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Culto a la personalidad.

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En la mente del presidente nadie tiene cabida, excepto los que le aplauden.

El espectáculo denominado AMLOFEST lo demostró. Una fiesta para conmemorar que llegó al poder después de 3 intentos y 12 años en campaña; parafraseando al autor Alberto Tavira en su obra Los Salinas, "NOS TARDAMOS TREINTA AÑOS…PERO LLEGAMOS” (le diría el presidente a su familia).

 

Existen dos cosas que preocupan en todo esto; la primera, para el presidente este festejo es auténtico y lleno de pureza, no hubo gente “acarreada”, no hubo austeridad en el gasto ni dádivas a los asistentes; y la segunda, el Presidente solo gobierna para el que lo alaba, es decir, la oposición no existe, no la escucha ni la ve (tal cual Carlos Salinas de Gortari con sus opositores). No existe la mínima intención de crear un mesa de diálogo y escuchar a un sector descontento que reclama, con todo derecho, que se atienda la crisis en el sector salud y el recorte en educación sin contar otros sectores que han sufrido también de un excesiva austeridad. Para el presidente lo importante es que su imagen, su persona, sus frases y su forma de gobernar se mantengan impolutas, aunque para ello sacrifique la seriedad que se necesita para una tarea tan difícil como la de gobernar un país con problemas tan complejos. Su dicho “no tiene mucha ciencia gobernar” nos refleja que no existe ni planeación ni procedimientos para llevar a cabo su meta de que México crezca al 4%.

Por un lado, su culto a la imagen redentora y salvadora del país la toma muy en serio, de ahí sus acotaciones casi bíblicas y sus consejos a las “madrecitas” para ayuden a (re) educar a sus hijos y no se conviertan en delincuentes y a los jóvenes, para que se porten bien y no den preocupaciones a sus “madrecitas”. Pero fuera de estos discursos huecos no existe una verdaderas acciones; él confía en su propia palabra capaz de hacer resucitar a Lázaro. Por otro lado, su obsesión por combatir al "PRIAN" (aunque su Movimiento de Regeneración Nacional esté lleno de expriistas), y a la “Mafia del poder", un concepto tan ambiguo como sus respuestas maniqueas (o eres de los buenos o eres de los malos).

 

Me parece obvio que casi todos los mexicanos deseamos se combata la corrupción, nadie está en contra de su combate y su erradicación pero esta misma se debe combatir con planeación y simplemente esto no se ve.

Como los jueces son corruptos, déjalos sin recursos; como en la CONADE desviaban dinero, que se jodan los atletas y como la cultura es gasto sin comprobar, para que becar a los aspirantes de becarios.

 

¿En serio el desmantelamiento de las instituciones es combatir la corrupción? Me parece que no.

En mi opinión, todas estas acciones fomentan el discurso del resentimiento, el de “ellos” contra nosotros”, los que (me) nos aplauden contra los que no; sin mirar a otro sector de la población que vemos con preocupación que el país empieza estancarse en inversión pública, que empieza a solicitar créditos y que los proyectos en infraestructura se van postergando.

Todo esto pare ser importante pero, para un presidente que prioriza el culto a su persona, una práctica de béisbol mientras la Policía Federal se manifiesta es muy relajante.

 

 

Mi cuenta en tuiter @TavoCorvera

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