Día Saturday, 19 Agosto 2017
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DueñosPAN
Raymundo Riva Palacio.

ER. TIEMPO: El joven maravilla sólo es fachada. El PAN nació en 1939 en el seno de familias conservadoras que se plantearon, desde el principio, ser oposición del régimen. Las familias que controlaron al PAN durante más de una generación se extendieron en una capa más amplia de élites que evolucionaron en líneas transversales que conjuntaron en los últimos tiempos a representantes de diferentes corrientes y regiones que se han convertido en los amos del partido, y que tienen actualmente a Ricardo Anaya, su actual líder nacional, como gerente que administra sus intereses en función de sus estrategias. Ese grupo, que se ha venido conformando desde los 90, es el que lo está impulsando para ser su candidato a la Presidencia en 2018. Anaya es la voz de sus deseos y el ejecutor de sus planes. Quien encabeza en público al grupo que controla a Anaya y al PAN, mediante sus órganos políticos que responden mayoritariamente a sus intereses, es Santiago Creel, un abogado a quien Felipe Calderón le arrebató la candidatura presidencial de 2006, y quien se convirtió en la principal mente que mueve al dirigente panista. Detrás de Creel se encuentra otro abogado, Diego Fernández de Cevallos, quien fue candidato a la Presidencia en 1994 y que, se puede alegar, hubiera podido derrotar en las urnas al priista Ernesto Zedillo, pero que cuando tenía todo para aventajarlo de manera irreversible, después de apalearlo en el debate presidencial en ese año, se escondió durante un mes y dejó de hacer campaña, sin alterarle el proyecto a su amigo, el entonces presidente Carlos Salinas. Aquella relación le dio al PAN su primera gubernatura, en Baja California, que no quería concederle el líder del PRI a la sazón, Luis Donaldo Colosio, quien fue forzado por Salinas para que acatara su decisión. El gobernador fue Ernesto Ruffo, senador actual, que es otro de los amos que hoy controlan a Acción Nacional. El poder político se junta con el poder económico, la puerta por donde entra a ese núcleo Josefina Vázquez Mota, candidata a la Presidencia en 2012, y Rafael Moreno Valle, quien aspira la candidatura en 2018. Estos dos, a diferencia de los tres anteriores, son funcionales, el papel que jugará Anaya el próximo año, cuando se confirme, si no hay nada extraordinario en el camino, su candidatura presidencial.

DueñosPAN

2DO. TIEMPO: El fenómeno Calderón es irrepetible. En el primer gobierno de la alternancia, que encabezó Vicente Fox desde el año 2000, Santiago Creel fue su hombre de confianza durante todo el sexenio, hasta que entró en juego la sucesión presidencial. Creel era secretario de Gobernación y mucho tiempo antes de iniciar el proceso sucesorio, parecía que estaba más interesado en elaborar un programa de gobierno que en la conquista de la candidatura azul. No le prestaba atención al desafío que le significaba Felipe Calderón, quien fuera de todo protocolo, fue destapado en Jalisco como candidato a la Presidencia. Fox no se lo iba a perdonar. Calderón renunció a la Secretaría de Energía y comenzó a cabalgar solo. Más experimentado en todos los terrenos que Creel, quien había sido formado por Carlos Castillo Peraza y que ocupó la presidencia del PAN, Calderón se fue metiendo en la base azul, mientras Creel se mantenía en las nubes del poder. No había entendido la lección de su jefe Fox, quien seis años atrás le arrebató a la jerarquía panista que encabezaban Castillo Peraza y Diego Fernández de Cevallos, la candidatura presidencial. Calderón fue presidente seis años después y su esposa, Margarita Zavala, quien empezó como brigadista del PAN casi desde niña, y Castillo Peraza la incorporó a la jerarquía del PAN, pese a tener como segundo de a bordo     a su esposo, quiere serlo en 2018. Hay una cierta evocación a la forma como su esposo arrancó la escalada a la cima, con jóvenes que le ayudaron en los momentos incipientes de su precampaña, a no descarrilarse. Margarita Zavala se ha rodeado también de jóvenes, como si los tiempos y las condiciones fueran las mismas y ella fuera Felipe Calderón. No es así. La señora Zavala, política por méritos y capacidades propias, no tiene la fortaleza desafiante casi grosera de su esposo, ni la experiencia. La máquina de Zavala no tiene la misma fuerza que tenía Calderón, con el agravante de que el equipo que lo ayudó a llegar a Los Pinos, hoy se encuentra menguado y, muchos de ellos, trabajando para el enemigo. No cejarán los dos de luchas por la candidatura –el tesón es como su segundo nombre-, pero en las condiciones actuales no se ve cómo le pueda arrebatar Zavala la candidatura al actual dirigente panista, Ricardo Anaya, quien camina de la mano de los viejos aliados de Calderón, hoy convertidos en adversarios.

 3ER. TIEMPO: Para qué son buenos Jose y Rafa. En el PAN hay tres tipos de gritos, dos que coinciden y uno que es en silencio. Se desgañitan Margarita Zavala y Rafael Moreno Valle que exigen al líder del partido, Ricardo Anaya que decida si quiere ser presidente del PAN o su candidato presidencial, y que la selección del candidato sea abierta, fuera de la militancia del partido y de sus órganos políticos. No hay ley interna que obligue a Anaya a ceder en esas pretensiones, ni señal alguna que así lo haga, porque sería casi el equivalente de entregar la candidatura presidencial. Sus amos no lo permitirán. No han dicho sus intenciones y pretensiones, pero si se analizan las elecciones presidenciales de 2012 y por la gubernatura del estado de México este año, se pueden ver algunas claves del camino por donde van. 

En ambas contiendas, la candidata fue Josefina Vázquez Mota, que pertenece al núcleo de los amos en el PAN, y en ambas campañas no creció y fue, para efectos prácticos, la pieza de sacrificio para la negociación política del partido con el PRI. ¿Jugará Anaya ese mismo papel en 2018? Zavala, con sus protestas, no quiere que ese sea el destino del PAN en la contienda presidencial, mientras que Rafael Moreno Valle, también parte, aunque pequeña, del grupo que controla el partido, parece estar engañando con la verdad. Los números en las encuestas no le dan ahora y, fuera del gobierno de Puebla, que le quita exposición mediática y le reduce los recursos, no le darán en febrero, cuando decidirá si sigue o no en la contienda. Moreno Valle es el verdadero inventor de Anaya, a quien importó a Querétaro, donde era casi un don nadie, a ser funcionario, con él, en la Secretaría de Finanzas del gobierno priista de Melquiades Morales. Los observadores del PAN sostienen que el aparente pleito de Moreno Valle con su invento, es ídem, un invento, porque en el fondo lo que busca, como ya lo deslizó, es que su esposa Martha Erika Alonso sea la candidata al gobierno de Puebla en 2018. Para eso sí le alcanza lo que tiene. Jose y Rafa tienen, cada quien, sus intereses para 2018, donde no se atraviesan sino apoyan a Anaya, otro candidato funcional que bien podrían entregarle al presidente Enrique Peña Nieto a cambio de más poder donde le resulta más redituable: cámaras y gubernaturas. La Presidencia para el PRI, por ese pedazo del pastel. Peña Nieto, por supuesto, lo compraría. 

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La Asamblea del PRI y el activismo mediático del secretario de Hacienda confirman la tesis de que el 2018 será un referéndum para la política económica actual. José Antonio Meade, la figura tecnocrática por excelencia, podría ser la última apuesta de un modelo que llega a su fin en México y el mundo: el neoliberalismo

 
El secretario de Hacienda, José Antonio Meade, emerge como uno de los hombres fuertes para obtener la candidatura presidencial del PRI
 
La obsesión con la estabilidad macroeconómica, una de las características esenciales de la política económica mexicana de las últimas décadas, tiene un costo
 
 
46%
De la población permanece en una condición de pobreza patrimonial, de acuerdo a las cifras más recientes de Coneval
1.5%
Ha crecido anualmente el ingreso per cápita en México desde 1996, cifra que, de acuerdo a especialistas, no refleja el efecto de las reformas pro mercado de los últimos años
2.3%
Es el crecimiento anual promedio de la economía mexicana en las últimas tres décadas, por debajo del promedio de otros países emergentes

José Antonio Meade es el tecnócrata mexicano por excelencia: economista del ITAM, abogado de la UNAM, y Doctor en Economía por la Universidad de Yale.

Una formación ortodoxa al servicio de gobiernos ortodoxos: fue secretario de Energía y secretario de Hacienda durante la administración panista de Felipe Calderón y ha sido secretario de Relaciones Exteriores, secretario de Desarrollo Social y nuevamente secretario de Hacienda en el gobierno de Enrique Peña Nieto.

Ahora, a partir de un renovado activismo mediático y a partir de las reformas que realizó el PRI en su más reciente Asamblea Nacional, José Antonio Meade emerge como uno de los hombres fuertes para obtener la candidatura presidencial del partido en el poder.

El protagonismo de Meade llega en un momento crítico para el modelo económico mexicano inaugurado hace tres décadas, un modelo de apertura comercial y liberalización financiera que sus detractores han insistido en llamar neoliberalismo.

En México y en el mundo, el hecho de que Andrés Manuel López Obrador sea el puntero en prácticamente todas las encuestas de cara al 2018 es visto como un indicio de que las elecciones presidenciales del próximo año serán un referéndum implícito para la política económica mexicana.

Las fallas del modelo actual no son menores. En los últimos 30 años, la economía ha crecido a una tasa de 2.3 por ciento anual, muy por debajo de los estándares de otros países emergentes en el mismo periodo. Además, el poco o nulo avance en el combate a la pobreza (46 por ciento de la población vive en una condición de pobreza de patrimonio, según los datos más recientes de Coneval) y la incapacidad del Estado para reducir los altos niveles de desigualdad de ingreso y de riqueza han minado la legitimidad de la política económica.

Corrientes críticas como el Grupo Nuevo Curso de Desarrollo, conformado por académicos de la UNAM,  sugieren que el problema está en que no se ha privilegiado al mercado interno ni se han realizado esfuerzos de redistribución contundentes.

Frente a este escenario, el presidente Enrique Peña Nieto y el PRI evalúan la necesidad de elegir a un candidato que se oponga radicalmente a lo que se lee como un intento de mover el marco de la política económica mexicana hacia la izquierda.

Meade y la estabilidad macroeconómica

En su primera etapa como secretario de Hacienda, José Antonio Meade se encargó de dar seguimiento a la estrategia de salida de la política fiscal contracíclica que el gobierno de Calderón implementó durante la Gran Recesión de 2009. La estabilidad macroeconómica y la disciplina fiscal se convirtieron en la primera prioridad de la política económica de su despacho.

Los esfuerzos de austeridad permitieron que los moderados niveles de deuda pública y de déficit fiscal fungieran como el marco base para que el ímpetu reformista de la administración de Peña Nieto consolidara, inicialmente, el éxito mediático del llamado Mexican Moment.

En su segunda etapa como secretario de Hacienda, Meade nuevamente asumió un rol de control de daños. El marcado deterioro macroeconómico que tuvo lugar durante la gestión de su antecesor, Luis Videgaray, se ha corregido parcialmente, en gran medida por dos transferencias del Banco de México que en total suman 614.7 mil millones de pesos. El gobierno espera que la deuda pública como porcentaje del producto interno bruto (PIB) sea menor al 50 por ciento que se había proyectado hace unos meses para este año.

Sin embargo, la obsesión con la estabilidad macroeconómica, una de las características esenciales de la política económica mexicana de las últimas décadas, tiene un costo.

El presupuesto de este año considera el gasto en inversión física como porcentaje del PIB más bajo desde la década de los 30. En el caso mexicano, la austeridad se ha traducido invariablemente en un crecimiento mediocre.

Ortodoxia vs. Heterodoxia

La apuesta de la izquierda y de López Obrador es cambiar el enfoque de lo que el economista mexicano Santiago Levy y el profesor de economía política de la Universidad de Harvard, Dani Rodrik, denominan como “la paradoja mexicana”.

México ha seguido cabalmente un proceso de reformas pro mercado y unos lineamientos de política económica ortodoxa que prometían tasas de crecimiento parecidas a las registradas por los países de Asia Pacífico en la década de los 90. No obstante, la realidad es otra. Desde 1996, el ingreso real per cápita del país presenta un crecimiento anual de apenas 1.5 por ciento; mientras que la productividad permance estancada.

Pese a ello, López Obrador, el candidato antisistema por excelencia, aún es visto con escepticismo en el exterior.

 En un análisis reciente del TLCAN, Gary Hufbauer, un prominente investigador del Instituto Peterson de Economía Internacional (PIIE, por sus siglas en inglés), se refirió al presidente nacional de Morena como un personaje “que a lo largo de su vida ha demostrado con creces sus credenciales populistas”.

Este es el contexto de una hipotética candidatura de José Antonio Meade, donde el elector estaría obligado a considerar el futuro de México bajo la dicotomía de la ortodoxia contra heterodoxia económica.

Fiel a su estilo, la sucesión del PRI podría ser determinada en gran medida por el factor económico. Si Meade obtiene la candidatura, Enrique Peña Nieto habría seguido la tradición presidencial en la que, desde Luis Echeverría hasta Carlos Salinas, el presidente designó a un miembro del gabinete económico como su sucesor.

 
 
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Raymundo Riva Palacio y Juan Carlos Rodríguez/Eje Central
> El secretario de Educación se coloca como el indicado para profundizar las reformas del Presidente. Como una ventaja frente a otros aspirantes está el conocer las reformas estructurales desde las entrañas

Aurelio Nuño se ve impecable. Con un traje cortado perfectamente para su esbelta figura, y un peinado que no permite que se mueva nada. Amable y sonriente, presume el viejo convento dominico de la Santa Encarnación, destruido por un incendio y rehabilitado por José Vasconcelos, quien mudó la Secretaría de Educación a uno de los palacios del Virreinato más hermosos en el país. Este palacete magnífico del siglo XVI, que tiene más de mil 500 metros cuadrados de murales de Diego Rivera, está unido a la vieja Aduana, otra impresionante construcción del siglo XVIII. Es enorme el peso histórico de esa secretaría de luces e ilustres que hoy ocupa Nuño, en el enorme despacho y con el mismo escritorio de madera desde donde alguna vez despachó Jesús Reyes Heroles, quien en el año en que nació Nuño, estaba preparando la Reforma Política que revolucionó al país y abrió el candado para abrir la puerta de una nueva forma de organización política.

El secretario Nuño, que se ve ligero cuando recibe a los reporteros de
 ejecentral, y sonríe y se sonroja ante preguntas que pueden enfrentarlo a sus compañeros de gabinete. No está para un choque con ninguno, varios de los cuales compiten por la candidatura presidencial.

Ya sé que es repetitivo, ya sé que no me van a creer , dice Nuño, como si pidiera clemencia para sus palabras, pero yo estoy en lo mío.
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Foto: Jorge Villalpando

ES DE INTERÉS |

#VIDEO: Aurelio Nuño, el prospecto del continuismo

¿Quiénes son el primer círculo de Aurelio Nuño?

Lo suyo, en sus palabras, es no pensar en la candidatura presidencial. Sin embargo, todos los símbolos y sus palabras lo colocan en el centro de esa disputa. Nuño tiene gravitas, y lo demuestra con las cosas: una estatua de Minerva, la diosa de la sabiduría y la guerra estratégica sobre su escritorio; un libro de Juan Linz, el teórico del autoritarismo, y la gran obra de Robert Dalh, Poliarquía, el término que acuñó para describir a un gobierno de muchos, con la participación de 
una pluralidad de actores en la construcción de una democracia donde el poder está disperso. No le hace mucho caso a las versiones que lo ubican como posible candidato presidencial del PRI. “Yo estoy en lo mío”, insiste.

Sin embargo, le resulta difícil contenerse y habla con el tono y el lenguaje de los que ya están en campaña.

De inicio, tiene un diagnóstico sobre los adversarios rumbo a las elecciones 
de 2018.

Me parece que estamos ante dos riesgos: el riesgo de un retroceso terrible que implica esta visión autoritaria, cerrada al mundo, corporativista y clientelar de López Obrador, pero también el riesgo de la inmovilidad del PAN, que, en el sentido más profundo del conservadurismo, prefieren no tener problemas, no quieren imaginar soluciones y no están dispuestos a asumir los costos que tiene la transformación de un país”, afirma.

Presume, además, la armadura que portaría en caso de que el dedo presidencial lo favorezca: “Yo creo que el PRI tiene una gran fortaleza. En la reciente asamblea hubo diversas expresiones, todas las voces se escucharon y se llegó a un resultado de unidad. Eso es algo que vale mucho en este momento. La unidad del PRI destaca frente a las divisiones internas de otros partidos, y eso es muy importante cuando se va a una competencia democrática. Vamos a llegar a las elecciones en un momento en que el trabajo del presidente Peña Nieto y los beneficios de las reformas van a quedar más claros y se van apreciar más”.

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Foto: Jorge VIllalpando

El guiño presidencial

La entrevista con Nuño se realizó en su oficina de la Secretaría de Educación Pública, dos días después de la XXII Asamblea Nacional del PRI, evento en el que los nombres tanto de él y como del secretario de Hacienda, José Antonio Meade, 
surgieron como los prospectos más sólidos para competir por la Presidencia de la República.

Y también tuvo lugar cinco días después de que el presidente Enrique Peña Nieto dijera que la Reforma Educativa dejó de ser una aspiración y “ya es una realidad”, halago que no ha tenido para ninguna de las otras 12 enmiendas estructurales de su gobierno ni para los secretarios encargados de sacarlas adelante. Para efectos prácticos, el Presidente determinó que la encomienda de completar la Reforma Educativa, se había cumplido.

Aquel miércoles 9 de agosto, la Presidencia de la República divulgó en su sitio de internet un álbum de fotografías de la Convivencia Cultural 2017 con los ganadores de la Olimpiada del Conocimiento Infantil, al que acudió el titular de Educación Pública. La imagen que abre la galería es la de Peña Nieto y Nuño caminando por los jardines de Los Pinos, ostensiblemente sonrientes ambos, intercambiando una mirada cómplice que hacía mucho no se veía entre el mandatario y alguno de su gabinete.

Son las cinco de la tarde con 25 minutos cuando Nuño llega a la pequeña biblioteca adyacente a su oficina para saludar a los reporteros. Aparece con un aspecto de recién bañado. Parece ser cierto que desde hace un mes dejó de fumar y metió más esfuerzo en el gimnasio, pues se le ve un poco más esbelto, aunque con muchas más canas que cuando tomó el timón de Educación Pública, demasiadas para alguien que aún no llega a los 
40 años.

En los estantes de esa pequeña biblioteca se aprecian libros como el Leviatán, de Thomas Hobbes; Perfiles de Coraje, de John F. Kennedy, y la obra de Thomas Piketty llamada El capital en el Siglo 21, que presenta el catálogo de la Universidad de Harvard como “un argumento para la cura de las sociedades desiguales”. Junto de ellos, otro más titulado El Jefe de Gabinete, de Fidel Herrera Beltrán, exgobernador de Veracruz, quien escribió una dedicatoria al “maestro Aurelio Nuño”.

Raices

“Sí se ve, pero muy de ladito”

Entre el equipo de Aurelio Nuño se comenta que no está claro que pasará después de noviembre ni cómo se reacomodará el gabinete hacia la sucesión presidencial. Mientras tanto, el secretario de Educación intenta no distraerse.

Para darle continuidad a las reformas del presidente Peña Nieto sólo hay dos perfiles: Meade y Nuño…

—Sé que es la respuesta de cajón, pero es una respuesta de cajón auténtica: yo estoy en lo mío. Y creo que la muestra, con toda humildad, de que hemos chambeado es que han salido las cosas. La recuperación de la rectoría del Estado, el nuevo modelo educativo, que es un proyecto que me apasiona, ambas van caminando. Estoy convencido de que todas reformas tienen una lógica y juntas hacen un cambio global, pero de todas la más importante es la Reforma Educativa y que el presidente me haya dado esa confianza es un enorme compromiso.

¿Pero cómo los vives?

—Sin hacerle mucho caso y mantenerme concentrado en el trabajo. Lo otro, bueno, ahí anda, se ve, pero se ve muy de ladito, no es algo ni que me quite el tiempo, ni que me preocupe, ni a la que le dé demasiada importancia.

Pero tu trabajo ya concluyó, a ti te encargaron echar a andar la Reforma Educativa…

—Dos cosas faltan para cerrar parte del círculo. Uno es el resultado de la auditoría a la nómina y el otro es que todas esas políticas que anunciamos de julio para acá van a empezar con programas piloto este ciclo escolar, entonces los tenemos que instalar. El Presidente va a entregar un sistema educativo radicalmente distinto al que recibió. En la inauguración del ciclo escolar del próximo año va a entrar en vigor la primera fase del nuevo modelo educativo, es decir, los nuevos planes de estudio con los libros, que va a ser la cereza o la última pieza de un nuevo modelo todavía en una escala relativamente pequeña y así es como el Presidente va a entregar el sistema educativo.

¿Entonces sí se rompió el statu quo, pero no se llegó a una ingobernabilidad?

—No, hubo momentos tensos y difíciles, obviamente, pero que se pudieron superar.

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Foto: Jorge Villapando

   Estaba viendo la  votación de 2015 de gubernaturas: 400 mil personas que tradicionalmente votan por el PRI esa vez votaron contra el PRI. En el norte hubo casi un voto contra la Reforma Fiscal, en el Golfo contra la Reforma Energética, el descontento en el sur contra la Reforma Educativa, en fin. ¿Tiene números el presidente Peña Nieto para sacar la elección para el PRI?

—Sí claro, ahí está la prueba del estado de México…

Bueno, ahí perdió el PRI, ganó con las alianzas.

—Ganó el candidato del PRI…

Ganó el candidato que postuló la alianza del PRI…

—A ver, ganó el candidato del PRI y fue el más votado y además bastante bien.

Creo que a lo mejor estas sutilezas no les gustan, pero sí tuvo una pérdida importante de votos el PRI. Ayudó la alianza. Que eso es parte de la negociación política para entrar en competencia, eso sí es cierto.

—Así es y todo el mundo que votó por él sabía por qué proyecto estaba votando, más allá de que lo hiciera por el partido con el que se sientiera más identificado de la alianza. Y ahí están las pruebas.

Entonces ganó el candidato, pero no el partido…

—Ganó el partido y ganó la coalición. Yo creo que el PRI, y se acaba de demostrar, tiene una gran fortaleza en un país cada vez más democrático, con mayor oferta política, con mayor pluralidad, por supuesto con el desgaste que tiene un gobierno reformista, pero que también ya comienzan a verse estos resultados.

Ascenso meteórico

José Córdoba Montoya llegó a ser jefe de la Oficina de la Presidencia después de siete años de lealtad a Carlos Salinas de Gortari. Luis Téllez lo logró después de un sexenio de amistad y colaboración con Ernesto Zedillo. Ramón Muñoz, por su parte, se convirtió en jefe de la oficina del presidente Vicente Fox tras cinco años de fidelidad, y Juan Camilo Mouriño alcanzó ese cargo estratégico después de tres años de trabajo incondicional para Felipe Calderón. En cambio, Aurelio Nuño lo consiguió en un año. Mientras que en diciembre de 2011 era el coordinador de Mensaje y Mercadotecnia de la campaña, para diciembre de 2012 ya era el jefe de la Oficina del Presidente. La velocidad es lo suyo para realizar diagnósticos, para plantear soluciones, negociar, construir acuerdos e instrumentar acciones. Eso fue lo que le llenó el ojo a Enrique Jackson en 2003, quien le dio su primer trabajo como vicecoordinador de la Unidad de Planeación Estratégica de la bancada del PRI en el Senado, y a Luis Videgaray, el hombre que, como presidente de la Comisión de Presupuesto de la Cámara de Diputados, lo hizo su coordinador de asesores.

SIN REDESEl periodo que va de agosto a noviembre de 2012 fue una prueba de fuego para Nuño. Eran los días de la transición, días en que el joven asesor tenía dos misiones titánicas: diseñar la Reforma Educativa y amarrar el Pacto por México. Para la primera misión agendó un maratón de reuniones con autoridades educativas federales y estatales con la entonces líder del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE) , Elba Esther Gordillo, con expertos y exsecretarios de Educación, principalmente con Miguel Limón Rojas, titular de la cartera durante el gobierno de Zedillo.

Cuentan sus colaboradores que por aquellas fechas era común que Nuño llegara con el área de Educación del equipo de transición para analizar temas como los concursos para plazas docentes o para anticipar las posibles acciones de resistencia de la CNTE, y que a las 11 de la noche ordenara pizzas o tacos para todos, pues en muchas ocasiones debieron trabajar madrugadas completas.

Más de una vez pasó que Nuño tomó su saco a las 7 y media de la mañana y, sin haber pegado los ojos, se levantó de la mesa donde se elaboraba la Reforma Educativa para acudir a citas con liderazgos de PAN y PRD para sacar adelante el Pacto por México. “Tengo una reunión en una hora, los veo en la tarde”, decía. Energía, disciplina y una obsesión por los resultados es lo que caracteriza a Aurelio Nuño, de acuerdo con fuentes de su círculo cercano consultas por ejecentral.

“Es muy raro que Aurelio se vaya de la secretaría antes de las dos de la mañana”, refiere uno de sus allegados, quien calcula que el funcionario trabaja entre 16 y 18 horas diarias. Los que han trabajado de cerca con Nuño aseguran que es de los pocos “políticos profesionales” que hay en México; es decir, que no llegó a las posiciones que ha tenido por compadrazgos, camarillas o intereses personales, sino que desde joven supo que quería dedicarse a la política y su trabajo lo hace por convicción.

Esa conceptualización del servicio público, dicen en su entorno, también lo lleva a tener comportamientos que no son comunes en la política mexicana: planear políticas públicas con un seguimiento puntual de las fases de aplicación y con una medición rigurosa de las metas cumplidas y las que quedan pendientes.

El proyecto de Nuño

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Foto: Jorge Villalpando

La especialidad de Nuño es la política y aunque el presidente Peña Nieto haya revivido el juego del “tapado”, Nuño acepta hablar de la sucesión presidencial y del proyecto de nación que le interesa después de que concluya el actual sexenio.

“Muévanse”, les dijo el Presidente a los secretarios que tengan aspiraciones de competir por la candidatura, y Nuño no parece estar dispuesto a perder la oportunidad. Profundizar las reformas durante el próximo sexenio es la idea donde el secretario pone más énfasis.

¿Cuál es el país que quieres?

—El que se está construyendo, un país abierto al mundo, que cree en el libre comercio, que cree en la democracia, que hace una gran apuesta por la educación, por la cultura, la ciencia y la tecnología, que tiene que consolidar el Estado de derecho, que tiene que profundizar en la seguridad y en el combate a la corrupción. Estamos hablando de un país que por un lado es abierto al mundo, con una economía muy vigorosa que genere innovación, que esté conectada al resto del mundo, pero al mismo tiempo un Estado fuerte que garantice una educación de calidad, buenos servicios de salud, seguridad y una muy buena infraestructura.

Bueno, pero ese es un enunciado muy general, ¿quién puede estar en contra de eso?

—Hay quien sí.

¿Quién?

—López Obrador.

Pero un 30% de los electores cree que él tiene la razón…

—Puede ser, pero es parte de lo que se tiene que debatir en una campaña. Él no está de acuerdo con un modelo así. No es alguien que esté a favor de una visión de México abierta al mundo, ni de una economía de mercado vigorosa, tampoco de un sistema educativo fuerte. Él piensa más bien en los antiguos arreglos clientelares que permitan tener un control político del magisterio, pero no el detonar un sistema educativo de alta calidad, crítico, como el nuevo modelo educativo, donde los niños aprendan a aprender y lo puedan cuestionar. Lo que él quiere es tener todo bajo control, a la vieja usanza.

¿Cómo se puede convencer de eso a los que han votado por López Obrador en dos elecciones presidenciales?

—Hay que salir a explicarlo con mucha fuerza, con mucha convicción, con claridad y sensibilidad, y destacar cuáles son los beneficios de mantener un modelo que se inició con estas reformas y que se tiene que profundizar, y cuáles son los riesgos de regreso al pasado, pero un pasado muy pasado. Estás hablando de alguien que piensa en una economía cerrada, alguien que piensa que lo que importa es el control político a partir del clientelismo, en donde la diversificación cultural de México, educativa, su apertura al mundo, donde la innovación tecnológica son temas secundarios. Creo que eso es una mala copia de modelos pasados”.

¿Ese modelo a quién te remite?

—Nos remite hoy en día a Venezuela, claramente. Parece que tiene estos referentes, cerrarse al mundo, centrar su desarrollo no en la educación, la ciencia y en la cultura, sino en un recurso natural, el petróleo; ese es el modelo de Venezuela y es el modelo que yo veo cuando escucho hablar a Lopez Obrador.

Aurelio Nuño es insistente en defender las reformas del actual gobierno y en la necesidad de continuarlas después de 2018, profundizarlas y reforzarlas hasta que se cristalicen en un mayor crecimiento económico para el país y en una mejor calidad de vida para los mexicanos.

Y no es casual, pues él mismo es el autor intelectual de la Reforma Educativa, que diseñó de la mano de Enrique Ochoa Reza, el actual presidente del PRI, cuando ambos formaron parte de la campaña de Peña Nieto y, posteriormente, del equipo de transición. Asimismo, fue artífice del Pacto por México y encabezó las negociaciones para que las iniciativas en ese arreglo con PAN y PRD se materializaran en el Congreso de la Unión.

Por ello, además de dominar el tema educativo, tiene facilidad en la economía, empleo, inversiones, telecomunicaciones, desarrollo social y recaudación fiscal.

Muy al estilo de Aurelio

En la jerga periodística hay algo que se denomina “chacaleo”. Se trata de una entrevista tumultuaria e intempestiva en la que un personaje de interés noticioso es rodeado por una nube de fotógrafos, camarógrafos y reporteros que disparan preguntas sobre temas de coyuntura.

Cuando Aurelio Nuño llegó a la Secretaría de Educación una de sus primeras acciones fue suprimir los “chacaleos” y los cambió por miniconferencias de prensa en las que el secretario es resguardado por un perímetro de seguridad delimitado con postes y listones, mientras que los reporteros, previo turno solicitado, hacen sus cuestionamientos, pero sin arrebatarse la palabra.

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Foto: Jorge Villapando

El estilo de Nuño no sólo se percibe en las formas, sino en las negociaciones de fondo. Hasta hace un par de años, cuando llegó a la Secretaría de Educación, el método para que las órdenes federales bajaran a los estados era el famoso Conaedu (Consejo Nacional de Autoridades Educativas) que reunía a los secretarios de Educación de los estados. Nuño siempre estuvo convencido de que si quería que la Reforma Educativa avanzara tenía que ir más lejos y tratar directamente con los gobernadores. Y así lo hizo. Propuso al Presidente dividir al país en cinco regiones con el fin de tener reuniones con los mandatarios de cada zona, a quienes les habló de los beneficios de la reforma y los pidió su ayuda para supervisar y actualizar la nómina magisterial. Colaboradores cercanos al titular de la Secretaría de Educación afirman que ese método resultó altamente efectivo para el avance de la reforma, pues ayudó a hacer efectivas las sanciones para los maestros faltistas y para que los docentes que concursaban por una plaza recibieran todos los estímulos planteados en la ley. En los dos años que lleva en el cargo —asumió el 27 de agosto de 2015— ha tenido 23 reuniones con gobernadores, acción que le ha permitido recorrer el país, darse a conocer a escala nacional y tender puentes con actores políticos de toda la geografía, bagaje que no le viene nada mal a un aspirante a la candidatura presidencial.

En el entorno de Nuño tienen la impresión de que los mandatarios locales han acudido a las convocatorias del titular de Educación y lo han apoyado para la concreción de la reforma justo por ese halo de presidenciable. “No vaya a ser que este sea ‘el bueno’ el próximo año”, refieren los colaboradores al parafrasear a los gobernadores. Para cuando Nuño asumió el cargo de secretario de Educación faltaban cinco días para el Tercer Informe de Gobierno del presidente Enrique Peña Nieto; por tanto, las comparencias de los secretarios ante el Congreso serían en las dos o tres semanas siguientes.Los asistentes a la cita de Nuño con legisladores con motivo de la Glosa del Informe relatan que senadores y funcionarios de la Secretaría de Educación se sorprendieron de que el secretario habló como si toda su vida hubiera estado en el ramo.

No ocupó las tarjetas que su equipo le preparó y tenía muy claro los avances y los pendientes de la reforma. A todos nos impresionó el dominio de los datos”, dijo un funcionario de la CDMX presente en el acto. Desde hace 20 años, todo servidor público que entra a trabajar a la Secretaría de Educación, sobre todo subsecretarios y directores, sabe que hay periodos del año para trabajar en oficinas alternas, por los plantones que realizan los maestros en mayo pasado con motivo de la revisión del contrato colectivo de trabajo.

El 2017 fue el primer año en dos décadas en el que no hubo necesidad de trabajar fuera de la secretaría, pues no ocurrieron manifestaciones. De hecho, en los estados más renuentes para concursar por plazas y ascensos —Chiapas, Oaxaca, Guerrero y Michoacán— menguó la resistencia contra la reforma.

Entre el staff de Nuño no se tiene claro qué tipo de contactos realizó para desactivar las protestas de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE), pues después de la tensión provocada en 2016, por los bloqueos de carreteras y trenes en Oaxaca, Michoacán y Guerrero no se ha vuelto a tener una movilización de esas magnitudes. La hipótesis es que él mismo y un compacto grupo de colaboradores se reunieron con los líderes más radicales, aunque no están claros los arreglos alcanzados. Esta maniobra permitió que la Secretaría de Educación recuperara el diálogo con la CNTE, que estaba monopolizado por la Secretaría de Gobernación. El antecesor de Nuño, Emilio Chuayffet, tuvo un acotado margen de maniobra para combatir las resistencias a la reforma educativa, pues la lógica de negociación de la Segob no siempre coincidía con los intereses de la Secretaría de Eduación.

En los dos años que lleva en el cargo —asumió el 27 de agosto de 2015— ha tenido 23 reuniones con gobernadores, acción que le ha permitido recorrer el país, darse a conocer a escala nacional y tender puentes con actores políticos.

Nuno-ok

El factor Trump

En los libreros de Nuño en la Secretaría de Educación destaca el texto The Victory Lab, en el que Sasha Issenberg revela “la ciencia secreta de las campañas ganadoras”. Es de los libros básicos para quienes pretendan adentrarse en los resortes emocionales y sociales que mueven al elector estadunidense.

¿Hay riesgos externos? Entiéndase: Donald Trump.

—Con mayor razón se requieren las reformas, profundizarlas y cuidar lo que hemos logrado. Porque estamos en un mundo de muy pocas certezas; este es un mundo muy distinto al de la posguerra, donde se logró una relativa estabilidad, con sus tensiones, pero generó largos periodos de crecimiento económico, un cambio tecnológico importante, pero no tan rápido, estabilidad en el empleo y las formas de vida. Eso se acabó. Hoy estamos en un mundo que tiene muchas áreas de inestabilidad, por la velocidad del cambio tecnológico, por economías cuyos crecimientos aún no alcanzan las tasas de la posguerra, un mundo que ya no es bipolar, sino que está creciendo de manera multipolar que genera muchas inestabilidades. “Frente a eso, lo que México necesita es fortaleza interna, que es distinto a cerrarse, porque la reacción más populista es cerrarnos ante ese mundo y no veamos hacia afuera, eso nos va a llevar al fracaso”.

¿Cuál es tu definición de populista?

—Es alguien que a problemas complejos les da soluciones fáciles absolutamente irreales, o sea que vende espejitos. Decir que los problemas se van a resolver de formas que no se van a resolver, y que en esa retórica fomenta la división, el conflicto y que terminan llevando a los países al fracaso. Pueden ser de derecha o ser izquierda, pero comparten salidas fáciles que no son reales, una retórica incendiaria, buscan la división de la sociedad y no la unidad y llevan al extremo el conflicto político. Creo que una opción no populista lo que busca, sí con una buena comunicación, soluciones complejas a problemas difíciles, no busca la división, la apertura al mundo, a otras culturas, el respeto a la ley y no llevar al país a un conflicto político”.

Nuño Mayer fue coordinador de Mensaje y Comunicación en las campañas de Eruviel Ávila para gobernador del Estado de México y en la presidencial de Peña Nieto. Hay quien le atribuye la autoría de los eslóganes “Piensa en Grande” y “Mover a México”, así como del énfasis que Peña Nieto puso en la economía familiar en la recta final de la campaña.

Nuño se dedicó a estudiar la retórica y lógica de pensamiento de López Obrador, rival a vencer en las elecciones del 2012. En el staff de campaña se hacían simulacros donde uno de los integrantes del equipo se hacía pasar por AMLO y Peña debatía con el falso tabasqueño para tener buenas salidas discursivas.

¿Cómo hacer para combatir a un López Obrador que es un maestro para crear frases pegajosas como “No lo tiene ni Obama” o “Frijol con gorgojo”? —se le pregunta a Nuño.

—Es persuasión, es salir a debatir y presentar argumentos, pero eso será en la campaña. Aquí hay una cosa que es anterior y más importante, y que no tiene López Obrador: una idea moderna, clara de cuál es el México que quiere ver en el siglo XXI y eso es más importante que poder decir una frase como “No lo tiene ni Obama”, porque eso al final del día es muy superfluo, se lo lleva el viento, lo que vale es tener una idea completa de un mundo complejo de lo que requiere el país, y eso sí es algo que tiene mi partido y que no tiene él. Creo que eso la gente por supuesto que lo va a percibir y lo va a saber, dónde está la seriedad, dónde están los planteamientos que van a hacer que el país avance bien. En eso mismo las reformas van a servir, el que haya habido un gobierno que haya tenido la visión de pensar no en la siguiente elección sino en la siguiente generación, creo que eso va a ser una fortaleza. Mi partido tendrá que saberlo decir en campaña, pero creo que nosotros tenemos una ventaja muy grande sobre López Obrador y sobre los demás, y es que tenemos una gran claridad de qué país estamos haciendo y cuál es el país que se requiere en el siglo XXI”.

Nuño es insistente en defender las reformas del actual gobierno y 
en la necesidad de continuarlas después de 2018

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Resultado de imagen para LOZOYA PEÑA
 
Mexicanos contra la Corrupción y la Impunidad presenta una relación de documentos bancarios de presuntos pagos al entonces encargado de la agenda internacional en el equipo de Peña Nieto
 

 

Texto: 
 
VÍA: Mexicanos VS Corrupción e Impunidad. A.C
 

 



Ciudad de México, a 14 de agosto de 2017


En plena contienda electoral de 2012, la constructora Odebrecht transfirió 3 millones 140 mil dólares a una empresa establecida en Islas Vírgenes, ligada a Emilio Lozoya Austin, quien en aquellos días fungía como Coordinador de Vinculación Internacional en la campaña del candidato del PRI, Enrique Peña Nieto.


Mexicanos contra la Corrupción y la Impunidad (MCCI) obtuvo copia de estados de cuenta del Meinl Bank de Antigua –propiedad de Odebrecht- en los que aparecen siete transferencias a favor de Latin American Asia Capital Holding, la cual ha sido señalada por un delator de la constructora brasileña como la empresa a través de la cual se pagaban sobornos a Lozoya.


Las transferencias equivalen a 40 millones de pesos, al tipo de cambio de aquel entonces.


El dinero fue enviado desde la cuenta 244006 del Meinl Bank, ubicado en la isla de Antigua, a nombre de la compañía ‘fachada’ Innovation Research Engineering and Development Ltd. (IRED), que era utilizada por Odebrecht para ocultar el pago de sobornos a políticos latinoamericanos.


La misma cuenta había sido utilizada entre octubre de 2010 y febrero de 2011 para transferir casi un millón de dólares a una compañía ‘fantasma’ establecida en Poza Rica, Veracruz, de nombre Blunderbuss Company SA de CV, detrás de la cual opera una red de prestanombres vinculada al Gobierno veracruzano cuando fue encabezado por Javier Duarte, según constató MCCI.


El diario brasileño O’Globo y la organización mexicana El Quinto Elemento Lab revelaron ayer el contenido de la delación premiada del ex director de Odebrecht en México, Luis Alberto Meneses Weyll, en la que éste aseguró que en marzo de 2012 se reunió con Emilio Lozoya, y que en ese encuentro el entonces integrante de la campaña presidencial de Peña Nieto le solicitó cinco millones de dólares como pago por haberlo auxiliado en el posicionamiento de la compañía en Veracruz, en donde Odebrecht asentó su base de operaciones.


Odebrecht aceptó pagarle sólo cuatro millones de dólares. Según el delator, Lozoya le dio el nombre de Latin American Asia Capital Holding, establecida en las Islas Vírgenes, para que le hicieran las transferencias a una cuenta que tenía en el banco suizo Gonet et Cie.


Según Weyll, aceptaron pagar el soborno porque Lozoya se perfilaba como un funcionario influyente en el próximo gobierno de Peña.


“A principios de 2012, constaté que Emilio Lozoya había alcanzado una posición destacada en el PRI, que disputaba las elecciones presidenciales de julio de 2012, cuyo candidato era el favorito en las encuestas electorales. Lozoya se había convertido en uno de los líderes del comité de campaña, por lo que probablemente se convertiría en una persona influyente en la administración pública del país”, declaró Weyll a los fiscales brasileños, según la delación difundida por O’Globo.


Una vez que Peña asumió la Presidencia el 1 de diciembre de 2012, Lozoya fue designado director de PEMEX y desde esa posición negoció otros 6 millones de dólares en sobornos, a cambio de obras en Tula, de acuerdo con la versión del delator citada por El Quinto Elemento.


Depósitos a la par de la campaña

 


La campaña presidencial de 2012 en México inició el 30 de marzo, y a las tres semanas empezaron a fluir los depósitos de Odebrecht, según los estados de cuenta del Meinl Bank obtenidos por MCCI.


Una primera transferencia por 250 mil dólares a favor de Latin American Asia Capital Holding se realizó el 20 de abril de 2012; el 25 y el 27 del mismo mes, hubo otros dos depósitos, uno por 495 mil y otro por 505 mil dólares.


En suma, tan sólo en una semana, Odebrecht transfirió un millón 250 mil dólares, equivalentes a 16 millones de pesos al tipo de cambio de entonces.


Pasó casi un mes para que se reiniciaran los depósitos, el 23 de mayo, por medio millón de dólares; luego, el 31 del mismo mes, hubo otra transferencia por 490 mil dólares.


En junio siguieron fluyendo los recursos, uno el día 8 por 510 mil dólares y otro el 18 del mismo mes, por 400 mil dólares.


El plazo para hacer proselitismo concluyó el 27 de junio y casi a la par se frenaron los envíos de dinero a la empresa ligada al Coordinador de Vinculación Internacional de la campaña del candidato del PRI.


En el reporte de la cuenta 244006 del Meinl Bank –del cual MCCI tiene copia- consta que las transferencias a favor de Latin American Asia Capital Holding se frenaron abruptamente; ya no hubo movimientos el resto del año.


Los depósitos de Odebrecht reiniciaron hasta el 7 de noviembre de 2012, pero a una segunda empresa ligada a Lozoya, de nombre Zecapan SA, también con base en Islas Vírgenes Británicas.


En esa ocasión la transferencia del Meinl Bank se realizó desde la cuenta 244001, a nombre de Klienfeld Services Ltd., otra empresa ‘fachada’ que era utilizada por Odebrecht para encubrir sobornos. Ese depósito fue por 137 mil 478 dólares.


Unos días después de esa transferencia, el 12 de noviembre de 2012, el entonces presidente electo Enrique Peña Nieto se reunió con Marcelo Odebrecht, de acuerdo con una relación de correos electrónicos interceptados por la Policía Federal de Brasil, a los que tuvo acceso MCCI.






Financiamiento de campañas

 


El dinero que se transfirió a la empresa ligada a Lozoya salió de la División de Operaciones Estructuradas de Odebrecht, el llamado departamento de sobornos, y a través del cual se financiaron campañas políticas en todo el continente.


Fernando Migliaccio, quien ocupaba la posición dos en el citado departamento de sobornos, confesó ante las autoridades brasileñas que Odebrecht financió elecciones en El Salvador, Venezuela, Brasil, República Dominicana y Panamá. Otros delatores han sumado a la lista de financiamiento electoral a Colombia y Perú.


Eduardo Cunha, Presidente de Odebrecht Ambiental, en su acuerdo de delación premiada aseguró que el acercamiento en campañas se daba en todos los países donde la constructora tenía presencia.


“Odebrecht actuaba en un sin número de países, estados y ciudades, a través de diversos negocios, con diversos ejecutivos, los cuales, por estar más cerca de los agentes políticos, representaban a Odebrecht en las relaciones político-estratégicas locales e identificando candidatos y campañas de interés del grupo”, dijo en la delación de la que MCCI tiene copia.


Sin citar a ningún país en concreto, declaró a las autoridades: “Odebrecht apoyaba elecciones de candidatos de diferentes partidos políticos, y sus ejecutivos siempre se relacionaban con agentes públicos y políticos (…) Las donaciones se distorsionaron y pasaron a ser vistas por la empresa como una forma de participación del proceso electoral, como forma de promover candidatos cuyas plataformas se acercaban a nuestros intereses en el sector de la construcción y como forma de “protección”, especialmente en los negocios de inversión”.


 


Respuesta de Emilio Lozoya a la nota publicada el 13 de agosto de 2017 por la revista Proceso, Aristegui Noticias y Quinto Elemento Lab:

CEL