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Escribe: Capodecina

 

Con el regreso a clases en la BUAP inició también la carrera por la Rectoría, con todo y los acostumbrados jaloneos y el “fuego amigo” por parte de algunos suspirantes al cargo y otros actores influyentes de la comunidad universitaria.

El primero en soltar la piedra fue Paulino Arellanes, un académico de la Facultad de Derecho y Ciencias Sociales, quien, mediante una rueda de prensa y descalificaciones a las actuales autoridades, buscó atraer la atención del Rector para hacer lo que ha hecho en cada elección durante los últimos cuatro periodos electorales, tanto en elecciones de Rector como en las de Director en las facultades en las que le ha tocado estar en ese momento: golpear para amedrentar. De este modo, aprovechando el desconocimiento o la ingenuidad de algunos despistados que se creen sus cuentos (alumnos y maestros), consigue algunas firmas de apoyo para registrarse como candidato, sembrando inquietud entre los candidatos oficiales, quienes ni tardos ni perezosos lo llaman (o llamaban) a negociar. Por esta vía, el susodicho conseguía algunas prebendas insustanciales, aunque para él importantes, con lo que se desistía de seguir con su candidatura, dejando colgados de la brocha a los ingenuos que lo habían apoyado.

Esta forma de proceder se repite ahora, cuando este académico ampliamente conocido por deshonesto y corrupto, trató de madrugar por enésima vez al equipo de campaña del actual Rector. La diferencia con el pasado es que ahora todos saben, incluyendo el Rector, la fichita que es este personaje y su manera de proceder en tiempos electorales. Arellanes constituye una rémora del régimen caduco de la política universitaria, un artífice de la simulación, el arribismo, la corrupción y el chantaje. Ya es hora de que estos sujetos nefastos sean desenmascarados.

Pero Arellanes no ha sido el único académico que ha subido a la palestra en esta coyuntura electoral. Además de él, algunos ex universitarios desterrados, cargados de odios y rencores, empezaron a soltar dentelladas sin morderse la lengua. Tal es el caso del infumable “Mazoco”, un personaje oscuro de la universidad, quien subió al debate criticando al actual Rector. Así, por ejemplo, dijo que para ser Rector no bastaba ser un burócrata contable ni invertir el presupuesto en infraestructura física, sino que se necesitaba cierta identidad con los principios y los valores de la universidad. La declaración resulta curiosa, pues si hay alguien que combatió en los hechos dichos valores fue precisamente él. 

Con todo, el “Mazoco” cita una idea rescatable: “Nuestra Alma Mater cuenta con gran prestigio nacional e internacional […] esencialmente [por] virtud, vocación e integración de docentes e investigadores […], por méritos propios […] no derivado de una política institucional […], a pesar del Rector en turno”. El problema es que a estos docentes e investigadores altamente calificados les resulta cada vez más difícil mantener dichos logros debido al embate de burócratas y funcionarios más interesados en sus propios intereses que en los de la Universidad.

Como si se hubieran puesto de acuerdo, hace unos días el tristemente célebre Guillermo Nares tomó la palabra para decir lo siguiente: “Hay avances […], pero prevalecen prácticas de simulación […] a pesar del magro sistema de incentivos, [la BUAP] tiene un número importante de académicos certificados”. Pero, a diferencia de Mazoco, Nares agrega: “La actual gestión central muestra ecuanimidad, prudencia universitaria, gestión dedicada con buenos resultados […], la continuidad en la administración es una opción factible […], pero, en modo alguno debe ser condicionado con la reelección de directores y acompañantes. De los directores, […] su permanencia debe depender de la evaluación de sus comunidades académicas, de una correcta rendición de cuentas y el buen desempeño en la gestión. Muchos […] no se encuentran a la altura de los retos universitarios [...]. Las distintas convocatorias para nuevas plazas y recategorizaciones son un botón de muestra, pues no se otorgaron a los mejores, sino que pasaron a ser instrumentos de coacción”.

Pero ¿a quién se refiere Nares?, ¿acaso está pensando en Roberto Santacruz, actual Director de la Facultad de Derecho, facultad que Nares controló durante muchos años? ¿acaso está aludiendo implícitamente a este personaje folclórico, famosísimo Honoris Causa del prestigiado Colegio Togatorum de Cholula, y autor de frases célebres como: “soy el mejor maestro de derecho de la Facultad”, “que se sienta el calor con un whiskyto”. Aunque en la Facultad es más reconocido por haber conseguido la plaza para su “nene consentido”, para el orgullo de su nepotismo, David Santacruz, a quien además mantiene como Coordinador de Posgrado con el visto bueno de Rectoría, o por la plaza conseguida para su pareja, y, como dice la canción, por muchas otras cosas más. ¿será que Nares no se mordió la lengua? Que rápido olvido su tiempo como director,  los premios para sus amigos, el tiempo completo de su pareja que además sigue siendo coordinadora del semi-escolarizado, y eso que hace mal las programaciones y que causa conflictos en generaciones completas. 

Del mismo modo, cuando se pronuncia en contra de los “operadores políticos” en las unidades académicas, ¿acaso se refiere a los también famosos porros Isaac Jiménez y Gustavo González, mejor conocidos como “Puck” y “Suc”? Directores van y vienen, incluyendo a Nares, y estos personajes truculentos, siguen traficando con influencias y chantajeando a los universitarios con la bandera de la “gestión estudiantil”. Esta gestión, con el apoyo de los “operadores” de Rectoría, la ponen al servicio de Santacruz para su reelección o de Ávila (según sea el caso), porque si de algo sabe ese par es de simular y fingir que todo está bien y que trabajan para rectoría, para Santacruz, para Ávila o para Nares, como buenos porros se acomodaran a donde más les convenga.

¿Quién se apellidará Santacruz para poder tener una plaza de tiempo completo como profesor en una telesecundaria de la SEP y al mismo tiempo la Dirección de la Facultad de Derecho, como Roberto Santacruz, o para tener una plaza de profesor y ser coordinador de Doctorado sin contar con ningún mérito para ello, salvo ser el hijo de Santacruz? No cabe duda, los Santacruz son todo un ejemplo a seguir.

 

 

CEL