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Escribe: Octavio Corvera Álvarez

 

La independiente Margarita Zavala desistió de continuar buscando la presidencia del país. ¿Las razones? Diversas; falta de cumplimiento en los acuerdos, una mejor negociación o hasta simple y llano cansancio físico. Lo que es un hecho es que tanto el PRI como el PAN la han empezado a buscar para sumarla pero lamentablemente, ella con el panismo de Ricardo Anaya no va.

Sus amigos, aliados y hasta ex empleados están con Meade: Javier Lozano o  Ernesto Cordero por ejemplo, razón suficiente para inclinarse por la campaña del candidato tricolor.

Sus argumentos como candidata independiente nunca convencieron a los empresarios que la apoyaban y financiaban, sus titubeos en el primer debate y los continuos reclamos a Ricardo Anaya terminaron por desencantar al electorado y al panismo. 

Hoy, Margarita Zavala se encuentra en un dilema, apelar a la congruencia o convertirse en la próxima Fox apoyando a un PRI que cada día retrocede en el ánimo de los votantes. Si bien es cierto, los 5 puntos porcentuales que tiene en las preferencias electorales no ayudan a Anaya y mucho menos a Meade, la experiencia que le dejaron los 47 días que estuvo en campaña serían valiosos para influir en cierta medida por uno u otro candidato.

Lo que se esperaría de Margarita no es su apoyo incondicional a Ricardo Anaya o al PAN, sino una nula participación agresiva que divida más el voto favoreciendo a López Obrador.

Veremos el actuar en los próximos días de Margarita Zavala, ojalá no se decida por seguir el camino de Vicente Fox.

 

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Escribe: Octavio Corvera Álvarez

 

Para sorpresa de todos los priistas (de cepa) Antonio Meade fue el ungido. El aún presidente Peña Nieto lo eligió quién sabe por qué de entre tantos cuadros priistas igual o mejor posicionados. Pudo haber sido porque con Calderón hizo un “buen” trabajo, o quizá porque garantiza la continuidad del proyecto trazado por esta administración o tal vez porque creyeron que al elegir a un NO priista sería recibido con aplausos pero, la verdad nadie sabe la razón del porqué Aurelio Nuño u Osorio Chong se quedaron en el camino.

El método de elección fue el mismo que siguen todos los partidos actualmente, el PRI contagio la facilidad del dedazo; sin ninguna competencia interna, J.A. Meade de repente sonó y de repente salió candidato.

Hoy por hoy, es el candidato que más difícil tiene el camino, y es que ya sabemos que el presidente Peña tiene muy mal tino para elegir candidatos. Aún recordamos aquella entrevista en el programa Tercer Grado cuando nombró a varios gobernadores de la “nueva generación” del PRI y hoy todos están bajo un proceso penal o presos.

Hoy, el candidato Meade tiene el camino más difícil por diferentes motivos:

- El desgaste natural del gobierno. La ciudadanía tiende a votar en contra del gobierno saliente debido a una opinión negativa del gobierno ejercido; los compromisos no cumplidos que tendrá que aceptar.

- La marca PRI es la peor posicionada. La primera palabra asociada con PRI es Corrupción, así que el candidato de entrada ya está asociado con ser corrupto.

- Como persona, Meade no es un orador que contagie, no es Colosio, sus datos duros no sabe traducirlos al elector de a pie y por tanto, no contacta con los electores. El priista tiende a ser más duro y más sentimental en sus discursos y Meade es muy señorito y muy parco. (El sí cabe en el Nuevo PRI simple y sencillamente porque no es del PRI).

- Sus propuestas en materia de seguridad y corrupción son las mismas que las de hace seis años con el candidato Peña Nieto: cero tolerancia a la corrupción, ataque a los recursos financieros del crimen organizado, etc. Pero jamás ha sentenciado castigar a sus compañeros de partido. Esto, sin duda, le resta el 90% de credibilidad en sus discursos.

- No tiene una imagen propia. Ha sido un buen funcionario público pero hasta ahí. No es activista, no tiene una bandera, no está comprometido con ninguna causa. Así que la gente lo percibe como simplemente: el candidato del PRI.

- El fuego amigo dentro de su campaña. Algo está pasando en este pragmatismo político que vivimos actualmente (no solo en el PRI), y esto trae como consecuencia que los candidatos se vean cada vez menos respaldados por su militancia o compañeros partidistas; Meade es el candidato el PRI ex funcionario de Calderón, así de sencillo. Habrá más de un priista que vote por MORENA o simplemente se cruce de brazos porque no va ayudar a un candidato que no es suyo.

Sin duda, el candidato Meade tiene el reto más grande de su vida, ir contra la marca de su partido, los yerros de sus ex compañeros secretarios, la era de las redes sociales que no domina y por si fuera poco, cubrir a los gobernadores y funcionarios públicos que se dieron vuelo desviando recursos.

Por dónde empezar

 

 

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Escribe: Octavio Corvera Álvarez

 

Como en los años más duros del Partido Comunista, el Nuevo PRI, el PRI del siglo XXI, el de los PRIllenials no solo sigue haciendo la misma operación electoral para cooptar el voto sino que ahora también recurre a “sus” instituciones como la Procuraduría General de la República para infundir el miedo.

 

Para el Gobierno Federal, los problemas de venta de drogas (narcomenudeo) en la Máxima Casa de Estudios del País (UNAM), el lavado de dinero de algunos exgobernadores y la corrupción que hay en PEMEX (desde su líder sindical hasta sus operativos que ordeñan los ductos) son temas que pueden esperar, de segundo término o que no urgen, la prioridad está en saber quién fue el que se atrevió a llamar “hijos de puta” al, o a los funcionarios de la PGR. Para su sorpresa, “El Jefe” Diego Fernández de Ceballos, fue el que se adjudicó el improperio pero además, afirmando que fue una expresión coloquial para calificar las acciones del gobierno federal en contra de su contrincante electoral. Vamos, ¿esto es de repercusión federal, exhibir a un candidato en un video oficial quejándose de la PGR? Miles son los insultos que hemos pronunciado varios ciudadanos después de saber que un ex gobernador se ha huido con cientos millones de pesos y la PGR tarda hasta tres años en encontrarlo; somos otros millones de mexicanos los que los insultamos cuando dan a conocer que no pueden dar resultados con las investigaciones a los funcionarios de primer nivel de PEMEX en el robo de hidrocarburos, así como también somos millones de habitantes los que ante la falta de eficacia en su trabajo para consignar delincuentes, les manifestamos toda clase de reclamos y sí, otra vez de insultos.

 

Lo desfavorable para el PRI, es su muy poco porcentaje de credibilidad, todo esto no ha hecho más que victimizar a Ricardo Anaya y centrarlo en el debate político. Las acusaciones de lavado de dinero y ahora de “plagio” en una conferencia son de risa, al grado que nos ponen a pensar que mañana lo exhibirán porque en 5to. grado de primaria no hizo la tarea. Y lo más desafortunado para nosotros, es que mientras la PGR utiliza sus recursos en difundir estos videos, el narcomenudeo continua en la UNAM y en varias esquinas de todo el país, el tráfico de armas y, además, 43 cuerpos de estudiantes desaparecidos; o sea, trabajo, si hay.

 

Lo que verdaderamente llama la atención es que ya son 2 escándalos en los que se valen de la PGR para frenar al candidato; ¿será por eso que aún no hay fiscal, o es que aún no encuentran otro que sea a modo, o quizá solo desean esperarse a irse y mientras usar ese sueldo en los gastos de su campaña? solo ellos lo saben.

 

Algo es seguro, el PRI, la PGR, SEDESOL, IMSS y anexas, sufren de crisis de credibilidad y ante esto, solo una mala noticia para Ricardo Anaya, la limpia en las instituciones tendrá que ser a conciencia y mucho, mucho desinfectante.

 

 

 

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Escribe: Octavio Corvera Álvarez

 

Por qué México al frente, sí.

 

México no sufrió una dictadura como Chile en la década de los 70´s y 80´s, aquí la transición del poder se hizo de manera tersa y “pacífica” aunque igual de maquiavélica. El PRI logró de manera eficaz, poder legalizar su entronización, creando toda una subcultura en el desarrollo de los ciudadanos durante años. La educación, la burocracia y la forma de hacer política tuvieron un sello distintivo bajo las administraciones priistas.

 

 

Cuando el siglo XXI nos alcanzó, México solo pudo expresar el descontento en las urnas cambiando de partido político más no de régimen. Las cúpulas siguieron gobernando bajo esa subcultura creada 70 años antes, lógico era de esperarse que el cambio decepcionó a muchos.

 

En las siguientes elecciones se intentó cambiar de rumbo hacia otro partido de oposición pero, bajo unas elecciones competidas y debatidas, el PAN logró retener la presidencia del país, avanzando pequeños pasos en su modernización aunque sin la suficiente fuerza y unión para realizar los cambios más radicales. Así, llegó el año 2012 y los mexicanos decidimos regresar al PRI, asustados por una violencia inusitada, mordimos el anzuelo de aquel dicho: malo por conocido. El resultado fue la peor catástrofe en la historia de las administraciones presidenciales: una violencia superada a la administración anterior, un déficit en la capacidad de ahorro y del poder adquisitivo, un endeudamiento exorbitante y diversos escándalos de corrupción que fueron premiados con la mayor impunidad.

 

 

Este año, en 6 meses, tendremos nuevamente la oportunidad de cambiar de partido y de régimen político. Hoy, como en Chile, se han unidos las dos fuerzas más importantes del país para impedir que el PRI (ícono de la corrupción y el fracaso gubernamental) retenga por 6 años más la presidencia de la república y seamos nuevamente el país de toda América Latina que menos crece económicamente. 

 

 

En 1988 y ante la amenaza de que Augusto Pinochet gobernara por otro periodo, fueron los partidos Demócrata Cristiano, Por la Democracia, Radical Socialdemócrata y Socialista los que formaron una coalición que logró vencer la dictadura chilena. Cualquiera hubiera dicho que una alianza entre izquierdas y derecha era totalmente inviable y una total incongruencia, sin embargo, el derrocar a una de las dictaduras más duras de América valía eso y más, dejar la ideología de partido a un lado y concentrarse en el país.

 

 

En México viviremos algo similar, alianzas entre el PRI y sus partidos satélites de siempre como el Partido Verde y el PANAL; alianzas entre dos partidos nuevos como son MORENA y PES, una auténtica alianza improvisada y de radicales y, la alianza entre el PAN, PRD y Movimiento Ciudadano, esta última, desde mi perspectiva, una alianza política de tres partidos, donde dos de ellos han sabido ser oposición, han gobernado los Estados más importantes del país, partidos con trayectoria e historia así como con grandes pensadores y activistas, precisamente como en 1988 cuando Maquío por el PAN y Cuauhtémoc por el PRD se ponían al triunfo de Carlos Salinas de G.

 

 

 

México no es Chile pero el daño que hemos sufrido por malos gobiernos es el mismo. Por eso creo que México al frente, sí.

 

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