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La caravana de la reconciliación llega a Azumiatla

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@moviendoideas

 

 

Luis Miguel Barbosa tiene su futuro en sus manos.

Camina sin hacerle caso a las encuestas y a las provocaciones.

El evento de ayer en La junta auxiliar de Azumiatla demostró que en la capital poblana sigue adelante.

En la llamada ‘Caravana de la reconciliación’ los organizadores estiman que había más de 11 000 personas, los contrarios dicen que no era para tanto, que 8 mil si acaso.

Lo cierto es que Azumiatla estaba a reventar y la ‘Barbosamania’ se apoderó por unas horas del lugar.

Y es que el reto no es vencer al candidato de AN, cuya campaña tose y no se alcanza a ver el remedio, el reto es superar el millón de votos el 2 de junio.

Las baterías están echadas para adelante, la presencia de Yeickol Polenski así lo confirma y ella así lo señaló.

"Saben que tienen perdida la batalla, saben que no tienen nada que hacer en esta campaña, están más que muertos y bueno, pues están dando patadas de ahogados"

 

 

La bufalada y la reconciliación también formaron parte del evento, pues ahí estaban todos, Claudia Rivera Vivanco; los diputados locales Gabriel Biestro, Tonantzin Fernández, Leonor Vargas, Yadira Lira y José Juan Espinosa; los diputados federales Saúl Huerta e Ignacio Mier,  todos los presidentes de las juntas auxiliares e inspectorías, políticos al acecho y políticos que han regresado del frio, esperando que nuevamente les haga justicia la revolución.

Barbosa ha impuesto su agenda, anulando la de la  oposición. No cambia de retórica y es la que manejó desde el inicio de su campaña: La reconciliación; entendiendo perfectamente que para lograr el millón de votos que lo legitimen debe enfocar sus baterías hacia el electorado y no hacia sus oponentes, quienes desde hace un buen tiempo han dejado de ser un factor de riesgo.

El evento en Azumiatla es el más grande que ha tenido el candidato y fue una muestra de musculo al dardo envenenado del presunto ‘empate técnico’ en la capital.

Luis Miguel Barbosa va en caballo de hacienda, sus estrategas no fallaron y cumplieron lo prometido: David Méndez, un coordinador de campaña con quien acuerda todos los días sobre los resultados y revisa la estrategia, Erick Cotoñeto, un hombre de todas sus confianzas que está pendiente de la logística de la campaña, define lugares y personajes que aparecerán al lado del candidato, coordina las reuniones en público y en privado, Eduardo Rivera, responsable de crear el andamiaje político-electoral con los grupos de la sociedad civil, ellos 3 son como la carne y la sangre de Barbosa, sus ojos y sus manos.

En fin, Barbosa llega a la mitad de su campaña, sabe que es tiempo de sumar y multiplicar, los tiempos de restar y dividir ya vendrán, pero su contexto también es de análisis: La bufalada es brutal, tiene exceso de aliados y no puede confiar ciegamente en todo los que habitan su cuarto de guerra, pues muchos de ellos vienen de traicionar al antiguo régimen y hoy con la teoría del pragmatismo lo respaldan.

 

 

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