto tiempo le queda al régimen de Nicolás Maduro?

 

Es difícil contestar esa pregunta. En gran medida uno siempre va contra todos los pronósticos que hace la gente, que muchas veces son producto del deseo. Especialmente los que están afuera y quieren ver el final del régimen. Cuando uno hace un recuento de las diferentes experiencias latinoamericanas de cambios de regímenes que se creyó iban a estar poco tiempo -la historia de los nicaragüenses, de los cubanos, de los venezolanos que llegaron acá y ya tenemos un exilio que tiene 20 años- con la idea de que Chávez no iba a durar. Siempre con esa expectativa. Hoy tenemos una segunda generación de venezolanos. A pesar de la crisis de infraestructura, política, la crisis económica, una hiperinflación histórica de 10 millones por ciento. A pesar de eso, el gobierno de Maduro parece consolidarse. Tenemos Nicolás Maduro para rato.

 

 

LPO/Samuel Navarro

 

¿Lo atribuye a la oposición en Venezuela?

 

Creo que hay un empate técnico entre la oposición y Maduro, la diferencia es que la oposición esta absolutamente atomizada. No da pie con bola. No logra suficiente disenso. La opción para ellos es "hoy me voy a la fila a ver qué alimento o gasolina consigo, o me voy a protestar". Es un gran problema que tiene la oposición. Por otro lado, el gobierno tiene el control del Estado, y puede usarlo, y tiene todavía capacidad de generar recursos. Y la comunidad internacional tampoco ha jugado un rol importante. Ya sea Noruega, el Grupo de Lima, o el grupo de contacto, yo creo que han llegado al convencimiento de que la única salida es negociar con el régimen. La oposición va a tener que tragarse algunos sapos chavistas. La negociación es la única vía.

Hay que entender que todo presidente trabaja dentro de su propio contexto político. Es obvio que AMLO, en el contexto que le dio el voto y la izquierda, él no podía alinearse con un Duque o Bolsonaro.

Es lo que argumentó el Gobierno de AMLO en México. ¿Qué opinó del posicionamiento mexicano?

 

Hay que entender que todo presidente trabaja dentro de su propio contexto político. Es obvio que AMLO, en el contexto que le dio el voto y la izquierda, él no podía alinearse con un Duque o Bolsonaro. Ahí hay una posición política. La necesidad de que el grupo de contacto y el Grupo de Lima cuajen puntos de vista es bien importante. En el contexto de ese empate técnico, no veo una salida repentina donde los chavistas renuncien. Si la posición del presidente López Obrador favorece eso, pues bienvenida. Pero decir "nosotros no podemos intervenir en los asuntos internos de otro país" es un argumento que sirvió en los años sesenta. Venezuela es hoy un problema multinacional. En términos de la migración nos afecta en EU, en Colombia, Brasil, Ecuador. Ya no es una cosa de Venezuela. La posición de México, la parte en la que dice que resolvamos vía el diálogo, me parece importante. Pero es un diálogo en el que sólo tienen que participar los venezolanos, argumenta México. Y así no puede darse. Se necesita de una gran participación internacional.

 

A más de seis meses de tomar posesión, ¿qué opinión tiene del Gobierno de López Obrador?

 

Como todo presidente con características, digamos, populistas -aunque quizá sea un término sobre utilizado- un presidente con esa popularidad siempre va a tender a subir en la aceptación popular, y eso hemos visto en los primeros seis meses.

 

No vimos ese fenómeno con Trump.

 

No, porque su base es muy pequeña. Trump no ganó el voto popular. AMLO sí y por mucho. Ahora, utiliza las mismas técnicas. López Obrador más inteligente en su manejo de los medios. Aunque para los populistas de izquierda o de derecha siempre los medios son los culpables.

 

 

Todo presidente mexicano siempre se da cuenta que al llegar al poder es muy diferente la ecuación. En seguridad creo que él hizo un mal diagnóstico. Igual que Peña Nieto, que al llegar pensó "esto lo resuelvo en tres meses". Vemos que las cifras de inseguridad están subiendo. Es un problema tan profundo que no es de una administración. Es un problema estructural que no se resuelve con retórica.

 

 LPO/Samuel Navarro 

 

¿A qué no le están entrando los Gobiernos de México para resolver este tema? Tanto Calderón como Peña Nieto como AMLO.

 

El problema del narcotráfico y la violencia es producto de múltiples factores. Producto de la demanda y la oferta. México está en la ruta hacia el consumidor más grande del mundo. Además de ser un país de tránsito es un país productor, y hoy también un país consumidor. Los cárteles vinculados al Estado siempre ha sido un problema en México. No es que el presidente López Obrador esté metido con el narcotráfico, sino que la penetración de estas organizaciones a diferentes instancias del Estado tiene muchos años. En el contexto de tratar de controlar eso es muy difícil. Segundo, está el tema real en México que es el subdesarrollo. Hay que ver a la inseguridad como un problema de subdesarrollo, de desigualdad y de falta de oportunidades para una población de entre 18 y 35 años.

 

Ese elemento sí forma parte del diagnóstico de la actual administración.

 

El diagnóstico sí es bueno, pero la estrategia no. ¿Cómo uno responde a eso? Por ejemplo, crear empleos es más que nada un punto retórico, porque es muy difícil crearlos para esa población. Son problemas que tomarán generaciones para resolverse. Es lamentable porque México crece, hay una población que ingresa cada año al mercado laboral y no tiene oportunidades. Son un caldo de cultivo para la violencia. Lo más interesante es que la inseguridad reproduce la desigualdad. La violencia no es los ricos contra los pobres ni los pobres contra los ricos, como generalmente se piensa. La violencia es predominante entre la población que más necesita. Lo hemos estudiado en muchísimos países. Quizás el diagnóstico es fácil. Proveer empleo, educación, salud. Pero al final de cuentas no se hace. El PRI regresó al poder en gran medida por sus críticas a Calderón en este tema. Terminó con una situación peor que la de Calderón. Si no se ve como un tema estructural, en diez años vamos a estar en lo mismo.

Todos pensaban que el péndulo en Latinoamérica se estaba moviendo hacia la derecha, con Duque, la caída de Correa, la caída del FML en El Salvador, la llegada de Bolsonaro. De repente llega AMLO que envía un mensaje bien importante: ese péndulo no es tan regional. También es por país. El electorado latinoamericano no es tan tonto como la gente piensa. Fijémonos en Argentina, donde el peronismo podría retornar al poder

¿Qué impacto tuvo en la región el triunfo de López Obrador en un país como México?

 

En lo inmediato sí hubo un impacto. Por ejemplo, en Venezuela. El grupo de Lima ya no incluye a México. Cuando uno habla de una especie de péndulo político, que todos pensaban que el péndulo se estaba moviendo hacia la derecha, con Duque, la caída de Correa, la caída del FML en El Salvador, la llegada de Bolsonaro. Pero de repente llega López Obrador que envía un mensaje bien importante: ese péndulo no es tan regional. También es por país. El electorado latinoamericano no es tan tonto como la gente piensa. Fijémonos en Argentina, donde el peronismo podría retornar al poder.

 

Hablando de Argentina, ¿qué impacto tendría el regreso de Cristina?

 

 

Que quizá Maduro sobreviva. Que Evo Morales fraudulentamente va a ganar sus elecciones en octubre. No vamos a ver el péndulo hacia la derecha, sino una América Latina mucho más balanceada. No necesariamente para bien. Yo siempre he dicho que es anacrónico hablar de ideologías. De izquierda y derecha. La verdad son diferencias en políticas públicas. Evo Morales, un presidente supuestamente de izquierda que en lo económico ha manejado el país desde la derecha. Si el peronismo toma el poder, volver a las políticas de subsidio va a ser muy difícil. No es el contexto en el que llegó Néstor Kirchner. No van a hacer lo mismo. Igual que López Obrador, quien va a tener que moverse al centro.

 

 LPO/Samuel Navarro 

 

Hablando de Cristina, ¿tuvo algún impacto que Cristina se bajara a vice y nominara a Alberto Fernández, quien tiene reputación de moderado?

 

Claro, él se ve como moderado. Lo importante en el contexto argentino es que va a haber un Congreso en contra, o dividido, y una crisis profunda. No van a poder gobernar desde una posición de incrementar el gasto público. La gran paradoja de la política es que algunas de las cosas que ha hecho Macri han sido muy positivas.

 

¿Por ejemplo?

 

A ver, transformó el sistema de ferrocarriles del país, con inversión china. Vuelvo al tema de que las izquierdas y las derechas son irrelevantes. Los chinos son comunistas, ¿supongo? Han dado un préstamo enorme a la Argentina. Toda la tecnología es china y han transformado el sistema. Son cosas positivas que tienen un impacto a largo plazo, independientemente de quién venga después. Ahora, el manejo de la macroeconomía ha sido complicado.

 

¿A qué le atribuye la aparente impericia en las decisiones del macrismo?

 

Es difícil de decir. La economía es tanto un tema técnico como de feeling. Creo que el Gobierno tuvo un muy mal manejo de la parte de la comunicación. Nunca lograron hacer el cambio de percepción en la gente.

 

¿De ahí que la inflación se salió de control?

 

 

Exacto. Uno gasta o no gasta dependiendo de la percepción. Después cosas un poco más técnicas. Yo no soy economista, pero te digo que al dispararse la inflación tienen un problema muy serio porque la Argentina había conquistado la inflación. Fue un logro de la derecha argentina bajo Menem, otro peronista. El otro tema es el desempleo. Uno puede decir que siempre en un ajuste hay desempleo, pero al no crear expectativas de recuperación, el desempleo es políticamente nefasto.

Hoy en día la administración Trump mira a América Latina desde el objetivo Venezuela. Macri le cae bien porque es un hombre de negocios, han tenido amistad previa, pero también le encanta la posición que ha tomado hacia Venezuela

El FMI, Trump, Duque, Bolsonaro... todos han respaldado públicamente a Macri. Si llega a darse un triunfo de Cristina, ¿tendrá algún impacto en la relación con estas naciones e instituciones?

 

La Argentina no puede pelearse con Brasil. Habrá relaciones, quizá no tan buenas, pero las habrá. Ni a Brasil ni a Argentina les conviene. El tema va a ser qué posición toma la Argentina en Venezuela. Va a importar no sólo para Brasil y para Colombia, también para Perú y Chile. Todos países que tienen problemas grandes de migración. Trump mira a América Latina desde el objetivo Venezuela. Macri le cae bien porque es un hombre de negocios, han tenido amistad previa, pero también le encanta la posición que ha tomado hacia Venezuela. Va a ser muy difícil en el futuro que Argentina de repente se baje de esa postura. Es lo mismo que hizo México, y que acá en EU no cayó bien. Ahora, ¿qué consecuencias puede tener respecto a lo que Trump pueda hacer para Argentina? Ninguna. Hoy tiene más importancia para Argentina lo que hace China que lo que hace EU.

 

¿Qué tan importantes son estas relaciones personales con Donald Trump? ¿Sirve de algo caerle bien?

 

Bueno, Trump así lo piensa. Trump piensa que es amigo del presidente de Corea del Norte porque se llevan bien y lo ama, según él. La relación personal con Putin es muy importante.

 

 

 LPO/Samuel Navarro 

 

¿Influye en términos geopolíticos?

 

Yo creo que son importantes, pero no son suficientes. Cuando uno lee la carta de López Obrador en respuesta a la amenaza arancelaria, se ve un sentimiento profundo de rechazo personal, pero para México EU es vital, y viceversa. Eso trasciende lo que López Obrador piense de Trump y lo que Trump sienta por López Obrador. Esa es la realidad innegable.

Cuando uno se fija en el acuerdo es esencialmente una ratificación de lo que México ya había prometido en diciembre. No hay nada nuevo, pero desde el manejo comunicacional fue una victoria total para Trump. Sí creo que el canciller mexicano y la estructura de comunicación no logró cambiar esa percepción

¿Qué opinión le merece el trabajo del canciller Ebrard ante la crisis más reciente con EU? Considerando que es primerizo en esta área.

 

He leído algo sobre lo que se dice en México, pero era importante resolver el tema de los aranceles inmediatamente, aunque fueran sólo amenazas. Ausente un acuerdo con México, quien sabe si el 10 de junio hubiéramos visto una imposición arancelaria, pero responder fue importante, aunque le entregaron una enorme victoria a Trump. Cuando uno se fija en el acuerdo es esencialmente una ratificación de lo que México ya había prometido en diciembre. No hay nada nuevo, pero desde el manejo comunicacional fue una victoria total para Trump. Sí creo que el canciller mexicano y la estructura de comunicación no logró cambiar esa percepción.

 

¿Pero no cree que, de haber cambiado esa percepción, le hubieran quitado ese triunfo a Trump? Sin esa victoria retórica quizá Trump habría impuesto los aranceles.

 

Por supuesto.

 

Al final él quería un triunfo para su base.

 

Exacto. La situación en la frontera no ha cambiado. Sigue igual que antes del 10 de junio.

 

 LPO/Samuel Navarro 

 

Me llamó la atención que, en la conferencia anual de funcionarios públicos latinos (Naleo), que tuvo lugar en Miami el mes de junio, parecía haber una veda sobre el tema de la frontera y del tratamiento que se está dando a los migrantes y a los solicitantes de refugio.

 

En Florida hay un grupo de políticos muy interesante. Tenemos un estado que es clave para la victoria de Trump, y el voto hispano va a ser clave. Este es el estado del 1%, el candidato gana por el 1% o pierde por el 1%. La forma en que los republicanos han manejado el tema migratorio ha sido extraordinaria e hipócrita. Tienes aquí a cubanoamericanos, venezolanos, que votan en contra de las ciudades santuario, y votan en contra del estatus migratorio protegido para los refugiados. Y esos mismos venezolanos son los que están apoyando a Trump. Hice un estudio que va a salir pronto donde se ve que el venezolano apoya a Trump porque es quien tiene el poder y creen que puede resolver el problema en Venezuela. Pero el estatus de protección especial para refugiados, ¿quién lo podría resolver? Los demócratas.

 

¿Es un voto de fe? Con el deseo de que Trump tire al régimen de Maduro.

 

Sí, y a la vez estamos deportando venezolanos y cubanos. Hay una incongruencia por parte de los republicanos.

 

¿Qué expectativas tiene para el voto latino en Florida en la elección de 2020?

 

Partamos de que Florida es el estado del 1%. El electorado latino de la Florida tiene 1.3 millones de cubanos; 1.1 millones de puertorriqueños; 900 mil mexicanos; después unos 300-400 mil colombianos; luego unos 250 mil venezolanos y nicaragüenses... De este grupo los que más votan son los cubanos, el 51% son republicanos. Está bien balanceado. En este estado del 1% cada voto cuenta. La mayoría de los puertorriqueños se identifica como demócrata. Pero en política hay un elemento muy importante, si yo soy republicano y voy a tu casa y te saludo y me siento a platicar contigo, es más probable que votes por mí, aunque tú te identifiques como demócrata. Los demócratas cometieron ese error, asumen que su electorado va a votar por ellos.

En noviembre el 41% de los puertorriqueños votó republicano, porque el gobernador Rick Scott fue a sus casas y visitó Puerto Rico e hizo comités de bienvenida en los aeropuertos y un montón de cosas más. Y Scott, que ahora es senador, se ha convertido en el poster boy de la deportación

Como Hillary, que se negó a visitar Michigan en 2016, pensando que tenía el voto asegurado y al final Trump ganó el estado.

 

En noviembre el 41% de los puertorriqueños votó republicano, porque el gobernador Rick Scott fue a sus casas y visitó Puerto Rico e hizo comités de bienvenida en los aeropuertos y un montón de cosas más. Y Scott, que ahora es senador, se ha convertido en el poster boy de la deportación. Se alió a Trump y está muy peleado con el también senador republicano Marco Rubio, que es pro-venezolano. Yo observaría qué pasa con ese 49% de los cubanos y ese 41% de los puertorriqueños, ahí se va a definir el voto para la presidencia.

 

¿Y en las ciudades cómo está dividido el voto? ¿Se repite lo que ocurre en otros estados, donde las zonas urbanas son más demócratas?

 

En Miami, como ejemplo, el 46% son demócratas; el 26% republicanos, el 32% no tienen filiación partidista. Ahí está la clave y la importancia del voto hispano, porque es en esta comunidad donde está la mayor cantidad de apartidistas.

 

¿Qué le parecieron los dos primeros debates demócratas?

 

 

Muy predecibles. Los candidatos se posicionaron en términos de cuestiones nacionales, no locales. Estábamos pensando que ellos se iban a movilizar respecto al voto latino de la Florida, pero ellos estaban pensando en términos de las primarias demócratas a nivel nacional. No en lo que piensan los venezolanos o cubanos o puertorriqueños. Reducen el tema latino al tema migratorio. Confunden eso. Los demócratas están muy mal ubicados en relación con el voto hispano. Están pensando que a todos los latinos lo que nos mueve es el tema migratorio, y es mucho más que eso. Vinieron a Miami y no se habló de América Latina.

Los candidatos demócratas reducen el tema latino al tema migratorio. Confunden eso. Los demócratas están muy mal ubicados en relación con el voto hispano. Están pensando que a todos los latinos lo que nos mueve es el tema migratorio, y es mucho más que eso. Vinieron a Miami y no se habló de América Latina.

¿Alguien lo sorprendió en los debates?

 

Kamala fue la gran sorpresa. Sigo pensando que es muy temprano, pasarán muchas cosas. Viendo a los 20 que participaron, gran parte va a depender del financiamiento, pero van a sobrevivir cinco candidatos, que son Biden, Harris, Warren, Buttigieg y Sanders. Todos van a tratar de llegar a Iowa, pero les va a ser muy complicado. Para entonces tendremos diez candidatos.

 

Llegar a la primaria será interesante. Se anulan Warren y Sanders. También se anulan Buttigieg y Harris. El único que no tiene quien le peleé el espacio es Biden. Por eso está tan bien posicionado.

 

 

¿Quién podría ganarle a Trump?

 

No debería decirlo, pero al final yo no veo a nadie capaz de ganarle a Trump, fuera de Joe Biden. No porque yo esté de acuerdo con sus políticas, pero así lo veo.

 

¿En la arena política?

 

Sobre todo. Tenemos un país polarizado entre lo que llamamos los progresistas y la derecha, y lo que ha pasado en este contexto es que se ha creado un vacío en el medio. Trump tiene un 40% de popularidad, sólidamente con él. Su base estará en el 35%. Tienes este fenómeno que el tipo literalmente puede dispararle a alguien en la 5ta Avenida y ellos van a seguir con él. Algo similar está ocurrieron en el sector progresista, definido de una manera muy amplia, una cosa muy amorfa entre los socialistas y los moderados, pero al final te concentra el voto en ese sector. Para que Trump gane a los de en medio tendría que suavizar sus posturas.

 

¿Pero puede hacerlo?

 

No lo va a hacer, porque él está convencido de que puede reproducir la elección de 2016.

 

Es decir, no entiende el milagro que fue esa elección. Lo improbable que era su triunfo.

 

 

Sí. Él piensa que se ha consolidado su base, pero todo sigue igual. El problema de los demócratas es que tampoco pueden conquistar al medio. Un Bernie, por ejemplo, polariza. De todos quizás Warren podría un poquito más. En cambio, Biden comienza en el medio, y quizá puede así robar votos de la derecha y consolidar la elección. Si el objetivo demócrata es ganarle a Trump, no lo van a lograr con un progresista de izquierda. Sólo un tipo que saque votos de la derecha y de la izquierda podría.

 

 LPO/Samuel Navarro 

¿Cuáles son los riesgos para Biden en términos electorales?

 

Su problema es que tenemos un sistema de elecciones primarias en el que le podría ir muy mal. Un riesgo grandísimo de que pierda la nominación demócrata, porque en las primarias es posible que el cumulo de electores sea progresista.

 

¿Y después de Biden quién podría?

 

Ahí está la pregunta de los 64 mil. Creo que una formula presidencial Biden-Kamala podría funcionar. O Kamala-Pete. Dos mujeres no van a ganar en este país.

 

Si Biden se lleva la nominación demócrata, ¿la formula sería con una de las candidatas?

 

 

Sí, Kamala o Warren. Esa es la fórmula. Biden tiene que atraer de la derecha y de la izquierda. Este ha sido históricamente un país del centro. Estamos polarizados, pero esto eventualmente se va a componer.

Vía: LPO

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