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Escribe: Capodecina

 

Con el regreso a clases en la BUAP inició también la carrera por la Rectoría, con todo y los acostumbrados jaloneos y el “fuego amigo” por parte de algunos suspirantes al cargo y otros actores influyentes de la comunidad universitaria.

El primero en soltar la piedra fue Paulino Arellanes, un académico de la Facultad de Derecho y Ciencias Sociales, quien, mediante una rueda de prensa y descalificaciones a las actuales autoridades, buscó atraer la atención del Rector para hacer lo que ha hecho en cada elección durante los últimos cuatro periodos electorales, tanto en elecciones de Rector como en las de Director en las facultades en las que le ha tocado estar en ese momento: golpear para amedrentar. De este modo, aprovechando el desconocimiento o la ingenuidad de algunos despistados que se creen sus cuentos (alumnos y maestros), consigue algunas firmas de apoyo para registrarse como candidato, sembrando inquietud entre los candidatos oficiales, quienes ni tardos ni perezosos lo llaman (o llamaban) a negociar. Por esta vía, el susodicho conseguía algunas prebendas insustanciales, aunque para él importantes, con lo que se desistía de seguir con su candidatura, dejando colgados de la brocha a los ingenuos que lo habían apoyado.

Esta forma de proceder se repite ahora, cuando este académico ampliamente conocido por deshonesto y corrupto, trató de madrugar por enésima vez al equipo de campaña del actual Rector. La diferencia con el pasado es que ahora todos saben, incluyendo el Rector, la fichita que es este personaje y su manera de proceder en tiempos electorales. Arellanes constituye una rémora del régimen caduco de la política universitaria, un artífice de la simulación, el arribismo, la corrupción y el chantaje. Ya es hora de que estos sujetos nefastos sean desenmascarados.

Pero Arellanes no ha sido el único académico que ha subido a la palestra en esta coyuntura electoral. Además de él, algunos ex universitarios desterrados, cargados de odios y rencores, empezaron a soltar dentelladas sin morderse la lengua. Tal es el caso del infumable “Mazoco”, un personaje oscuro de la universidad, quien subió al debate criticando al actual Rector. Así, por ejemplo, dijo que para ser Rector no bastaba ser un burócrata contable ni invertir el presupuesto en infraestructura física, sino que se necesitaba cierta identidad con los principios y los valores de la universidad. La declaración resulta curiosa, pues si hay alguien que combatió en los hechos dichos valores fue precisamente él. 

Con todo, el “Mazoco” cita una idea rescatable: “Nuestra Alma Mater cuenta con gran prestigio nacional e internacional […] esencialmente [por] virtud, vocación e integración de docentes e investigadores […], por méritos propios […] no derivado de una política institucional […], a pesar del Rector en turno”. El problema es que a estos docentes e investigadores altamente calificados les resulta cada vez más difícil mantener dichos logros debido al embate de burócratas y funcionarios más interesados en sus propios intereses que en los de la Universidad.

Como si se hubieran puesto de acuerdo, hace unos días el tristemente célebre Guillermo Nares tomó la palabra para decir lo siguiente: “Hay avances […], pero prevalecen prácticas de simulación […] a pesar del magro sistema de incentivos, [la BUAP] tiene un número importante de académicos certificados”. Pero, a diferencia de Mazoco, Nares agrega: “La actual gestión central muestra ecuanimidad, prudencia universitaria, gestión dedicada con buenos resultados […], la continuidad en la administración es una opción factible […], pero, en modo alguno debe ser condicionado con la reelección de directores y acompañantes. De los directores, […] su permanencia debe depender de la evaluación de sus comunidades académicas, de una correcta rendición de cuentas y el buen desempeño en la gestión. Muchos […] no se encuentran a la altura de los retos universitarios [...]. Las distintas convocatorias para nuevas plazas y recategorizaciones son un botón de muestra, pues no se otorgaron a los mejores, sino que pasaron a ser instrumentos de coacción”.

Pero ¿a quién se refiere Nares?, ¿acaso está pensando en Roberto Santacruz, actual Director de la Facultad de Derecho, facultad que Nares controló durante muchos años? ¿acaso está aludiendo implícitamente a este personaje folclórico, famosísimo Honoris Causa del prestigiado Colegio Togatorum de Cholula, y autor de frases célebres como: “soy el mejor maestro de derecho de la Facultad”, “que se sienta el calor con un whiskyto”. Aunque en la Facultad es más reconocido por haber conseguido la plaza para su “nene consentido”, para el orgullo de su nepotismo, David Santacruz, a quien además mantiene como Coordinador de Posgrado con el visto bueno de Rectoría, o por la plaza conseguida para su pareja, y, como dice la canción, por muchas otras cosas más. ¿será que Nares no se mordió la lengua? Que rápido olvido su tiempo como director,  los premios para sus amigos, el tiempo completo de su pareja que además sigue siendo coordinadora del semi-escolarizado, y eso que hace mal las programaciones y que causa conflictos en generaciones completas. 

Del mismo modo, cuando se pronuncia en contra de los “operadores políticos” en las unidades académicas, ¿acaso se refiere a los también famosos porros Isaac Jiménez y Gustavo González, mejor conocidos como “Puck” y “Suc”? Directores van y vienen, incluyendo a Nares, y estos personajes truculentos, siguen traficando con influencias y chantajeando a los universitarios con la bandera de la “gestión estudiantil”. Esta gestión, con el apoyo de los “operadores” de Rectoría, la ponen al servicio de Santacruz para su reelección o de Ávila (según sea el caso), porque si de algo sabe ese par es de simular y fingir que todo está bien y que trabajan para rectoría, para Santacruz, para Ávila o para Nares, como buenos porros se acomodaran a donde más les convenga.

¿Quién se apellidará Santacruz para poder tener una plaza de tiempo completo como profesor en una telesecundaria de la SEP y al mismo tiempo la Dirección de la Facultad de Derecho, como Roberto Santacruz, o para tener una plaza de profesor y ser coordinador de Doctorado sin contar con ningún mérito para ello, salvo ser el hijo de Santacruz? No cabe duda, los Santacruz son todo un ejemplo a seguir.

 

 

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Raymundo Riva Palacio

Emilio Lozoya Austin tiene un problema muy serio, y también lo tiene el presidente Enrique Peña Nieto y el procurador general Raúl Cervantes. Testigos de la fiscalía de Brasil lo señalaron de haber recibido 10 millones de dólares del conglomerado Odebrecht para que les facilitará obra pública en México, que se suman a otros cinco millones que documentaron los brasileños que también le habían dado en otro momento. Cuando menos 15 millones de dólares directo a las cuentas de Lozoya Austin en el extranjero, según la Fiscalía, sin que en México pase nada. Bueno, sí pasa. Hasta este momento existe encubrimiento y protección para el ex director de Pemex por servicios prestados a sus superiores, sin molestarlo ni hacer pública información que lo afecte, pese a que el rompecabezas de corrupción de Odebrecht en México muestra pagos regulares a Lozoya Austin.

Nuevas revelaciones publicadas el domingo por el periódico carioca O Globo muestran que Lozoya Austin se convirtió en un activo del conglomerado de construcción brasileña desde que era miembro del equipo de la campaña presidencial de Peña Nieto en 2012, y lo procuraron con dinero regular por los beneficios que les podía dar cuando fuera un alto funcionario del nuevo gobierno, como se los adelantó. Así fue. Odebrecht, según la Fiscalía brasileña, le llenó de decenas de millones de pesos el bolsillo sin que rindiera cuentas por ello, durante su gestión como funcionario, o posteriormente, como consultor privado que llegó a ser considerado, incluso, como diplomático peñista.

O Globo publicó que Odebrecht le pagó 10 millones de dólares de “propina” –eufemismo de soborno- a Lozoya Austin entre 2012 y 2016, como director de Pemex, para que la apoyara a conseguir una obra pública de 115 millones de dólares en la refinería de Tula, convenciendo al Consejo de Administración de Pemex de que debía adjudicársele a esa empresa la obra, junto con una hidalguense, Construcciones Industriales Tapia, con las que les recomendó asociarse desde que lo buscaron por primera vez en 2011, siguiendo una práctica regular en el peñismo de armar grupos empresariales a modo para las licitaciones. Los pagos, sin embargo, comenzaron en marzo de 2012, durante la campaña presidencial de Peña Nieto.

El dato de los 10 millones de dólares es consistente con la información que dio a conocer el 21 de diciembre pasado el Departamento de Justicia de Estados Unidos, después de haber llegado a un acuerdo fuera de tribunales con Odebrecht, que contribuiría con la investigación multinacional sobre los sobornos que realizó en más de una docena de países, le aportaría información a las naciones en donde se realizaron, y pagaría una multa superior a los tres mil millones de dólares. El caso mexicano se refería al pago de seis millones de dólares a “un alto funcionario” de Pemex alrededor de diciembre de 2013 y diciembre de 2014, a cambio de ayudarla a ganar un proyecto. El pago a Lozoya Austin por apoyar la adjudicación en Tula, según las revelaciones de O Globo, fue de seis millones de dólares pagado en ese mismo lapso.

Toda esta información fue proporcionada a la PGR por la Fiscalía brasileña en febrero pasado, cuando viajó a Brasilia el procurador Cervantes. A su regreso se informó extraoficialmente que se citaría a declarar a Lozoya Austin. Nunca pasó, de acuerdo al propio ex director de Pemex, quien sostiene que no ha sido llamado a comparecer por la PGR. O Globo no pudo hablar con Lozoya Austin ni con sus representantes. Este domingo el ex director de Pemex, que se dedica a la consultoría privada, estuvo inalcanzable. En conversaciones anteriores, Lozoya Austin ha negado cualquier acto de corrupcion de él y de sus cercanos en la empresa paraestatal. El ex funcionario, muy cercano al presidente Peña Nieto desde que era gobernador del estado de México, es una tumba cuando se habla con él, sin que deje escapar ningún tipo de información que pueda afectar a quien le rendía cuentas directamente y con quien podía tener acuerdos sin la gestión, control o intermediación de sus superiores jerárquicos.

Los detalles de la información divulgada este domingo por el diario brasileño lo colocan, como nunca, en una situación de extrema delicadeza por la precisión y la documentación que aportó Luis Alberto de Meneses Weyll, ex director de Odebrecht en México, con quien hablaba regularmente Lozoya Austin, incluso antes de ser parte de la campaña presidencial, y quien hizo la recomendación a sus superiores en Sao Paulo de fortalecer la relación con él, mediate pagos regulares de distintas cantidades, por la influencia que tenía en el entorno de Peña Nieto y el cargo de importancia que tendría en el nuevo gobierno.

O Globo conectó abiertamente los pagos a Lozoya Austin con el gobierno, y estableció que la PGR será la encargada de establecer si esos pagos fueron también para otros miembros de la administración de Peña Nieto. Se equivoca el diario. La información divulgada la tenía en su poder la PGR desde hace meses, que a diferencia de lo que ha sucedido en los países de América Latina donde hubo sobornos a altos funcionarios –incluso tres ex presidentes en forma directa y dos más de manera indirecta-, decidió reservar la información durante cinco años. Transparencia continental contra opacidad mexicana. Sólo los ingenuos en el gobierno podrían haber esperado que la información no brincara en otros países. La acusación contra Lozoya Austin golpea en el corazón de Los Pinos, donde se le ha protegido, se puede decir hoy, hasta la ignominia.

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twitter: @rivapa

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Escribe: Capodecina

 

 

ØLa BUAP gobernada por delincuentes 

 

ØLa Facultad de Derecho en manos de criminales

 

 

¿Qué pensaría Usted si un día un par de ladrones entran a su casa, le roban sus pertenencias, son encontrados culpables después de haberlos denunciado, y unos meses después se encuentra a los mismos ladrones dirigiendo el Departamento de Policía? Seguramente se sorprendería y se sentiría indignado y frustrado, Pues bien, eso es exactamente lo que ocurre en la BUAP, donde un par de delincuentes, juzgados por la propia autoridad universitaria, reaparecieron después de unos meses como funcionarios universitarios. Se trata del matrimonio de Roberto Carlos Gallardo y Ana Toledo, mejor conocidos como “Los Bonnie & Clyde” de la BUAP, quienes desde hace años han trabajado para la mafia de la Facultad de Derecho y Ciencias Sociales, extorsionando a estudiantes de posgrado, manejando discrecionalmente los recursos de la Facultad —lo que en otras latitudes se conocería como lavado de dinero—, maquillando las cuentas de la Facultad para ocultar los muchos desfalcos que padece, entre otras tareas sucias de plomería y hojalatería.

 

Considerando que la corrupción permea hasta el último resquicio de la BUAP, empezando por Rectoría, donde el robadero alcanza cifras escandalosas (como lo aprendieron muy bien celebres exrectores maestros del trinquete, como Enrique Agüera y Enrique Doger, escuela de ladrones del actual rector José Alfonso Esparza, quien fuera ni más ni menos que el flamante Tesorero General de su patrón Agüera, o sea, el plomero de turno), el caso de los Bonnie & Clyde de la BUAP pasaría inadvertido entre tanta mugre. Sin embargo, resulta que ambos funcionarios de la Facultad de Derecho —funcionarios de quinta, claro está—  fueron descubiertos con las manos en la masa, es decir, fueron denunciados, juzgados, encontrados culpables y corridos de la Facultad por múltiples actos de corrupción junto con el malogrado ex Director de la Facultad de Derecho, Carlos Moreno, mejor conocido como “El Napoleoncito”, despedido por peculado y desfalco a la BUAP por el mismísimo Rector, pero otorgándole a cambio un jugoso finiquito y pensión, pues entre criminales podrán odiarse pero la compra de silencio siempre tiene un precio, bajo la lógica de “todos tienen cola que les pisen” o de “el que esté libre de pecado que arroje la primera piedra”.

 

Entre las muchas fechorías que Los Bonnie & Clyde de Puebla York realizaban para El Napoleoncito, y antes para “El Padrino”, Guillermo Nares Rodríguez, capo de capos de la Facultad de Derecho, destacaba la extorción a los estudiantes de posgrado, a quienes les “solicitaban” una tercera parte de sus becas de CONACYT, primero para tener acceso a ellas y luego para conservarlas, bajo la amenaza de que ellos controlaban a su antojo la asignación de las mismas. Este asunto tuvo gran resonancia, pues varios estudiantes de posgrado decidieron denunciar la extorción de la que eran objeto por parte de estos delincuentes ante las instancias legales correspondientes de la BUAP, lo que constituyó una de las causales que junto con otros hechos demostrados de corrupción provocaron la caída de “El Napoleoncito” y sus secuaces, como Los Bonnie & Clyde.

 

Además, estos delincuentes profesionales desempeñaban una labor estratégica para la mafia de la Facultad, pues eran el vehículo para sobornar a las instancias responsables de calificar la calidad de los programas de licenciatura y posgrado de la Facultad, ya sea del Conacyt o de otras agencias evaluadoras. Asimismo, eran los responsables de asignar discrecionalmente a conveniencia de las autoridades de turno los recursos asignados a los investigadores por instancias como PRODEP, PIFI y muchas otras, con su respectiva mochada. Y, por si fuera poco, esta parejita de románticos criminales era la responsable de maquillar el manejo de los recursos de la Facultad para encubrir todo tipo de desfalcos y peculados. Por todo ello, dada la voracidad de los mafiosos que controlan la Facultad, Los Bonnie & Clyde se volvieron indispensables, cosa que ellos sabían perfectamente, por lo que obtuvieron privilegios de todo tipo. Así, por ejemplo, al tiempo que eran estudiantes del Doctorado en Derecho eran ellos los que palomeaban la planta de sus propios maestros, en un juego recíproco de apoyos que les permitía acreditar sus materias sin asistir a los cursos; siendo estudiantes del Doctorado en Derecho eran ellos los que asignaban las becas de los estudiantes, incluidas las de ellos mismos. Por otra parte, el Clyde del dúo dinámico se tituló de Doctorado con un jurado conformado por él mismo y que, como era lógico, le concedió el grado con honores. De este tamaño son las transas en la Facultad. Hoy se sabe que la parejita posee varias propiedades y vehículos, y que se dan vida de reyes con un raquítico ingreso de funcionarios de quinto nivel.

 

En suma, por haberse vuelto indispensables para la transa, más tardaron en echar a los Bonnie & Clyde de la Facultad después de que fueron encontrados culpables en la administración pasada, que para reposicionarlos como funcionarios en la actual administración, a cargo del infumable Director Roberto Santacruz, mejor conocido como “El Calígula”, no sólo por vulgar y naco sino por su enfermiza obsesión con el poder. Así las cosas, la Facultad ha vuelto a ser lo que siempre ha sido, o mejor, nunca dejó de ser, o sea, una escuela de ladrones, gobernada por ladrones y administrada por ladrones, igual que una cárcel mexicana.

 

Impuesto por el Rector a cambio se asegurar estabilidad y proveer de la tradicional “mochada” que la Facultad de Derecho siempre ha provisto a la Rectoría, a El Calígula se le ha concedido luz verde para volver a desfalcar a la Facultad y rodearse de los delincuentes profesionales que requiera para ello. De ahí precisamente, el reingreso de Los Bonnie & Clyde a la Facultad, bajo la mirada atónita y el repudio generalizado de propios y extraños. En verdad que resulta frustrante, por decir lo menos, que estos delincuentes tengan licencia para seguir delinquiendo y saqueando a la Facultad, gracias al cinismo e hipocresía con la que suele moverse El Calígula y la “ceguera” cómplice de Rectoría. ¡A robar y extorsionar que la BUAP se va a acabar!

 

 

 

CON V DE VENDETTA

 

 

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Caída del sistema: tapadera de responsables. Una columna del Senador Manuel Bartlett

 

El 6 de julio, casi tres décadas de la elección de 1988, Felipe Calderón acusó vía Twitter: “Otra purificación Morena: Barttlet suspendía el conteo de votos en el que ganaba Cárdenas. Hoy santo varón del peje”; ataque directo a mí e indirecto a quien Calderón robó la Presidencia en 2006, López Obrador. Respondí: “Felipe Calderon hipócrita; él, Salinas y Fernández de Cevallos quemaron los paquetes electorales del 88. Defraudadores”. Al respecto, el diario Reforma me entrevistó una hora (http://bit.ly/2tJtMPG) y publicó nota titulada: Bartlett acusa fraude con cifras. Salinas no ganó la elección de 1988, lo que no afirmé, aclarado por Reforma el día siguiente. Generó inmediata reacción, interés de medios de comunicación, ataques de “interesados” y campaña orquestada de bots. Todos defensores de “la caída del sistema”, eslogan infundado, pero útil cada vez que conviene a grupos adversos, simplificación perversa, eslogan determinante indeterminado del proceso electoral de 1988, que habrá que revisar.

El eslogan “la caída del sistema”, se origina en frase de Diego Fernández de Cevallos el día de la elección de 1988, integrante de la Comisión Federal Electoral, a las 18 horas dijo: “se nos informa en el Comité Técnico de Vigilancia del Registro Nacional de Electores, que se calló la computadora,… no del verbo caer sino del verbo callar”. Se refería a la suspensión temporal del flujo de información del “sistema interno” de Gobernación que, a petición de los partidos, se aceptó compartirles telefónicamente a sus oficinas, problema resuelto al llevar a los comisionados al salón donde secretarias recibían la información desde los comités distritales. Hecho distorsionado para inventar que se detuvo la información de todo el cómputo legal para manipular resultados, “suspensión” ajena al “conteo” de los votos y la “información preliminar” de resultados, que conforme al Código Federal Electoral de 1987 operó sin ninguna suspensión.

En los 300 comités distritales, conforme llegaba cada paquete, se leían los resultados de su “acta de computación” y se anotaban en sábanas públicas, hasta concentrar todos los paquetes electorales y, al tercer día, iniciar los cómputos distritales. La llamada “caída del sistema” no fue tema, el conflicto se detonó por la declaración del triunfo de Salinas, sin cifras, en la madrugada posterior a la jornada electoral, por parte de Jorge de la Vega, lo que el presidente de la Madrid reconoce que generó la acusación de fraude. Concluido el cómputo, conforme al Código Electoral en los 300 distritos, los comités enviaron los paquetes de la elección presidencial, sin pasar nunca por la Comisión Federal Electoral, directamente a la Cámara de Diputados, para que ésta calificara la elección. Lo que siguió es público: Salinas acordó con el PAN, antes de la calificación de la elección, su legitimidad a cambio de reformas privatizadoras derechistas y gubernaturas al PAN —las “concertacesiones”—, traicionando un virtual acuerdo con Cárdenas, para anular la elección.

os empresarios y dirigentes panistas no querían a Cárdenas, querían a Salinas; también habrá que recordar, algunos “frentistas” de Aguilar Talamantes se retiraron antes de la votación de calificación de la elección, engordando el resultado. En 1991, Fernández de Cevallos, Calderón, el PAN, votaron quemar los paquetes, con todos los testimonios de la elección 1988.

Quienes se beneficiaron de este eslogan, la “caída del sistema”, buscan nublar la realidad, ocultar responsabilidades en la elección de Salinas, aquellos que han cosechado gubernaturas, reformas interesadas… desean el olvido de su apoyo para declarar presidente a su adversario. Se ofenden, cuando se hacen públicas acciones de entonces. Quisieran mantener un chivo expiatorio, otro responsable, y usar la mentira conforme a sus intereses, hoy éstos son: atacar a Morena rumbo a 2018.

MANUEL BARTLETT DÍAZ

SENADOR DE LA REPÚBLICA

@ManuelBartlett

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Por: Capodecina

 

No se lo cuente a nadie, pero la preocupación del Rector Esparza por el recorte de casi 250 millones de pesos a la BUAP es compartida por el Director de la Facultad de Derecho y sus asesores, Roberto “Calígula” Santacruz  e Isaac Jiménez (para quién no lo conozca lea el texto de Alejandro Mondragón en www.statuspuebla.com.mx del 13/09/2015), quienes para recuperar la tranquilidad, o tal vez para poder pensar una buena estrategia y presentársela al presidente Peña Nieto cuando el rector consiga la cita, se fueron durante toda la semana anterior, del 8 al 12 de Noviembre, al “horrible” país Colombiano, sin dejar de visitar, claro está, la ciudad de Cartagena y Bogotá.

 

 

El pretexto infalible es, participar en un Congreso Internacional con ponencia. Ja ja, ya, no se rían. Si el ilustre Calígula tiene amplia trayectoria (mmmpf) de investigador, no ven que es miembro distinguido del “ilustrísimo” Cuerpo Académico de la Doctora Alicia de Gante, quien por eso mismo, y no por ser Director de la Facultad, lo invitó a participar en él. Basta citar su libro….. (¿cuál?), bueno, sus artículos…. (¿cuales?)... Bueno no, sus reconocimientos académicos como…. ( ya, ¿dime uno?) ah, no, bueno pero es miembro de… (¿S.N.I. Prodep, VIEP?), No, del Club de Toby, y ahí es su Alteza Serenísima.

 

 

E Isaac Jiménez puede justificar su participación como Joven Investigador --nótese el compromiso de Calígula con la Juventud de México y los estudiantes de la Facultad-- no ven que es recién Egresado de la Carrera de Derecho y recientemente postuló para ingresar a algún posgrado de la Facultad, no porque en ella sea más fácil por ser funcionario en ella, sino por su “Alta Calidad Académica” (mmpppfff)

 

 

 

 

Nada de ello tiene que ver con el manejo opaco de los recursos asignados a la Facultad o de los generados por ella misma, pues los “intachables” Alma “Bonnie” Toledo y Carlos “Clyde” Gallardo se encargan de su “correcta” aplicación y comprobación. Ya lejos quedaron los señalamientos de corrupción, venta de becas CONACYT, transformaciones, plazas nuevas y definitividades.  Hoy la Facultad de Derecho camina en calma, los profesores y alumnos están tranquilos, tanto que Calígula pudo armar su Consejo de Unidad como quiso, o al menos así lo ha dicho al Rector.

 

 

 

Tanto hay control, que el Consejo de Unidad, la semana próxima, por unanimidad aprobará los resultados de la Convocatoria de transformaciones y definitividades, en la más completa  tranquilidad, sin que ningún afectado interponga algún recurso de inconformidad, amparo o demanda. Son los Buenos tiempos de la Facultad, atrás quedó el oscurantismo.

 

 

 

Nada que ver con el régimen Narista o del Dr. Peluquín, hoy son tiempos de cambio. Hoy las Parejas Imperiales pueden vivir en paz. Santa Calígula y su novia, Alma “Bonnie” Toledo y Carlos “Clyde” Gallardo, Francisco Sánchez y Rocío González, pueden disponer a su antojo de los recursos a su alcance, de la facultad los dos primeros, de la maestría en ciencias políticas los últimos.

 

Nadie cuestiona a estas figuras, nadie pregunta que pasó con la Certificación internacional que se iba a lograr en 2015 y no se pudo, que ahora sí en 2016 y tampoco, a ver si para 2017, total, mientras halla lana para pagar a CACSLA y contemos con la invaluable asesoría de Clyde y Bonnie todo lo podemos lograr.

 

 

 

Las pérdidas de nuestros investigadores del reconocimiento del SNI, como los de Francisco Sánchez, Alicia de Gante, Fabiola Coutiño y otros  no importan, total, los estímulos que dan son nada comparados con los de las coordinaciones y direcciones ¿o no Paquito y Calígula? La caída en la calidad se puede revertir con viajes y canonjías, ¿o acaso el viaje a Puerto Vallarta para “convencer” a los consejeros estudiantes no funcionó? ¿Y el de el de Sinaloa a estudiantes? también.

 

 

 

Con dinero, y acceso a él, todo se olvida, como que Carlos y Alma eran parte del viejo régimen, y de los peores ejemplos, igual que Francisco Sánchez y Rocío González, así como todos los coordinadores, sin embargo, las acusaciones sobre estos personajes hoy están olvidadas, la mentira de la circulación de los grupos gobernantes funciona, que nada cambie para que todo siga igual.

 

 

 

Esta es la Universidad del Nuevo Siglo, es la Universidad que vive Transformación, pero que sufre porque todo Sigue Igual.